La policía vuelve a falsear los datos de manifestantes contra los desahucios

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Imagen de la multitudinaria manifestación que recorrió ayer las calles del centro de Madrid convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). / Victor Lerena (Efe)

La Policía madrileña ha estimado que 7.000 personas son capaces de colapsar parte del Paseo de la Castellana y el tramo de Alcalá que deriva de la Cibeles a la Puerta del Sol. Habrá que empezar a exigir, por ley, que los organismos oficiales asuman responsabilidades políticas cuando mienten. ¿Por qué lo hacen? ¿Inercias? ¿Connivencias? ¿Ordenes? Yo no puedo decir cuánta gente se movilizó ayer en Madrid. Pero las estimaciones policiales harían sospechar que apenas había dos personas por cada metro de recorrido. Y ni siquiera cogidas de la mano.

Salió ayer Madrid a la calle, salió media España, para pedirle al Gobierno que acepte la dación en pago de las viviendas embargadas, que cree una bolsa de alquileres sociales con las casas "que acumulan las entidades bancarias que se han enriquecido con la crisis" y que se pospongan los desahucios durante al menos tres años, un tiempo razonable para esperar la recuperación económica del país y el descenso del paro.

Recientes datos del Instituto Nacional de Estadística señalan que el 60% de los hogares españoles está en riesgo de sobreendeudamiento, ya que ingresan menos de 2.000 euros mensuales y tienen cargas, sobre todo, hipotecarias. Un gasto extra de cualquier naturaleza, sanitario o judicial, por ejemplo, podría poner su estabilidad en peligro. Según estimaciones de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros, un 25% de los hogares españoles no llega siquiera a los 1.000 euros. De este porcentaje, un 20% no alcanza ni los 500 euros al mes. Y el otro 80% depende de trabajos a tiempo parcial o prestaciones estatales (paro, pensiones, subsidios, etc.). Ayer, en Madrid, no eran 7.000 personas las que se manifestaban.

Pocos minutos antes de que las 7.000 personas que según la policía llegaran a la Puerta del Sol ayer a las siete y media de la tarde, se produjo una fuerte tensión entre unos provectos manifestantes y un grupo de chinos que había colocado un tenderete en plena plaza para recabar firmas contra el partido comunista amarillo: "Ayuda a desintegrar al PCCh y parar la persecución". Fotos de torturas, de cuerpos intervenidos para presuntos robos de órganos, de niños explotados. Un hombre de unos setenta años se les acercó.

-En China no hay desahucios -le gritó a un chino-. Los americanos, esos son los asesinos. Los americanos. Los americanos son los asesinos.

-Usted mire esas fotos -medió un muy educado chino-. Mire esas fotos, por favor.

-¿A usted quién le paga? ¿Le paga la CIA? Venís aquí a torpedear la manifestación. Sois chinos enchufados. Iros al Capitolio. Venís aquí a reventar la manifestación.

Detalle de algunos de los participantes en la manifestación contra los desahucios celebrada en Madrid. / V. L. (Efe)

Se montó el lío. Parecía que había gente, más que indignada, violentada. Cada vez, a cada manifestación, parece que hay más gente dispuesta a saltar. Aunque después nunca pasa nada. De momento. Finalmente la manifestación transcurrió por cauces más que pacíficos. La actuación policial también fue ejemplar. Se nota que Angela Merkel le ha dado el visto bueno a Mariano Rajoy a su plan de no agitar a las masas con represión. Hace dos semanas, en la cumbre celebrada en Santiago de Chile entre la Unión Europea y América Latina, Merkel le recomendó a Rajoy que no siguiera los pasos de Grecia y Portugal. Que no tensara la cuerda con el pueblo. Que pactara con los agentes sociales y les hiciera cómplices.

Ayer, la policía española tenía evidentes instrucciones de no intervenir y de dialogar. Apenas hubo identificaciones hasta las 20.30, cuando grupos de gente intentó dirigirse hacia la sede del PP en Génova. No fueron identificaciones indiscriminadas, como en anteriores manifestaciones. Fueron más bien a estilo five-o'clock-tea civilizadas y escasamente amenazantes. Los policías, eso sí, siguieron reticentes a comunicar su número de placa.

El altercado más grave, dentro de la pacificidad más absoluta, que se produjo en la manifestación de Madrid, fue cuando Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, tuvo la poco inteligente idea de atender a los medios de comunicación en entrevista. Algo parecido le había ocurrido ya en otras manifestaciones a algún diputado de IU.

Los manifestantes empezaron a increparle: "¡Oportunista¡ ¡Chorizo! ¡No nos representas! ¡Oportunista!". Talegón, que se hizo famosa a principios de mes tras recriminar a los dirigentes de la Internacional Socialista la suntuosidad de sus reuniones, acabó llorando en las inmediaciones de Sol. Junto a ella, sin llorar, el ex ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar. Ambos tuvieron que abandonar la manifestación escoltados por la policía. Por si acaso. Nadie les agredió, pero los ánimos están calientes también contra los socialistas.

"Por el derecho a la vivienda y contra el genocidio financiero", era el lema de la marcha. Carteles con el rostro de Emilio Botín: "Tu Botín, mi ruina". "La banca ya al banquillo". Alusiones a la neolengua: "Ahora a robar / lo llamamos recortar". Y mensajes a los pasivos: "También te están robando / a ti que estás mirando".

Impensable, pero, a la hora del cierre de esta edición, no hubo detenidos en ninguna de las cincuenta ciudades que se echaron ayer a la calle. Y Beatriz Talegón lloraba.

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2 Comments
  1. Erizo says

    ¡Hombre! Media España … en la ciudad en que vivo, menos de 150.000 habitantes, salieron 500 personas, según los propios convocantes.

    Si la proporción es la misma en todo el país, resultaría que el artículo es poco fiable, ¿no os parece?

  2. Ramón says

    Para Erizo. Convendría saber en qué ciudad vives para verificar la fiabilidad de tu comentario. ¿No te parece?

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