‘El contable’: y Rain Man se convirtió en Batman

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Cartel de la película 'El contable'. / Warner Bros Pictures Spain
Cartel de la película 'El contable'. / Warner Bros Pictures Spain

La estupenda The Player, de Robert Altman, arranca con un plano secuencia legendario en el que la cámara recorre unos estudios de Hollywood. En uno de sus despachos, Buck Henry, guionista de El graduado, hace un cameo interpretándose a sí mismo: le vemos vendiendo un guión a un ejecutivo. El libreto es El graduado 2. En la película, ambientada 25 años después de la original, la señora Robinson sufría un derrame cerebral y tenía que convivir con Ben y Elaine, ya casados y maduritos. La escena está cargada de mala leche y humor negro, pero no se aleja, en absoluto, de la realidad de un gran estudio de cine.

Y lo que pasaba en 1992 sigue sucediendo hoy mismo. Ahora en Hollywood mandan más los chinos que los japonenes, pero sigue siendo el mismo Hollywood: lleno de miedos, plagado de remakes, entregado a un público adolescente, carente de guiones que tengan honestidad y riesgo. Bueno, con una novedad: la entrega total y patética al cine basado en los tebeos, tan tremendamente plano y pueril.

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El contable es el típico producto que podría vender un guionista caradura ante un ejecutivo con prisas porque tiene reserva en Musso & Frank: Ben Affleck es un autista (padece Asperger) con increíbles facultades para las matemáticas, la contabilidad. Por eso se hace de oro blanqueando el dinero sucio de delincuentes de alto standing. Pero Ben, que vive recluido en una caravana en la que guarda todos sus tesoros y es un obseso del orden, es una máquina de matar: su padre, militar, le enseñó a luchar en un campamento militar de Jakarta. Aburrido y gris contable de día, vengador y asesino de noche. Como lo leen.

Warner tenía preparado este proyecto para Mel Gibson como protagonista y bajo la dirección de los hermanos Coen, pero finalmente ha caído en manos (no muy dotadas, ya hablamos en cuartopoder.es de su película La venganza de Jane) del realizador Gavin O'Connor.

El estudio ha hecho bien en contratar a Affleck para interpretar a Christian Wolff porque como este señor es menos expresivo que Mister Potato sin accesorios, hacer de autista no se le da mal. Y además en Warner han tenido la inteligencia de rodearlo de estupendos secundarios como Anna Kendrick, J. K. Simmons, John Lithgow o Jeffrey Tambor. Todos, excepto Jon Bernthal, que me parece un actor del montón, hacen su trabajo sin demasiado esfuerzo. Esa gente hace con el piloto automático puesto este tipo de tonterías de estudio.

Y aunque El contable parezca un thriller al uso, no lo es. En el fondo, y desgraciadamente, es otra puñetera película de supehéroes. Carente de profundidad, sin una digna construcción de personajes, sin sentido de lo real (la película es ridícula e inverosímil) y con una estructura en puzzle (el prota hace puzzles y la peli lo es) enrevesada y trillada, El contable está, y nunca mejor dicho, más vista que el tebeo.

Por tener, la película tiene hasta guiños al mundo del tebeo. Para calmarse, el personaje de Affleck canta el tema Solomon Grundy, nombre de unos de los villanos que se enfrenta a Batman, héroe que Affleck ha interpretado para Warner. También hay referencias a Alicia en el país de las maravillas, obra en la que se basó un tebeo de DC comics para crear al villano El Sombrerero Loco, tipo obsesionado con la obra de Lewis Carroll.

El contable empieza bien, como buen cine de acción. Y Affleck hasta tiene su gracia, pero la película enseguida se va desmoronando con una conjunción de absurdos saltos en el tiempo para explicar, de forma lamentable, el barato trauma del personaje. Y la escena que cierra el conflicto, que es eterna, nos trae una sorpresa final verdaderamente patética.

Que este absoluto disparate tenga un 7.8 en la página de cine por excelencia (imdb) es para hacérnoslo mirar seriamente.

Warner Bros. Pictures España (YouTube)

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