IVÁN REGUERA | Publicado: - Actualizado: 20/2/2017 17:54

Arturo Valls, productor y protagonista de 'Los del túnel'.
Arturo Valls, productor y protagonista de ‘Los del túnel’, en una escena de la película. / eOne Films

Este valenciano, bastante caradura y de sonrisa fácil, lleva desde los 23 años en el mundo del espectáculo. Tuvo el privilegio de destacar en el primer y brillante Caiga Quien Caiga, ha trabajado en programas de humor como Muchachada nui o Museo Coconut, en concursos y en series como Gominolas, Camera Café o Cuéntame un cuento. En cine lo hemos visto en películas como 8 citas o Perdiendo el norte y también le ha dado por el doblaje en Madagascar, Bob Esponja: Un héroe fuera del agua o Cigüeñas. Un todoterreno, vamos.

Ahora se tira a la piscina como productor con la comedia negra: Los del túnel, en la que también ejerce de protagonista ante un reparto muy coral en el que destacan actores como Natalia de Molina, Manolo Solo, Teresa Gimpera o Raúl Cimas.

La idea de Los del túnel viene de desarrollar el personaje del comercial que interpretabas en la serie Camera Café, ¿no?

— Jesús Quesada, exactamente.

 ¿De quién es la idea de plantearse qué sucede después de una peli de catástrofes, con esos personajes que han vivido cosas intensas y que vamos viendo tan miserables?

— El origen de producirla es querer hacer esta peli en concreto, este tipo de comedia que costaba que me llegara. Si hubiese tenido un productor ofreciéndome un personaje así o una comedia así, no me meto en este jardín.

— ¿Te llegan siempre otro tipo de comedias?

— Sí, yo quería hacer este tipo de comedia y la única manera de hacerla era produciéndola. Aproveché unas circunstancias y me lancé a conseguir financiación y a producirla. Y la pregunta de qué sucede tras una peli de catástrofes es de unos guionistas (Juan Maidagán y Pepón Montero) al ver una película de ese género. Se preguntaron: “¿Y a estos mañana qué les pasa?”

¿Tras la épica qué pasa? ¿Cómo es su vida corriente y moliente? 

—Exacto. ¿Quedan a comer? ¿Hacen un grupo de WhatApp? ¿Se hacen colegas? De hecho, hay un capítulo en Camera Café en el que pasaba algo parecido con los rehenes de un banco. Tras el atraco quedan y se van haciendo amigos. Ahí está el origen de Los del túnel.

¿Has metido mano en el guión o vas leyendo borradores?

—No, mi única premisa para los guionistas era hacer una comedia como las que ellos saben escribir y que el prota fuera este personaje. Y que sufriera una crisis. Me hacía mucha gracia cuando Quesada estaba agobiado, la comedia que surgía de ahí, de esas miserias.

— Cuando veíamos Camera Café no era tan famoso el término cuñao.

— ¡Vamos, vamos, y tanto! (Risas)

— Y Quesada era un cuñao de libro.

— Sí, sí, la peli podría llamarse La bajona de un cuñao. Y lo que nos planteamos es lo que le pasa a un cuñao cuando deja de hacer gracia. “¿Y este grupo? Joder, yo siempre he sido un tío popular, he caído bien…?”. Toni es de esos que para un ratito bien, pero ya. Pero es que en la peli ni eso, se queda fuera de la pandilla, del grupo.

Hablemos de la producción. Me tendrás que reconocer que eres un privilegiado. ¿Cómo se lo planteas a Atresmedia, siendo alguien de la empresa? ¿Hubo un poco de chantaje, en plan “Os hago un concurso de éxito, así que portaros bien”?

— Va por ahí, va por ahí… (Risas) A ver hasta dónde puedo contar… No, a ver, el lujo absoluto ha sido la libertad que nos han dado. Hay películas que funcionan de maravilla que surgen más de un despacho.

Ideas de laboratorio, de mercado.

Cartel de 'Los del túnel'.
Cartel de ‘Los del túnel’.

— Sí, de fórmula. Eso se compra a la primera, porque las cadenas saben que logran taquilla. Y hay otras pelis, como ésta, que suponen algo más de riesgo. Entonces la cadena lo que hacer es apoyar, pero no interviene. Para nosotros ha sido un privilegio, un lujo, hemos logrado una gran libertad creativa. Y ojo: la cadena apoya, pero les gustó el guión. Que si nos les gusta, ni Ahora caigo ni leches. Sin este privilegio estas pelis no salen. Y yo quería dar libertad absoluta al escritor, soy un gran defensor de los guionistas. Muchas veces las cadenas imponen actores, tocan el final, el tono quizás algo agrio de una peli… y a nosotros nada.

Raúl Arévalo ha hablado de esas imposiciones de las cadenas: “Esto es muy oscuro”, “demasiada violencia”, “queremos a este actor más joven, más famoso”…

— ¡Y menos ropa! Eso es así.

¿No hay un descarado duopolio televisivo y luego otras cadenas mucho menos poderosas, con menos margen de maniobra?

— Sí, pero todas deben convivir. Hay que hacer películas para el gran público y otras en las que se arriesga un poco más. Y ojo, que cuando te sales de la fórmula, cuando te arriesgas un poco, el público lo agradece.

Y nadie sabe nada, nadie tiene ni idea de lo que va a funcionar o no en taquilla.

— Efectivamente.

Los del túnel está teniendo hasta buenas críticas. En Cinemanía la han tildado de “inclasificable” y han dicho que “pasa a la historia de la comedia española”.

— Le estoy diciendo a la gente que no hagan ni caso a los críticos, ¡que están hablando muy bien de la película! (Risas) Que vayan al cine a reírse y a pasárselo bien y luego igual encuentran otra cosa y una sorpresa gratificante. Pero critica y público… (Risas)

¿Qué referentes habéis tenido para esta comedia? No se me ocurre ninguno evidente. 

— En la critica de Cinemanía hablaban de la dificultad de encontrar referentes. Pues eso mola. Lo bueno de los guionistas es que no son conscientes de referencia alguna. Y cuando los tienen los reconocen: Azcona, Berlanga… Tienen una manera de escribir muy peculiar, les gusta el costumbrismo, el realismo y sobre todo tirar de la miseria humana.

Dejáis al país por los suelos.

— Bueno, a la sociedad española. Pero sale lo que somos. En Los del túnel más que identificado te sientes aludido. (Risas) Pero lo positivo es reírnos de todo esto.

¿Volverías a ser productor o ya has tenido bastante?

— Volvería. Es una vorágine, una montaña rusa. Localizaciones que se te caen, un actor que dice que no… Lo pasas fatal, pero quieres volver a hacerlo, y no sabes por qué. Lo asombroso es ver la cantidad de gente a favor de obra.

No quiero acabar sin antes preguntarte por ese vídeo de Ahora caigo que lo está petando en las redes sociales y en el que aparecen dos individuos que no tienen ni pajolera idea de lo que es la Guerra Civil. Es muy fuerte el tema, ¿no?

— Cosas que pasan, macho. Así nos va.

Y otra señora enmarcando la Guerra Civil en el siglo XIX…

— Hay que prestarle más atención a la educación, a la cultura y a lo que estamos haciendo con la gente joven. Hay que estar atentos, porque si no, pasa lo que pasa…

Trailers in Spanish (Youtube)

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