El Puente Constituyente rechaza la ‘toma’ violenta del Congreso que defiende ¡En Pie!

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Imagen de algunos de los participantes en el llamado Puente Constituyente, que se ha celebrado estos días en la localidad madrileña de Rivas. / Facebook de Coordinadora 25S

Las jornadas del Puente Constituyente, celebradas en Rivas (Madrid) entre los pasados días 6 y 9, han dejado una vaga declaración política y la promesa de una inminente hoja de ruta. No es que se haya cerrado en falso. Es que, sencillamente, es el inicio, el embrión, de un proceso bastante complejo destinado a subvertir el marco legal y constitucional español. Algo que no se consigue en cuatro días.

Las jornadas fueron convocadas por la Coordinadora 25S  con el fin de aglutinar los intereses de cualesquiera “organizaciones y movimientos sociales, mareas, asambleas populares y demás colectivos, a todas y todos los que luchamos por la defensa de nuestros derechos”. Porque se trata de derechos. De alcanzar un marco donde la Constitución no sea susceptible de convertirse en papel mojado, en fábula casi artúrica, en una serie de reglas que están para saltárselas. En resumen, vienen a decir que si la Constitución garantiza a todos los españoles una vivienda y un trabajo dignos, entre otras cosas, los poderes públicos están obligados a cumplir estos preceptos a rajatabla.

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La declaración política difundida en la mañana de ayer incluye una frase que estos días adquiere especial relevancia: “Para la consecución de nuestros objetivos nuestra acción será no violenta”. Mil veces repetida desde la eclosión de los movimientos indignados, hoy se lee como respuesta al llamamiento a la rebelión difundido hace pocos días por la Plataforma ¡En Pie!: “Próximamente anunciaremos la fecha de una nueva convocatoria a… asediar, quemar, fumigar, ocupar… el congreso, o si preferís decirlo así, se convocará directamente a una algarada o una rebelión popular… no nos importa cómo se le quiera llamar, lo importante es que se dará una nueva oportunidad de dar un golpe a la tiranía del poder establecido y de alcanzar la soberanía popular mediante la acción”.

Este manifiesto explícitamente incendiario fue objeto de debate durante el Puente Constituyente. “Es un documento lamentable. No tiene un objetivo detrás. Se le pega fuego al Congreso... ¿Y, luego, qué?”, se pregunta Chema Ruiz, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y presente en las jornadas de Rivas.

La declaración política del Puente Constituyente plantea objetivos semejantes sin necesidad de usar cerillas: “El sistema político actual está agotado, totalmente deslegitimado. No fue resultado de un proceso constituyente democrático; no permite la participación ciudadana; está blindado, impidiendo cualquier cambio por la vía de la iniciativa popular; no garantiza el cumplimiento de los derechos que reconoce; está hecho para garantizar los intereses y el poder de una pequeña minoría. Ni nos incluye ni nos representa. Debemos cambiarlo iniciando un proceso constituyente”.

El objetivo, ya se ha dicho, es ambicioso. No sería descabellado adjetivarlo de revolucionario: “Cuando la mayoría social tenga el poder de decisión podremos fijar el marco legal y constitucional que garantice el principio de solidaridad universal y todos los derechos fundamentales históricamente reconocidos, más aquellos, tales como la sostenibilidad medioambiental, que no lo han sido. Las leyes vigentes reflejan la exclusión, la explotación, la corrupción y falta de transparencia, y la confusión entre lo privado y lo público-común, todas características del sistema”.

Al Puente Constituyente acudieron unas 200 personas. El primer paso adelante, aseguran, ha sido hacer confluir a diferentes movimientos para que adopten una hoja de ruta común. ¿Es que había diferencias? “No, no. No hay divisiones de fondo”, declara Ruiz. Aunque dice esto antes de ser preguntado por el manifiesto incendiario de ¡En Pie!. Esta plataforma intentará medir su capacidad de convocatoria con un nuevo Rodea el Congreso indefinido. Todavía sin fecha. Y con un aliento de rebelión violenta, si fuera necesaria: “El agua solo hierve a 100º, calentarla solo hasta 99º no sirve, preparémonos, y cuando sea el momento pongamos en ello el 100% de nuestro valor, de nuestra rabia, de nuestra fuerza…”. Es la primera disensión de gran calado entre los distintos movimientos indignados. Y la Plataforma ¡En Pie!, frente al reiterado discurso pacifista del resto, parece estar dispuesta a llevarla hasta el final.

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