Rodríguez: “Cosas de la película que parecen extraordinarias, lamentablemente ocurrieron”

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El director de, entre otroas, 'La isla mínima' o 'El hombre de las mil caras', Alberto Rodríguez. / ©JulioVergne

Tras el éxito cosechado con La isla mínima, con 10 premios Goya, Alberto Rodríguez  se ha enfrentado a una película que no es “de autor”, sino del encargo. Y lo ha hecho con eficiencia de artesano. En ella destaca, sobre un montaje admirable y una producción envidiable para cualquier cineasta español, una brillante dirección de actores. cuartopoder.es habla con él tras el machaque que supone promocionar una película en el Festival de San Sebastián.

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El hombre de las mil caras es un encargo del Grupo Z. Primero se la ofrecieron, entro otros, a Enrique Urbizu.

— Sí, me lo planteó el productor Paco Ramos (Zipi y Zape, Tengo ganas de ti). Lo primero que me pasó fue el libro de Manuel Cerdán.

— No te pasa un tratamiento, sino directamente el libro.

— Sí, el libro nos sirvió como base para escribir el guión y lo completamos con la fase de documentación, hemeroteca, entrevistas, otros libros... y acabamos escribiendo el guión de la película.

— También leíste el libro que le hizo Fernando Sánchez Dragó a Luis Roldán, La canción de Roldán.

— Con Rafael Cobos (guionista de After, 7 vírgenes, Grupo 7 y La isla mínima) siempre hago lo mismo. Cuando nos aproximamos a un personaje y a temas concretos, la documentación la hacemos lo mas amplia posible. Leí ese libro y una novela que hizo Manuel Vázquez Montalbán, con un Pepe Carvalho que buscaba a Roldán por todo el mundo, Roldán, ni vivo ni muerto.

— ¿Qué te sugirió el libro de Dragó?

— Una aproximación más realista y veraz de lo que era el personaje de Roldán. Los acontecimientos ya estaban suficientemente lejos como para que él lo contase sin tapujos.

— ¿Y de la novela de Montalbán?

—Parte del tono de la película.

— ¿Con el tono a qué te refieres?

"'El hombre de las mil caras' es una película de espías
que se convierte
en una farsa"

— Al thriller, El hombre de las mil caras es una película de espías pero que se convierte en una farsa. Y eso es lo que yo creo que era complicado de hacer en esta película, la verdad.

— Se avisa en la primera secuencia, en la del despegue en el aeropuerto, que la película está basada en hechos reales, pero que es una ficción. ¿Cuándo surge esa decisión, ese aviso a los espectadores?

—A pesar de toda la documentación que hay, si lees las teorías ligadas al caso Roldán, sostienen tesis distintas, y hasta antitéticas, sobre cómo se soluciona todo. Nosotros llegamos a la conclusión de que a la verdad no íbamos a llegar. Teníamos que apoyarnos en una de las teorías, en la que fuera, y a partir de ahí, ficcionar. John le Carré dice que la diferencia entre ficción y realidad es que la ficción tiene que ser coherente. Teníamos que hacer coherente esa historia tan sumamente rocambolesca.

El hombre de las mil caras es una película de espías con el plus de la golfería española de los 90. España no ha cambiado mucho desde entonces. ¿Seguimos siendo ese país de golfos?

— Lo que me resultó atractivo desde el primer momento de leer el libro fueron dos cosas. La primera es el personaje de Paesa. Me parece increíble que este hombre se haya mantenido 50 años haciendo todo tipo de “trabajos” y siga ahí en la brecha. Apareció, un día antes del estreno de la película, en la portada de la Vanity Fair. Y la segunda cuestión es que me daba la sensación de que el caso que estaba viendo podía verlo en el telediario.

— En el de cualquier día, hoy mismo.

"En estos cuatro años, los españoles hemos hecho un curso acelerado
de economía sumergida"

— El de cualquier día. Y cuando lo leí estábamos en el año 2012. Cuando leí el libro tuve que familiarizarme con términos como offshore; tuve que saber cómo se hace una operación para llevar dinero a un paraíso fiscal. Y me temo que en estos cuatro años, los españoles hemos hecho un curso acelerado de economía sumergida. Ahora mismo le preguntas sobre estas cosas a cualquier ciudadano y las conoce.

— ¿Temes que haya cosas que no se entiendan en la película? A mí me ha pasado. Ocurre en esta película o en otras como El lobo de Wall Street o La gran apuesta por los conceptos financieros, argucias económicas, números, datos...

— Eso no es lo mas importante. En muchas películas que ves de este género, de espías, hay momentos en los que te dices: "No tengo ni idea de lo que ha pasado aquí. No se quién es Mclusky, pero me da igual. Algo se está cociendo y me gusta". Esta película juega mucho al género.

— ¿A Cerdán le ha gustado la peli?

— Sí, aunque hay cosas que no se cuentan exactamente como en su libro, pero le ha gustado. Nuestro punto de partida es él...

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Cartel de la película 'El hombre de las mil caras'.

— ¿Por qué decides que narre la historia Jesús Camoes (José Coronado)?

— Porque es lo que nos autoriza a poder presentar todo como una ficción, y nos permitía introducir el humor desde el punto de vista de alguien que esta recordando. Los recuerdos son selectivos y todo está filtrado por la personalidad del propio personaje. No deja de ser una ficción metida dentro de una ficción.

— Eduard Fernández está inmenso. Me sorprendió leer que un tipo de su trayectoria hiciese una prueba de casting.

— Hizo una pruebita, como otros actores.

— Que no me vas a mencionar, claro.

— No, hombre. Él tenía algo que no tenían los demás, no es que fueran peores o mejores actores. Generalmente los castings no los supera un actor por ser mejor o peor que otros, sino porque tiene más cosas inherentes al personaje.

— Cuesta empatizar con los personajes de su película. Sus vidas me parecen una calamidad moral y sentimental: Roldán es un cobarde, Paesa un hombre casado con una mujer que sólo lo quiere por la pasta, Camoes casi ni conoce a su hijo... Supongo que fue un reto internar darles un andamiaje sentimental.

— En esta película haces un recorrido con unos personajes que moralmente están muy separados de ti. Lo interesante es ponerse en su situación, por eso era importante generar cierta empatía. Si no la generas, cuando sales del cine no te vas a hacer ciertas preguntas. Lo interesante de la película, a pesar de que tiene ese tono irónico y pone en cuarentena todo lo que dicen los personajes (que no dicen tres verdades seguidas), es que te lleve a una reflexión.

— Del gobierno de Felipe González sólo destaca Juan Alberto Belloch, que sale bastante mal parado. ¿Por qué no sale más gente del polémico gobierno de González?

— Es que la película habla de un caso concreto, pero no habla de siglas, ni de partidos políticos. Habla de personas, de una serie de tramposos y mentirosos.

— Ha dicho que El hombre de las mil caras es su película más “pretendidamente artificiosa”. ¿Qué referentes visuales tenía? Es obvio citar a Martin Scorsese: delincuentes, montaje muy picado, cámara lenta, voz en off...

— No trabajamos con un referente concreto, pero sí tenía muy claro que teníamos que recordarle al espectador que lo que está viendo es una película. El objetivo principal que nos fijamos cuando la empezamos fue: esta película tiene que ser muy entretenida, muy abierta a todo tipo de públicos, para que se disfrute. Y el otro objetivo fue: que no parezca un documental sobre lo que pasó con Paesa y Roldán. Es una película, una ficción que contiene más verdades de lo que parece, por desgracia. Aunque hay cosas en la película que parezcan extraordinarias, lo lamentable es que ocurrieron.

— ¿Cómo se crea a Luis Roldán, el de Carlos Santos es un trabajo fenomenal, con ese acento tan bien trabajado. ¿Hubo casting?

— Trabajo con las directoras de casting de mis películas, Eva Leira y Yolanda Serrano, y me fío mucho de lo que ellas me plantean. Vi que Carlos podía incorporar perfectamente este personaje. Hizo una prueba y a partir de ella ya vimos que tenía muchas cosas buenas. Y el resto fue desarrollar músculo en los ensayos.

— ¿Le dieron tiempo para los ensayos? ¿Un mes al menos?

— Un mes de ensayos, que para una película tan larga quizás quedó un poco corto. Pero nos dio tiempo, más o menos.

— Se ha tardado más de 20 años en tratar este caso tan escandaloso cuando los americanos o los franceses enseguida tienen una película sobre su historia mas actual. ¿Hay miedo? ¿No le interesa este cine a las cadenas?

"Tenemos una sociedad lo suficientemente madura como para rodar historias recientes"

— No, no creo, no creo. Yo cuando leí el proyecto me dije: "¿Y por qué no? Si otros países lo hacen, ¿por qué no nosotros?" Tenemos una sociedad lo suficientemente madura como para rodar historias recientes, de la historia más reciente.

— El otro día hablé con Antonio de la Torre sobre la buena experiencia en San Sebastián con La isla mínima, su anterior película. ¿Se ha repetido?

— A la gente le gustó mucho la película, me lo dijeron a la salida del estreno. En la rueda de prensa nos aplaudieron... Yo ya me llevo un premio de San Sebastián porque creo que la película no es fácil de entender a la primera, es muy irónica y está hecha así para el disfrute del espectador. San Sebastián ha cumplido con creces las expectativas.

— Has dicho que tus películas responden a las preguntas que te haces. ¿Qué preguntas te hiciste ante esta película?

— Básicamente: "¿Por qué nos pasa esto? ¿Por qué este problema se produce sin parar en España, por qué llega un hombre a corromperse?" No es una pregunta, son muchas. ¿Por qué hay un mundo donde vive gente con una moral distinta, gente que nos ve desde las alturas, como Harry Lime?

— Orson Welles desde lo alto de la noria de El tercer hombre.

— Eso es.

— Como hormiguitas.

— Exacto.

Warner Bros. Pictures España (YouTube)
5 Comments
  1. nacho says

    Le tengo mucho aprecio a Alberto Rodríguez y respeto su trayectoria. pero sigo sin entender por qué hizo esta película (que no he visto), qué vio en este asunto que me parece, a priori, de todo menos interesante. Por si esto fuera poco, el título del filme tampoco consigue emocionarme.

  2. javier says

    Una peli magistral, muestra la realidad tal cual contándote la historia de tal manera que te engancha desde el principio

  3. pedro says

    Nacho te aconsejo que la veas! a mi al principio no me decía nada y pensaba como tu pero después de verla se te quitan todos esos prejuicios, además la historia está muy bien tratada y no está politizada (que ya de por si la temática se presataba a ello)

  4. victor says

    Sin saber nada de Roldán la peli te lo cuenta de forma amena y además te engancha

  5. Guille says

    Una peli de las que volvería a ver y no me importaría en absoluto

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