Antonio de la Torre: “Me dolió lo que pasó con Cifuentes”

  • " Por suerte, y a pesar de mi edad, no he perdido la capacidad de indignarme, algo que me mantiene vivo"

Lo entrevisto en el mismo hotel en el que entrevisté a Roberto Álamo, su compañero en Que dios nos perdone. Con el director de aquella película, Rodrigo Sorogoyen, regresa De la Torre con El reino, una brillante y vibrante película sobre la corrupción que se ha estrenado este fin de semana. Con ella se vuelve a estrenar cine político en España y encima producido por una cadena privada, cuando estas empresas suelen estar a otras cosas. Viejo conocido de cuartopoder, Antonio me recibe en la mesa de catering con un “Coño, Reguera”.

El reino me ha gustado todavía más que Que dios nos perdone, tiene mejor guión.

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¿Por qué?

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No le veo aristas. En Que dios nos perdone hay un momento que me chirría. Lo del gatito, cuando descubren al malo.

Un deus ex machina.

En El reino nada me saca de la peli y eso que en San Sebastián algunos discutieron su final, que a mí me gusta. Y me encanta que seáis tan verbales tras una escena de acción muda.

A ver cómo te respondo a esto brevemente.

¡Y sin contar el final!

Te lo digo como ciudadano, no como actor. Cuando leí el guión, que Sorogoyen me dio en San Sebastián, cuando presentábamos Que dios nos perdone, pensé: de esto hay que hablar. Hace años llevé a un familiar cercano a ver una película muy política de Michael Moore, le dije que tenía que verla por lo que trataba. Y me respondió: “Sí, bueno, lo típico, lo que hacen los americanos”. Por suerte, y a pesar de mi edad, no he perdido la capacidad de indignarme, algo que me mantiene vivo. Pensé que si renunciábamos a contar lo que contamos era bajarse los pantalones. Dicho esto, entiendo el peligro que tiene la peli, que parezca un discurso de Podemos.

Su denuncia y argumento es universal, no es de Podemos.

Yo también lo creo.

Fotograma de ‘El Reino’. / Warner

Pero los americanos no tienen ningún problema en hablar del partido demócrata o del republicano y en El reino nunca se dice que los personajes son del PP. Y es muy evidente: el mar, el AVE, las naranjas… ¿Por qué ocultarlo?

Para hacerla más universal. Y no quiero entrar en el “y tú más”, pero al único partido al que se le ha condenado por corrupción como partido es al PP, aunque estén pendientes de juicio los ERE o haya habido un concejal de Izquierda Unida con una tarjeta black. Lo que sí le dije a Sorogoyen es: cuidado con hacer una peli de malotes. No podíamos permitir que nos tacharan de “progres poniéndose un traje de malote”.

Tu personaje convence por eso precisamente, porque no es un nuevo rico hortera. Podrías haber tirado de la horterada valenciana y te hubieses pasado de frenada.

El personaje de Luis Zahera sí va por ahí.

Qué bien está Zahera. También me ha chiflado Francisco Reyes.

¡Tiene la cara de Dolph Lundgren! (Risas) Fue maravilloso, está genial lo que hace y la pinta que tiene es increíble. Fue un gran compañero. Este tipo de actores te dan vuelo a ti.

Volvamos a los malotes.

No podíamos hacer “los malotes del PP”. Hay que humanizar y por eso empezamos a vernos con gente, están todos en los títulos de crédito.

Por ejemplo Cristina Cifuentes.

Cristina Cifuentes reconociió que de la Torre es de sus actores favoritos

Entonces era la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Nos conocíamos, habló de mí en una entrevista cuando le preguntaron por sus actores favoritos. Nos seguíamos en Twitter, nos habíamos dado los teléfonos, le invitaba a los estrenos… Miguel del Arco ya me había dicho que apoyaba la cultura, que iba a los estrenos… Nos recibió en la Puerta del Sol y nos enseñó su despacho. Me dio mucha seguridad que testase el guión y lo viese bien. Eso sí, nos dijo: “A mi esto de la trama que afecta a todo el partido me parece muy exagerado”.Y luego mira lo leales que han sido los suyos. Me dolió lo que pasó con Cifuentes.

La película me ha recordado a El dilema, de Michael Mann. Parecida música electrónica, cámara en mano, el tema de la corrupción y la prensa… Aquí el cuarto poder es Bárbara Lennie, que hace claramente de Ana Pastor.

Ana Pastor colaboró mucho. Nos puso en contacto con un juez con el que estuvimos hablando, Ferreras nos consiguió a David Marjaliza (el arrepentido de la trama de Púnica y socio de Francisco Granados). Todo esto era muy necesario o hacíamos el ridículo. Había que humanizar a los corruptos, que hacen lo que hacen porque entienden que la vida es así. ¿Sabías que la palabra “fontanero” existe en política, que ellos los llaman así? ¡Es tremendo! (Risas).

Me ha parecido inteligente que metáis momentos de humor en la peli, como cuando tu personaje, ya apestado, irrumpe en reuniones.

Sí, al tío se la suda todo. El humor es bueno porque así la película respira.

Hablando de humor, el otro día Pablo Casado dijo lo siguiente en Valencia: “No voy a permitir que nadie oscurezca un legado impecable de servicio a todos los valencianos, el de un partido que es el que más ha hecho por esta tierra”. Como si nada hubiera pasado.

Tampoco te creas que por el otro lado haya mucha autocrítica. Los grandes partidos son muy dados al “aquí no pasa nada”. Hay corrupción en todas partes, no solo es patrimonio del PP.

Entonces volvemos al principio: la corrupción es universal.

Sí, José Mújica, al que he interpretado en La noche de 12 años, dijo que solo se puede cambiar el mundo cambiando la manera de pensar. No cambia un partido político de un día para otro aunque pierda el poder. El cambio no es Pablo Casado.