Las Mareas Ciudadanas se manifiestan contra la Troika y convocan un plebiscito

Pancarta desplegada en Londres en apoyo de la movilizaciones del 1 de junio contra las políticas de la Troika. / facebook de mareaciudadana

De Viena a Bruselas y de Dublín a Cádiz. Y desviándose hasta Nueva York. Bajo el lema Pueblos unidos contra la Troika, centenares de ciudades de toda Europa salen mañana a la calle para protestar contra las decisiones del Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea. Una manifestación que servirá de termómetro callejero, tras el relativo fracaso de la convocada en el segundo aniversario del 15-M, de la pujanza de la movilización callejera.

En Madrid la marcha partirá a las 18.30 horas de la plaza de Neptuno, desde donde saldrá hacia la sede de la Bolsa, Cibeles y el Banco de España, para acabar frente a las oficinas de la Comisión Europea en la Glorieta de Emilio Castelar.

Tras la manifestación, se propone un plebiscito ciudadano para dar voz al pueblo sobre si es o no voluntad democrática la forma de proceder del Gobierno (este y el anterior) en las políticas de recortes: “Amparados por la Constitución, desde Marea Ciudadana convocamos un #plebiscito ciudadano con el que se mostrará, mediante nuestro voto y firma, cual es la voluntad de la ciudadanía. (…) Este plebiscito, que se celebraría entre el 23 y el 30 de junio, tiene entre sus objetivos que el Gobierno dé forma jurídica a las propuestas ciudadanas. La falta de democracia, la corrupción o el pago de la deuda ilegítima son algunos de los temas sobre los que se podrá ver reflejada la voluntad del pueblo. Con esta acción plebiscitaria se abre una nueva vía de protesta ciudadana, esta vez jurídica, legal y democrática. Conseguiremos en los tribunales lo que este Gobierno no nos quiere dar y que por derecho nos corresponde: el derecho a decidir”.

Los convocantes están seguros de que esta movilización superará incluso a la que se desarrolló el pasado 23-F. A pesar de la escasa trascendencia que tuvo el segundo aniversario del 15-M, se muestran optimistas con este primero de junio. Si el 15-M fue un cumpleaños feliz o infeliz, una celebración, ahora el objetivo de la protesta es más claro y contundente: “Con la excusa de la crisis de la deuda han modificado la Constitución (Art.135.3) sin escuchar nuestra voz en referéndum, imponiéndonos el desmantelamiento de los servicios públicos como la Sanidad o la Educación que son entregados al sector privado como oportunidad de negocio, vulnerando así los derechos sociales y laborales conquistados en las últimas décadas. Con ello se ha provocado, además, que miles de familias de los países afectados pierdan su vivienda y su vida”.

En el manifiesto de los convocantes, además, se hace más clara que en otras ocasiones precedentes la formulación de un proyecto político (sin siglas) alternativo al que se está desarrollando: “Ya sea a través de los memorandos impuestos por la Troika a Grecia, Irlanda, Portugal o Chipre o del rescate financiero en el caso del Estado español se está produciendo un trasvase de dinero público a las entidades financieras a costa de la pérdida de derechos básicos, el empobrecimiento generalizado de la población y el aumento de la desigualdad social en toda Europa”.

En la sala de espera de esta consulta ciudadana, sin citarla, subyace la posibilidad de la emergencia inminente de un partido político que concite los intereses del descontento ciudadano, de las mareas, de la indignación. En el comunicado, incluso se apela de forma explícita a los desafectos con cualquier sigla de las, presuntamente, cómplices de la actual situación. Convocando también a los propios miembros de partidos y sindicatos que hasta ahora han mantenido una posición solo observante: “Este es el comienzo de un proceso descentralizado, inclusivo y participativo. Queremos construir colectivamente, uniendo nuestras fuerzas y acciones, protestando internacionalmente contra la Troika. Llamamos a todas las personas, con o sin partido, con o sin trabajo, con o sin esperanza, a unirse a esta propuesta el próximo 1 de junio. Apremiamos a todas las organizaciones políticas, movimientos sociales, sindicatos, partidos, colectivos, grupos informales, a unirse en esta jornada internacional”.

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