La rentabilidad se impuso al periodismo en el cierre de Interviú y Tiempo

Las últimas portadas de las revistas del Grupo Zata Tiempo e Interviú.

Interviú era la revista que compraba mi madre cuando yo era pequeña. A mí no me dejaba leerla, por lo obvio, pero yo la hojeaba cuando podía. Recuerdo las imágenes del crimen de los marqueses de Urquijo o las de algunos atentados de ETA. La última portada de la revista es muy jugosa: “El Chicle se ofreció como confidente en el caso de Diana Quer” o “Montoro cruje a los policías del Piolín”. Sin embargo, y a pesar de la calidad que siempre ha tenido, sus propietarios han decidido cerrarla. A ella y a Tiempo, que empezó como su suplemento político y que tuvo vida propia desde 1982. Grupo Zeta dice que no puede perder más dinero con las revistas y que la única solución es el cierre.

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La nota que Grupo Zeta ha publicado habla de continuas pérdidas de ambas publicaciones, tanto económicas, como de difusión: “Las pérdidas continuas de Ediciones Zeta, empresa que agrupa a estas dos revistas, ascienden en los últimos cinco años a siete millones de euros y la caída en la difusión ordinaria se sitúa en torno al 65% en ese mismo periodo de tiempo y de un 80% a lo largo de la última década”.

Los números parecen definitivos pero a la plantilla se la informó ayer del cierre. “No sabíamos nada, había habido muchos rumores sobre nuestro futuro, como que se iban a fusionar ambas cabeceras pero eran solo rumores”, indica un reportero de Interviú con más de diez años en la plantilla, “los trabajadores llevamos años recortándonos el sueldo, recortando derechos adquiridos y haciendo sacrificios para reducir al máximo los costes de producción”.

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Los rumores son corroborados por Miguel Angel Liso, director editorial y de comunicación de Grupo Zeta que ha respondido a las preguntas de cuartopoder: “Ha sido una decisión durísima para la empresa, hoy es un día muy triste porque las dos son cabecera emblemáticas, pero en el sector hay una cierta comprensión de que está justificado”. A pesar de que desde la empresa se entiende que es el modelo de negocio lo que provoca el cierre, tampoco han querido mantener una versión digital: “Se hicieron números para mantener la web, pero tampoco era rentable siendo digital”.

Las revistas se seguirán publicando mientras dure la negociación con los trabajadores para la extinción de los contratos, que se puede demorar durante un mes como máximo, pero Liso advierte que la empresa no tiene inconveniente en que el cierre se adelante si la plantilla no tiene fuerza para seguir sacando las publicaciones.

Al final sólo los números valen y la plantilla tiene una sensación de tristeza y agotamiento. “Está claro que hacer una publicación en papel con la crisis publicitaria y el cambio en los paradigmas de consumo no es lo más rentable, pero los trabajadores hemos hecho nuestro trabajo de forma profesional hasta el final”, se quejan desde la redacción. “Siempre hemos pensado que habría otra salida distinta al cierre, la necesidad de una adaptación al mundo digital era una urgencia pero nadie supo cómo”, añade una de las fuentes consultadas.

El agotamiento de la plantilla está justificado. El año pasado, cuando les tocaba recuperar el nivel salarial de 2012, la empresa les propuso una nueva reducción del 40% del salario, que al final se quedó en el 16%, para descubrir, en un año, que el sacrificio no ha servido para nada.

Y terminamos con los números y con la voz  de la redacción: “Cada semana, decenas de medios se hacían eco de nuestros reportajes y de nuestras guapas de portada.  Todas las semanas, televisiones y otros medios nos pedían autorización para emitir nuestras exclusivas, pero el periodismo vive esta realidad miserable en la que manda la rentabilidad y lamentablemente ha ganado la partida, pero el significado de una publicación que lleva casi 42 años en los kioscos está claro. La sociedad sigue reclamando periodismo contra los abusos del poder y también desnudos, desnudos como muestra de la belleza, del activismo, desnudos contra las injusticias, desnudos en libertad”.

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