La APM existe

Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, en una imagen de archivo. / Efe

El franquismo fue una dictadura suave
al final.
 Victoria Prego, presidenta de la
Asociación de la Prensa de Madrid.

Sí, ya sé que la noticia le ha sorprendido, pero ha sido rigurosamente contrastada y le puedo asegurar que es completamente cierta: La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) no es una leyenda urbana, un mito de la profesión periodística, ese lugar ignoto donde se podía conseguir una vivienda o un seguro médico adicional. La APMP existe, se mueve, tiene vida y, milagro, voz propia. Tanta como lanzar un comunicado en el que "exige a Podemos que deje de una vez por todas la campaña sistematizada de acoso personal y en redes que viene llevando a cabo contra profesionales de distintos medios, a los que amedrenta y amenaza cuando está en desacuerdo con sus informaciones".

Publicidad

La APM exige. Sí, exige, que se dice pronto. A Podemos, eso sí. Se trata de la misma APM que ha pasado de puntillas por algunos de los momentos más bochornosos de la historia del periodismo moderno. La Asociación de la Prensa que mira para otro lado cuando hablan Sostres o Jiménez Losantos (ver vídeo abajo), cuando ABC publica portadas indignas, cuando La Razón se convierte en un instrumento de propaganda gubernamental, cuando OK Diario hace del periodismo un estercolero, cuando El País llama “insensato sin escrúpulos” a Pedro Sánchez en un editorial… O simplemente cuando Cuatro cesa a Cintora, la SER pone en la calle a Escolar por relacionar a Cebrián con los papeles de Panamá, o la Federación de Periodistas Europeos denuncia la falta de imparcialidad de TVE. La misma APM que no abrió la boca durante el seguimiento que El Mundo realizó sobre los atentados del 11M, quizá el momento más sórdido, triste y vergonzoso del periodismo reciente.

Esa institución centenaria, “cuyos objetivos básicos son la defensa de las libertades de información y expresión, la promoción del buen ejercicio profesional del periodismo y la preocupación por el bienestar de los socios”, pretende ahora exigir algo a Podemos. Demasiado tarde. Una vez perdida la credibilidad, y la dignidad, y la razón de ser, la APM debería conformarse con atender a la última parte de su declaración de intenciones: el bienestar de sus socios. Que el ganado de la corrida de la prensa sea bravo para que se puedan cortar muchas orejas. Que disfruten de su coro, y de la misa celebración de la festividad del santo patrón de los periodistas, San Francisco de Sales y, por supuesto, del catering de la entrega de los Premios de Periodismo APM. Pero que por favor no piensen que el resto de periodistas somos idiotas.

Exijan a Podemos lo que quieran. Pero háganlo después de pedir a Juan Luis Cebrián, por poner un ejemplo, que no prohiba a sus periodistas participar en las tertulias de La Sexta. Y si es posible, que no realice despidos salvajes en El País y la SER cuando en los últimos siete años ha ganado un sueldo de 26,3 millones de euros. Pidan a Podemos lo que les venga en gana, pero después de denunciar con firmeza la intolerable manipulación de RTVE. Después de reclamar profesionalidad a los diarios del régimen. Después de denunciar el lamentable duopolio televisivo privado. Después de reivindicar contratos y sueldos dignos. Después de demandar al Gobierno que retire la Ley Mordaza, y que ofrezca ruedas de prensa auténticas, con preguntas y respuestas. En fin... Tiene tantas y tantas cosas que exigir la APM, tanto tiempo perdido que recuperar, que da auténtica vergüenza ver cómo se vienen arriba con Podemos, los recién llegados, la parte más débil del sistema, los que nunca les pedirán entradas para asistir a su festejo anual de tortura de herbívoros.

Jota POV green (YouTube)