LIBROS / 'Diez días que conmovieron al mundo', de John Reed, es el gran reportaje en vivo de la revolución bolchevique

La primera crónica de la revolución rusa

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Diez días que conmovieron al mundo
Lenin y Trosky fueron los principales artífices del éxito de la Revolución Rusa de 1917. / Youtube

Mientras escribo estas líneas tengo a mi lado el ejemplar de bolsillo 10 x 18 de Dix jours qui ébranlèrent le monde, de John Reed, un libro que compré en París en 1969 ante la imposibilidad de adquirirlo en español. Ni que decir tiene que me fascinó desde la primera página y tengo que decir que muchos años después sigo considerando al libro uno de los grandes reportajes de la historia del periodismo y, no hay duda, la mejor introducción a la Revolución Rusa escrita en vivo. Publicada en 1919, Ten Days that Shook the World, “Diez días que conmovieron al mundo”, de John Silas Reed, un prestigioso periodista estadounidense de filiación socialista, siguió a Grigory Zinoviev y Karl Radek durante la sublevación, donde relata en bella prosa épica la batalla de San Petersburgo dirigida al modo de un canto clásico por Vladimir Lenin y Leon Trotsky, a quien califica del verdadero héroe que tuvo la Revolución. Tanto Trostky y tan poco Stalin, le menciona sólo dos veces y en el índice onomástico, hizo que el 'Padrecito' prohibiera el libro en la URSS, al igual que los escritos del propio Trotsky, aunque, la Historia produce efectos de surrealismo puro, John Reed es el único extranjero enterrado en el Kremlin, lugar donde se enterraba sólo a los héroes de la Unión Soviética.

El libro se publicó pocos meses antes de la muerte de John Reed y prologado por Lenin. Después de su publicación Lenin escribió elogios del mismo, escribiendo: “ He aquí una obra que me gustaría ver publicada en millones de ejemplares y traducida a todas las lenguas, ya que describe de forma verídica y extraordinaria los acontecimientos que tuvieron una importancia considerable para entender la revolución proletaria, lo que es la dictadura del proletariado”

Escrito con una prosa bella, contundente y eficaz, Diez días que conmovieron al mundo, analiza con lucidez los acontecimientos que llevaron a la sublevación en San Petersburgo. John Reed escribe : “No es un compromiso con las clases dirigentes ni con los políticos, ni un esfuerzo de conciliarse con el Antiguo Aparato del Estado, lo que ha llevado a los bolcheviques al poder. Tampoco lo han conseguido por la violencia organizada de un pequeño grupo. Si en toda Rusia las masas no hubiesen estado prestas a rebelarse, la insurrección habría fracasado. El éxito de los bolcheviques tiene sólo una explicación: han llevado a cabo las simples y vastas aspiraciones de esas enormes capas del pueblo que querían desmontar el mundo antiguo para llevar a cabo, en la humareda de las ruinas derruidas, la edificación de la estructura de un mundo nuevo”. Espléndida retórica, aun en nuestros días.

Diez días que conmovieron al mundo
Portada de 'Diez días que conmovieron al mundo' de John Reed. / Editorial Akal

Díez días que conmovieron al mundo fue escrito en díez días con sus correspondientes noches estando Reed enfermo y encerrado en un pequeño despacho con un montón de papeles escritos en ruso, lengua que conocía a medias, muchos litros de café y un perrito. El resultado de aquellas jornadas agotadoras fue el de haber escrito la gran crónica en vivo de la revolución más importante y trascendente del siglo XX, algo irrepetible, tanto, que hizo que George F. Kennan, un diplomático que era conocido por su clara oposición al bolchevismo, elogió al libro por su calidad, a pesar de que la crítica conservadora siempre consideró que al libro le faltaba objetividad por ser su autor un hombre volcado en el ideario revolucionario.

En esto los conservadores, por motivos opuestos, estaban de acuerdo con Stalin. George Orwell, respecto a la prohibición del libro por parte de éste, cuenta en el prefacio de Animal Farm, titulado “Libertad de prensa” que el Partido Comunista Británico, que tenía los derechos de la publicación del libro tras la muerte de John Reed porque éste había legado los derechos del mismo a los partidos comunistas del mundo, realizó una publicación ilegible del libro ya que, no contentos con eliminar cualquier rastro de Trotsky del mismo, el protagonista real de todo el libro, llegaron a quitar también el prólogo de Lenin. La sombra de Stalin era, en aquel entonces, muy alargada.

El cine, el nuevo arte del siglo XX, fue más clemente con la figura de Reed y su enorme reportaje: Sergei Eisenstein filmó el libro en su Octubre y en 1946, Sangre sobre el sol, el guionista Lester Cole, comunista irredento, hace decir a uno de los personajes de la película, interpretado por James Cagney, “diez días que estremecieron al mundo”. El que los personajes del filme estuvieran pensando donde pasar juntos díez días de asueto pareció no tener importancia alguna para Lester Cole: tenía que citarlo fuese como fuese.

¿ Y que decir de Rojos, la película de Warren Beatty de 1981, que es un homenaje sentido y bello sobre John Reed y su libro, citado en el filme con profusión?

Este mes, cuando se celebra el centenario de la revolución política y social más importante del siglo XX, es pertinente homenajear su crónica más sentida.

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