IVÁN REGUERA | Publicado:

Aniquilación
Poster de ‘Aniquilación’. / Netflix España

La ciencia ficción es el mejor género para filosofar y plantearse temas existenciales. Algunas películas solo rozan esa intención y otras se tiran a la piscina a lo bestia aunque el golpe pueda ser mortal, como el de un turista guiri en un hotel de Magaluf. Alex Garland, que ya nos sorprendió con la estupenda Ex-Machina, sale ileso de su propuesta y logra una película brillante e interesantísima. Quizás no redonda, pero valiente en los tiempos que corren o en los que muchos se corren con series televisivas sobrevaloradas hasta el ridículo.

Aquí la tele también entra en juego porque este prometedor proyecto estaba pensado para el cine, pero ha acabado estrenándose en Netflix. Da que pensar. Es lamentable que los ejecutivos de Paramount que vieron el montaje final de la cinta no lo programasen para los cines, sino para la tele. ¿La razón? ¿Demasiado femenina, madura, densa o filosófica? Vamos, que Kubrick o Tarkovski hoy se hubiesen comido los mocos con 2001 y Solaris y las hubiesen estrenado directamente en la famosa plataforma.

‘Aniquilación’ costó 40 millones de dólares y al verla Paramount decidió que pasaba de estrenarla fuera de Norteamérica, incluyendo el dineral que lograban estrenando en el mercado chino. Su decisión fue muy polémica: cedería los derechos internacionales a Netflix. ¿En qué se está convirtiendo Hollywood, en el que solo cabe el cine infantil y que destina a la televisión lo que no le interesa, lo demasiado adulto? Qué panorama.

El responsable máximo de tamaña calamidad es un tal David Ellison, presidente de Skydance Productions. El individuo se quedó turulato en el pase de prueba de la película y sentenció que ‘Aniquilación’ era “complicada y demasiado intelectual” para el público palomitero de los centros comerciales. En fin: que se lo hizo encima y pensó que el púbico no iba a conectar con esta propuesta. Y me pregunto: ¿Este brillante ejecutivo no se había leído antes la novela en la que se basa la película? Me da que no, aunque suene a risa.

Y para colmo, en el equipo estaba el gran productor Scott Rudin, un tipo que ha sabido combinar el cine más comercial con el más valiente. Para que se hagan una idea, sin Rudin una maravilla filosófica como El show de Truman hubiese sido impensable. Pues el tipo no fue capaz de quitarle la fatídica idea de la cabeza al ejecutivo de turno. Y digo fatídica porque esta película pide cine, pide una grandísima pantalla para disfrutar de todo su derroche visual.

Garland también ha quedado tremendamente decepcionado por la decisión de Paramount a pesar de su prestigio, que se lo han pasado por el forro. Garland es el autor de la exitosa novela La playa y guionista de la estupenda 28 días después y de Sunshine: Alerta solar y Nunca me abandones. Ningún respeto en las oficinas de Paramount.

Vamos con la película. En ella Lena (estupenda Natalie Portman), bióloga, es reclamada para unirse a una misión militar. Lena deberá descubrir lo que le sucedió a su marido en el Área X, vigilante de un fenómeno aparentemente extraterrestre que se expande por la costa americana y amenaza con acabar con el planeta tal y como lo conocimos. Lo que ella y su equipo femenino descubren es algo nunca visto por el hombre, entre otras cosas extrañas mutaciones de plantas, animales y hasta seres humanos. Interesante, ¿no? Lo es. Y la película no decepciona en la creación de alucinantes paisajes y criaturas impregnadas de una extraña variación cromática.

‘Aniquilación’ se sumerge de forma muy original en el fantástico aunque recuerde a películas como las estupendas Depredador (aquí en vez de viriles marines tenemos a mujeres armadas), La Cosa o La amenaza de Andrómeda y también a la decepcionante y laureada La llegada. Pero su formulación es nueva: la base de su guión es especular sobre la mutación y evolución de las especies, una tesis científica creíble y avalada por expertos. Hay mucho trabajo detrás del guión de esta película y en su producción. Y hay más: nos habla del origen de la vida, del error genético como motor evolutivo. Ni se me ocurre hablarles de su final, porque no hago spoilers y no lo he entendido del todo. Y eso me gusta, no es una tara de la película. Significa que debo volver a verla.

Lo más acertado de ‘Aniquilación’, con un tercio final que te deja patidifuso, es que más que enunciar, pregunta. ¿Les suena? Sí, es la base de la gran ciencia ficción: hacer que salgas de la sala (en este caso de tu salón a la cama) preguntándote por lo que acabas de ver. Y diciéndote que la tienes que volver a visionar para entenderla mejor. ‘Aniquilación’ no toma al espectador como a un lerdo inmaduro, sino como a un ser maduro. Esta película no te lo da todo mascadito, solo propone, sugiere. Y eso hoy es oro. Y ‘Aniquilación’ ha horrorizado a algunos y le ha encantado a otros, entre los que me incluyo. Y eso también es oro. Porque la película genera debate y eso hace mucho que no lo vivía. Gracias, Alex Garland. Gracias, Scott Rudin.

Lo mejor: su estupendo reparto, su dirección de arte, sus sutiles efectos digitales y su extraña banda sonora, nada que ver con lo habitual.

Lo peor: los flashbacks y que no se haya estrenado en grandes pantallas. Un crimen.

El plan b:

100 días de soledad es el documental que ha hecho un señor con un par de cámaras y un dron. Él solo, sin equipo. Y hablando todo el rato a cámara sobre sus 100 días de soledad en una montaña asturiana. Un ejercicio curioso y con buenas intenciones, pero finalmente jactancioso.

Netflix América Latina (YouTube)

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