PREMIOS

Goya 2020: previsibles nominaciones y algunas injusticias

  • "Mientras Dure la Guerra", de Alejandro Amenábar, y "Dolor y Gloria", de Pedro Almodóvar, son las películas con más nominaciones
  • Quizás la gala sea el reencuentro con aquel supuesto niño prodigio, Amenábar, algo perdido y que regresa al redil del cine más normativo
  • Las películas españolas que esperaban parte del pastel y que claramente han pinchado este año son "Adiós", "Quien a hierro mata", "Diecisiete" y "Sordo"

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Ya conocemos las películas y profesionales del cine español nominados a los Premios Goya, que este año se entregarán en Málaga, tierra de Antonio Banderas y de Pepa Flores, premiada con el Goya de honor, popularmente conocida como Marisol y sobradamente explotada por el régimen franquista. Todo apunta a que Flores, que lleva décadas apartada de las cámaras, los platós de televisión y los saraos no irá a recoger su premio. Lo sabremos el 25 de enero y se lo contaremos en cuartopoder.

Se ha publicado que este año han optado a los Goya 146 películas estrenadas en nuestro país entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2019, algo complicado porque las nominaciones ya fueron votadas hace semanas y se han anunciado un 2 de diciembre. De esas películas 88 son de ficción, 55 son documentales y tres de animación. Han concurrido, además, 53 películas europeas, 15 iberoamericanas y 35 cortos. 56 de las candidatas son óperas primas.

Las nominaciones en la 34ª edición de los Premios Goya vienen sin muchas sorpresas. Mientras dure la guerra, de Alejando Amenábar, es la película que más nominaciones ha logrado (17, entre ellas las de mejor película, mejor dirección y mejores actor y actriz protagonistas). Le sigue muy de cerca Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar, con 16 nominaciones. El resto de candidaturas se las reparten películas como La trinchera infinita, Lo que arde e Intemperie.

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Lo previsible y justamente nominado

No ha debido de ser fácil nominar a cuatro directores de entre todas esas películas este año, pero la Academia ha optado por el camino fácil y oficial (para eso es una Academia) a excepción de la nominación al director Óliver Laxe por su película independiente Lo que arde. Por supuesto no tiene ninguna posibilidad de premio.

Sí lo tiene Amenábar y es justo reconocer su trabajo por una película como Mientras dure la guerra, una cinta con un buen guión (Alejandro Amenábar y Alejandro Hernández han sido nominados por él), una estupenda recreación de época y formidables interpretaciones de Karra Elejalde (como Miguel de Unamuno) y Eduard Fernández (como José Millán-Astray). Este nuevo reconocimiento de la Academia le llega a Amenábar tras pasados éxitos en los Goya con Los otros (8 premios) y Mar adentro (14 Goyas además del Oscar y el Globo de oro a la Mejor película extranjera) y después del batacazo de la superproduccion Ágora y la olvidable cinta de terror Regresión. Quizás la gala sea el reencuentro con aquel supuesto niño prodigio algo perdido y que regresa al redil del cine más normativo.

También es justo reconocer el trabajo de Almodóvar en una película que no es una despedida, pero huele a adiós. Dolor y gloria (aclamada por la revista Time y que puede llegar fácilmente a los Oscar) es una película achacosa, doliente, quejumbrosa y por eso sincera y muy diferente en la errática carrera del manchego. En ella funciona hasta Antonio Banderas (nominado y ganador si se lo permite Karra Elejalde). Habitualmente sobreactuado, con este otoñal film Banderas ha conseguido igualar su anterior mejor trabajo, también con Almodóvar: Átame.

Los tres talentosos directores de La trinchera infinita (Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga) se merecen también estar en la competición. Aunque quizás demasiado larga, la película tiene uno de los mejores arranques y finales del año y dos personajes (el matrimonio protagonista) para el recuerdo. La historia de los topos de la posguerra ya se ha contado en el cine, pero en este caso mejor que en Los girasoles ciegos aunque quizás no de forma tan poética, breve y lacónica como en Mambrú se fue a la guerra, dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez y por la que ganó el Goya al Mejor actor en 1986.

Se han quedado sin nominación (y con razón) los trabajos de directores como Paco Plaza (Quien a hierro mata), Paco Cabezas (Adiós), Benito Zambrano (Intemperie) y Rodrigo Sogoyen (Madre). Sí lo han conseguido, en el apartado de directores noveles, Galder Gaztelu-Urrutia (El hoyo, también nominada al mejor guión), Salvador Simó (Buñuel en el laberinto de las tortugas), Belén Funes (La hija de un ladrón) y Aritz Moreno (Ventajas de viajar en tren).

No son sorprendentes las cero nominaciones para El crack Cero, de un José Luis Garci en retirada. A pesar de ser una película voluntariosa en su fotografía, resulta tan tremendamente artrítica en su realización (es un supuesto thriller con un detective que se sienta a hablar con gente hasta que se acaba la película) y con un guión tan pobre que el olvido en estos Goya es merecido. ¿Que Garci hace el cine que le da la gana sin pensar en quién lo ve? Allá sus financiadores (entre ellos Movistar), pero sobra en estos premios de lo más talentoso del año.

Otra película española en blanco y negro que también apuntaba maneras para los Goya 2020, la financió Netflix y ha sido completamente olvidada es Elisa y Marcela, película de época de Isabel Coixet y con Natalia de Molina y Greta Fernández como pareja lesbiana.

También hay quien se ha quejado por la ausencia de películas como la olvidable Los días que vendrán (de Carlos Marqués-Marcet) y la espantosa La virgen de agosto (de Jonás Trueba), dos películas de supuesto “cine de autor” que nadie ha visto y no merecen estar en la competición.

Algunas injusticias

Suponemos que la cosa va de dar glamour y publicidad internacional a los premios, pero la Penélope Cruz de Dolor y gloria no merece estar entre las candidatas al Goya a la Mejor Actriz. Su personaje es mínimo y su forma de interpretarlo corriente, para nada sobresaliente. De todas maneras, la estupenda Belén Cuesta tiene todos los boletos para ganar el premio por el que también compiten Greta Ferández (La hija de un ladrón) y Marta Nieto (Madre).

No se entiende la nominación al Goya al Mejor Guión a algo tan flojo como Intemperie (texto de Benito Zambrano, Daniel Remón y Pablo Remón), basado en una novela mediocre y muy aburrida con el mismo título.

También es de locos la nominación a una cursilada grandilocuente como la banda sonora de Alejandro Amenábar para su película Mientras dure la guerra.

Injusticias aparte, las películas españolas que esperaban parte del pastel y que claramente han pinchado este año son Adiós, Quien a hierro mata, Diecisiete y Sordo. Y por cierto: ¿qué fue de Nacido rey, superproducción a lo Lawrence de Arabia levantada con dinero árabe por Andrés Vicente Gómez y dirigida por Agustí Villaronga? Gran misterio.

Los encargados de presentar la gala 34 de los Goya serán nuevamente Andreu Buenafuente y su mujer Silvia Abril. Esperemos que su guión tenga más ritmo y gracia que el de los premios del año pasado, que fueron realmente bochornosos.

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