‘Premonición’: Indigesto puré de ‘La zona muerta’, ‘El silencio de los corderos’ y ‘Se7en’

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Anthony Hopkins y Colin Farrell en el cartel de 'Premonición'. / eOne Films (Facebook)

Esta película, que bajo su apariencia de film policial habla sobre la eutanasia, debería haberse llamado Consuelo (que es como se traduciría su título original, Solace). Pero la han titulado Premonición, igual que una película de Sandra Bullock de 2007 a la que también se le puso un título absurdo: 7 días. Pero ahí no acaba la envidiable creatividad: en Latinoamérica Solace se ha llamado En la mente del asesino, un título novedoso, original, nunca leído.

En Premonición dos agentes del FBI, interpretados por Jeffrey Dean Morgan y Abbie Cornish, persiguen a un asesino en serie. Su modus operandi se basa en matar a sus víctimas con una punzada en la nuca y piadosamente, sin que sufran. A pesar de las reticencias de la agente, su maduro compañero decide llamar a un exmédico retirado que tiene poderes psíquicos (el tipo adivina el futuro) interpretado por Anthony Hopkins. Abatido y recluido desde la dolorosa muerte de su joven hija, Hopkins va ordenando las imágenes que aparecen en su cabeza para cazar al asesino, interpretado por ese espantoso actor llamado Colin Farrell.

Me imagino a los guionistas de esta cinta (el productor Sean Bailey y Ted Griffin, guionista de insulseces como Los impostores o Un golpe de altura), cocinando este puré hecho con una pizca de El silencio de los corderos (Hopkins ayudando al FBI), otra de La zona muerta (alguien con el poder sobrenatural de ver el futuro y que evita males presentes) y una última de Se7en (asesino en serie con mente privilegiada que se nos presenta ya muy avanzado el film). Y lo peor de todo: me los imagino logrando la luz verde de los encantados financiadores de semejante potaje.

El resultado no es un completo horror. En su primera mitad, Premonición es un thriller paranormal resultón y entretenido. Pero a partir de la aparición de Farrell la película zozobra de manera estrepitosa. Y encima hace trampas, le toma el pelo al espectador. Lo que al principio parece el futuro, no lo es o no es exactamente como lo visualizaba Hopkins. Y todo presentado y explicado de la forma más caprichosa y tramposa.

Y no sólo su guión es efectista, también lo es en su realización. Vacía, llena de trucos visuales mil veces vistos, casi publicitaria. Su director, Afonso Poyart, ha destacado en el cine brasileño más comercial y sobresalió en su país con el thriller de acción 2 conejos. Su dirección, sobria al principio, derrapa al final de la cinta, en la que resulta burda y tontorrona.

Una pena porque la idea de la película es interesante, pero en cuanto aparece el absurdo personaje de Colin Farrell la bien llevada intriga se hace caprichosa, borrosa y simplona. Y entonces el film se llena de palabrería barata, de pamplinas espirituales, de torpes dilemas morales y de ridículos pretextos justicieros.

Lo que al principio parece un entretenido thriller parapsicológico, acaba pareciendo (sobre todo en la escena final, en el tren) una película de supehéroes con villano con excusa nihilista y héroe con pasado oscuro. Los dos se entienden, pero han usado la moral de diferente manera. Por eso al final sabemos por qué Farrell elige a Hopkins, cuyos poderes pasan de sobrenaturales a directamente mitológicos o extraterrestres. En este sentido, la escena en la que Hopkins le da un riguroso repaso al oscuro pasado de la joven policía, en plan Lecter frente a Clarice, es de sonrojo.

También es una pena que el dilema moral que la película plantea sobre la eutanasia se quede a medio camino, sólo en un esbozo, en una pobretona reflexión para intentar dar profundidad argumental o ética a una película que no la tiene en absoluto.

Y lo peor de todo no es el guión, ni la realización. Lo peor de Premonición son las interpretaciones. Además del trabajo del mencionado Farrell, Jeffrey Dean Morgan es un actor muy flojo, igual que Abbie Cornish. Y en cuanto a Hopkins, pues hace otra vez de Lecter. Se ha puesto el piloto automático y a cobrar. Al hombre sólo le falta soltar una carcajada ante el patético Farrell. Les juro que en sus escenas juntos parece que se está conteniendo la risa.

Es una tragedia que un hombre del talento de Hopkins, que en diciembre cumple 80 años, desperdicie sus enormes facultades en mediocridades como Premonición. Es triste que un actor que nos ha dado grandes trabajos en títulos como Hamlet, Casa de muñecas, Las dos vidas de Audrey Rose, Un puente lejano, El hombre elefante, Lo que queda del día o Tierras de penumbra se haya convertido en un mercenario hambriento de dólares en mamarrachadas como Misión imposible 2, 9 días, Beowulf, El hombre lobo, Thor, Red 2, Noé o la próxima de Transformers. Qué desperdicio...

Arumprod (YouTube)
1 Comment
  1. bella durmiente says

    Quizá Hopkins no haga mejores películas porque no las hay. En la actualidad todo el cine americano es remake de remake o parecido a, o secuela de. Muy poca imaginación y mucho de políticamente correcto en todo lo que se ve

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