Podemosfobia

Xavier Domènech, Pablo Iglesias e Irene Montero caminan por los pasillos del Congreso de los Diputados
Xavier Domènech, Pablo Iglesias e Irene Montero caminan por los pasillos del Congreso de los Diputados en compañía de otros diputados de su grupo. / Podemos (Flickr)

Vivimos tiempos convulsos en los que, no contentos con las miserias que nos corroen de manera natural, inventamos y sembramos odios. Material que añadir a la mochila de la desventura, esa que nos pesa tanto como para impedirnos ser libres y felices. La penúltima de esas inquinas se llama “turismofobia”, y según las televisiones consiste en desear que la principal fuente económica de este país se hunda.

¿Su barrio está deshumanizado por el exceso de visitantes? ¿En su edificio han montado apartamentos ilegales que no le dejan vivir en paz? ¿Su ciudad está saturada de humanos en busca de paellas de saldo y tablaos flamencos? ¿Cierran los comercios de toda la vida y son sustituidas por Seven Eleven, Mc Donalds y tiendas de botellas de agua y camisetas de Ronaldo? Pues ya sabe lo que usted tiene que hacer: joderse. Si se queja de su suerte es un maldito antisistema: el turismo de perfil bajo es la base de la recuperación económica.

En cualquier caso, la turismofobia es una tirria puntual que terminará con los últimos días del verano. El problema no habrá desaparecido, pero los grandes medios tendrán otras noticias con que rellenar sus informativos. Por ejemplo Podemos, ese partido político que se ha convertido en una máquina de hacer dinero. Una especie de Zara, o de Apple, de la política española. ¿No me cree? Lea, lea…

“El discurso anticapitalista puede ser paradójicamente una máquina de hacer dinero en España”, informa el diario El Mundo en un reportaje titulado “Podemos gana casi 12 millones y ya es el partido más rentable”. ¡Acabáramos! Los radicales anticapitalistas no solo beben Coca Cola, los muy cínicos, sino que administran con prudencia sus perras y, el colmo del neoliberalismo, no tienen deudas.

“Este 412% de ganancias tiene varias explicaciones”, asegura la información. “La más importante tiene que ver con la rentabilidad de hacer política desde las instituciones y las ayudas públicas que reciben los partidos para su actividad y funcionamiento”. ¿La rentabilidad de hacer política? ¿Las ayudas públicas? Ya entiendo, ya. O sea que los podemitas no es que sean buenos gestores, sino que se están aprovechando de la política, y trincando dinero público, para forrarse. No me extrañaría nada que con esos dineros financiasen a dictadores bolivarianos…

Podían haber titulado de manera positiva: “La impecable gestión económica de Podemos les permite tener unas cuentas saneadas”. Pero es mucho más comercial hablar de la rentabilidad de un partido, de cómo trincan dinero público, de los anticapitalistas convertidos en una máquina de hacer dinero. Lo llaman periodismo, pero es podemosfobia.