PANDEMIA COVID-19

Ocho fotógrafos, una foto al día: el proyecto que retrata la pandemia desde todos los frentes

  • Anna Surinyach, Isabel Permuy, Susana Girón, Judith Prat, José Colón, Manu Brabo, Javier Fergo y Olmo Calvo forman parte de "CovidPhotoDiaries"
  • Médicos del Mundo ha impulsado una alianza con este grupo de profesionales que comenzaron su proyecto en Instagram

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Sus nombres son Anna Surinyach, Isabel Permuy, Susana Girón, Judith Prat, José Colón, Manu Brabo, Javier Fergo y Olmo Calvo. Son ocho reconocidos y experimentados fotógrafos freelance. Al comienzo del estado de alarma decidieron impulsar el proyecto “CovidPhotoDiaries”. ¿Las herramientas? Sus cámaras de fotos y una cuenta de Instagram. ¿El objetivo? Documentar la crisis sanitaria sin precedentes ocasionada por la pandemia del coronavirus. Desde todos los frentes y ángulos posibles. Su trabajo no ha pasado desapercibido ni para numerosos ciudadanos ni para organizaciones como Médicos del Mundo, que ha impulsado una alianza con estos profesionales.

“Todos los integrantes de este proyecto nos conocíamos ya. A todos nos gustaba el trabajo de los demás, comenzamos a llamarnos y nos dijimos que estábamos viviendo una situación inédita que había que contar”, explica a cuartopoder Judith Prat, una de las fotógrafas de la iniciativa. Fue en ese momento en el que decidieron aunar esfuerzos “y hacer casi un mapa interactivo de lo que estaba sucediendo en todo el país”. Sus imágenes cuentan la pandemia desde distintas ciudades como Gijón, Xerez de la Frontera, Zaragoza, Sevilla, Madrid o Barcelona.

“Lo que queríamos era hacer fotos y documentar lo que estaba pasando, no perdernos en la gestión. La manera más sencilla era abrir una cuenta de Instagram y colgar todos una foto al día. Fue sorprendente porque empezamos el día 17 y en apenas unos días teníamos 6.000 seguidores, ahora ya casi llegamos a 9.000. Ha funcionado muy bien, muchos medios se hicieron eco enseguida y además llegaron muy pronto los apoyos, como el de Médicos del Mundo, que nos hacía mucha falta para poder trabajar con tranquilidad”, relata Prat.

La relación de Médicos del Mundo con la fotografía es muy directa. Cuentan con el Premio Luis Valtueña, que lleva desarrollándose 23 años. El certamen se creó dedicado a la memoria de Flors, Luis, Manuel y Mercedes, cuatro integrantes de la asociación que fueron asesinados en Bosnia-Herzegovina (1995) y Ruanda (1997) cuando realizaban labores de ayuda humanitaria. Dado que uno de ellos era fotógrafo profesional, se decidió titular el Premio con su nombre.

La exposición de la última edición de este premio está ahora, como todas, cerrada. Se había inaugurado en el mes de febrero. “Por un lado teníamos esa pulsión de no haber podido hacer todo lo que queríamos con la muestra y por otro lado vimos esta iniciativa cuando surgió. Conocíamos a la mayoría de los fotógrafos que la impulsan. Olmo Calvo ha ganado dos veces el premio y Javier Fergo ha sido finalista en la última edición”, explica Celia Zafra, responsable de comunicación de Médicos del Mundo.

“Nos parecía que encajaba muy bien con nuestra organización porque estaban retratando los efectos de la pandemia en la vida de las personas. Al final es a lo que nos dedicamos nosotros, somos una organización médico-humanitaria, hemos trabajado siempre con colectivos excluidos y tenemos mucha experiencia en epidemias. Nos parecía que confluían mucho los intereses de la organización con el proyecto fotográfico”, añade. Además, desde Médicos del Mundo también valoran muy positivamente el hecho de que los profesionales estuvieran repartidos por distintos puntos del país, cada uno reflejando una cosa.  “Es un proyecto de mucha calidad. No es muy fácil que se junten 8 fotógrafos de ese nivel. En cuanto vimos las muestra nos interesó”, destaca.

En este sentido, cada uno de los integrantes de la iniciativa cubre algunos aspectos de la situación desde su ámbito geográfico. Las imágenes reflejan el ámbito sanitario, laboral, el papel de las fuerzas y cuerpos de seguridad, etc. Pero también hay una parte personal. Por ejemplo, Olmo Calvo está contando cómo es la historia de su pareja, embarazada de 7 meses, en confinamiento. Es Fabiola Barranco. Tanto ella como Calvo han colaborado con cuartopoder. “Esa historia, aunque es personal, a la vez puede estar hablando de lo que le está ocurriendo a mucha gente en situaciones parecidas”, afirma Prat.

13.000 cajas de Hidroxicloroquina que actualmente la firma farmacéutica Teva tiene almacenadas en su centro logístico de Zaragoza se repartirán a todos los centros hospitalarios de España donde sean necesarias. Las 390.000 dosis de hidroxicloroquina, todo el stock disponible en España, han sido donadas al Ministerio de Sanidad, para satisfacer la demanda urgente del medicamento para investigar su posible uso como tratamiento del Covid- 19. / Judith Prat (CovidPhotoDiaries)

“Yo o Susana Girón estamos poniendo el foco en el mundo rural. Nos dimos cuenta de que gran parte de la crisis se estaba contando desde un punto de vista muy urbano. No se estaba poniendo el foco en qué pasa en los pueblos”, destaca Prat. Esta fotógrafa destaca aquellas profesiones “que siempre han sido imprescindibles pero que hoy es cuando más nos damos cuenta”. Habla de agricultores, ganaderos, transportistas, personal de supermercados, etc. “Toda esa cadena que nos mantiene alimentados y no son tan fáciles de identificar como otras”, explica.

También se están documentando “la parte más dura”, es decir los fallecimientos. “Tanto la soledad con las que se despiden a las personas que se mueren con coronavirus, hasta los fallecimientos por otras causas en las que solo se permite entrar a tres familiares. No poder tener una despedida como nuestra cultura tenemos por costumbre. Eso va a dificultar el duelo y es importante contarlo”, afirma. La intención es reflejar la crisis “desde todos los frentes posibles”.

Con la alianza firmada por Médicos del Mundo también se podrán documentar algunos proyectos que esta organización mantiene en la actualidad. Por ejemplo, los asentamientos de migrantes en Andalucía o las consultas médicas para personas sin tarjeta sanitaria en Zaragoza. Y el trabajo común irá más allá del fin de la pandemia. “La alianza queríamos que fuera también más a largo plazo, para ayudarnos a documentar cómo va a ser la vuelta a la normalidad”, afirma Zafra.

El estado de alarma ha provocado impactos laborales negativos en prácticamente todos los sectores. El mundo del fotoperiodismo freelance, ya castigado en condiciones “normales”, no iba a ser menos. “Se nos han paralizado proyectos, trabajos, encargos, exposiciones, etc. Ha habido un parón brutal. Por otro lado, estamos cubriendo la crisis, pero en condiciones muy precarias. Es algo a lo que ya estamos habituados. A nivel de movernos no estamos teniendo problemas y con nuestras acreditaciones de prensa podemos trabajar”, explica Prat.

Otro asunto es el “bloqueo” que hay para acceder a determinadas informaciones y que denuncian estos fotógrafos. Sobre el equipamiento de protección, al principio, cuenta Prat, no tenían ni lo más básico. “Luego hemos ido poco a poco haciendo acopio. El acuerdo con Médicos del Mundo también entra aquí, no es solo un acuerdo económico sino de suministrarnos el equipamiento básico para poder trabajar con cierta seguridad”, explica.

Además de en Instagram, las imágenes del proyecto encontrarán alojamiento temporal en la web del Premio Luis Valtueña, junto con vídeos y testimonios de los fotógrafos. Posteriormente, todos los contenidos se volcarán en una web propia, que los autores y autoras de “CovidPhotoDiaries” diseñarán conjuntamente con el equipo de Médicos del Mundo.

Conocí a Sandrine en mitad del mar, a pocas millas del infierno en Libia. Ella y sus dos hijas pequeñas fueron unas de las 311 supervivientes rescatadas por Proactiva Open Arms, el 21 de diciembre de 2018. Desde entonces hemos compartido más batallas. El pasado verano tuve la suerte de acompañarla el día que se reencontró con su hijo Djibril, que con tan solo 10 años logró cruzar el mar hasta Malta, donde vivió en un centro de menores.
Ayer hicimos una de esas videollamadas que, en estos días de cuarentena, calman el deseo de abrazar y achican las distancias. A través de la pantalla, Sandrine se emocionaba al ver mi barriga descomunal. “Cuídate mucho, hermana. Yo rezo a dios todos los días para que esto del coronavirus pase rápido. Cuando termine iré a conocer a tu bebé”, me prometía antes de despedirse, con ese gesto que le caracteriza por derrochar tanta alegría como penas esconde. Con esa fuerza que emanan tantos supervivientes de las fronteras. / Olmo Calvo (CovidPhotoDiaries). Pie de foto: Fabiola Barranco

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