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TRAS VISTALEGRE II / ENTREVISTA AL DIPUTADO Y NUEVO CONSEJERO CIUDADANO DE PODEMOS

Monereo: “Errejón tiene que reconocer que es una minoría en la organización”

MIGUEL MUñOZ | Publicado: - Actualizado: 12:48

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Manolo Monereo, diputado de Unidos Podemos y consejero ciudadano de Podemos, tras la entrevista con cuartopoder.es. / Miguel Muñoz

El diputado de Unidos Podemos en el Congreso por Córdoba se convirtió el pasado fin de semana en nuevo consejero ciudadano estatal del partido morado. Estaba integrado en la candidatura “Podemos para todas” encabezada por Pablo Iglesias. Fue situado por los inscritos en el número 14 en puntos obtenidos, aunque por la corrección de género queda finalmente en el puesto 19. Fue presentado por el líder de Podemos como “militante antifranquista” y recibió una de las mayores ovaciones de la grada. Señala que Íñigo Errejón tiene que reconocer que es una minoría en la organización y rechaza un partido de cuotas. Exdirigente del PCE y de IU, considera que el “anticomunismo” ha estado muy visible durante estos últimos días a nivel interno y externo. Manolo Monereo (Jaén, 1950), atiende a cuartopoder.es, medio donde colabora habitualmente, para analizar el proceso asambleario y el futuro, tanto inmediato como a largo plazo, del partido.

— ¿Qué valoración hace de los resultados en la asamblea de Vistalegre II?

“Lo que se ha aprobado en Vistalegre II significa un decantamiento hacia una forma
de ruptura democrática”

— Los resultados son paradójicos. Se ha puesto mucho la atención en el debate de poder interno. Pero sin embargo en este pasado fin de semana, con un gran debate de masas, donde han participado más de 150.000 personas, se ha aprobado una política. Y un tipo de partido y de dirección. No sólo el secretario general o el papel de Íñigo Errejón. Curiosamente lo que se ha aprobado es muy importante. Para decirlo con claridad, significa un decantamiento hacia lo que podemos llamar una forma de ruptura democrática. De cambio profundo, de oposición a las fuerzas del régimen. Es lo que se ha aprobado muy sustancialmente. Luego, se ha aprobado un tipo de dirección: democrática, unitaria y plural. Como Pablo no se ha cansado de decir, va en contra de cualquier idea de cuota o de fracciones organizadas. En tercer lugar se ha aprobado un estilo de hacer política: abierto, dinámico, capaz de sintonizar con la mayoría. Desde ese punto de vista el resultado colma con mucho las expectativas que teníamos los que hemos apoyado a Pablo Iglesias y su línea política. Pongo el énfasis en esto: Pablo Iglesias y su línea política.

— En varias ocasiones, como en la última entrevista realizada con este medio, ha señalado que en Podemos faltaba debate político real. ¿Este proceso ha servido para que hubiera un debate satisfactorio?

— Siempre pienso que se juzga a Podemos por lo que no es. Podemos no es un partido, no es una ideología. Es un proceso político, ideológico, orgánico y social. Un proceso abierto donde todo es posible. Para lo bueno y lo malo. Ahora bien, seguramente cuando veamos la historia verdadera del país y de Podemos veremos que lo que está pasando ahora es el ajuste natural de un proceso tan contradictorio como es Podemos. Podemos es un movimiento heterogéneo, conflictual, donde asentarse es difícil siempre. A mí no me escandalizan algunos de los debates y problemas que ha habido. Quizás me escandaliza la sangre excesiva pero no la dureza de los debates políticos. Por tanto, desde este proceso se puede decir que Podemos ha avanzado mucho en su clarificación.

— Esa es otra de las cuestiones que lleva apuntando desde hace tiempo. La necesidad de clarificar posturas. ¿Se han clarificado ya las posiciones políticas?

— Absolutamente. A mi juicio Errejón significaba una hipótesis política truncada. Es decir, lo que él ha significado es el fracaso de la hipótesis populista. Íñigo, con inteligencia y capacidad, dijo un día: podemos asaltar el cielo y pronto. Él reconoció que eso no ha funcionado. O que no ha llegado a su objetivo último. A partir de ahí da un giro espectacular, que es dar por terminada no sólo esa hipótesis sino la crisis del régimen. No se da cuenta de un elemento fundamental, de que el régimen sigue en crisis y que la señal de ello es el propio Podemos. Es decir, un Podemos rupturista es algo que el régimen no puede aceptar. Al menos con las dimensiones que tiene hoy el régimen. Creo que se produce en él un fenómeno típico en ciertas formaciones políticas. Es confundir el debate interno con el externo. Creo que ha sufrido un proceso de interiorización a partir del debate interno de Podemos y no logra desde hace mucho tiempo identificar el país donde está.

En su último artículo, afirma que debido a la campaña interna “se pone muy difícil el día después y se crean obstáculos casi insuperables para el próximo futuro”. ¿Como se logra la unidad interna o al menos la normalidad interna?

— Creo que el error más serio que ha cometido el sector de Errejón, y que creo que le ha perjudicado electoralmente, es el modelo de primarias norteamericanas. Ha cogido un camino inédito en la izquierda europea, que es hacer unas primarias de ese modo. Pero eso tiene un problema, porque allí no hay partidos como los que hay aquí. Ni la misma cultura política. Ha empleado una estrategia como si fueran casi unas elecciones generales donde lo fundamental era ganar y ganar. No diré que a cualquier costa pero casi casi. Eso ha hecho que por un lado se haya ocultado el debate político real y ha ido metiendo una estrategia de significantes vacíos donde al final ha terminado por sacar un muerto que hace tiempo que solamente saca el PSOE y Susana Díaz, que es el anticomunismo. El anticomunismo se ha terminado convirtiendo en un elemento de la estrategia. Esto de PCE 2.0 o algo tan terrible para mí como lo de ni PSOE ni IU. Con un aliado que tienes a tu lado y 8 diputados suyos. Se han cometido tropelías que costará mucho trabajo saldar. Esto requiere una estrategia de unidad.

“Usar internamente el poder mediático contra Pablo Iglesias no da rendimiento en Podemos. Si no
se aprende esa lección nunca se aprenderá nada
en Podemos”

Para mí la unidad no es un fenómeno de voluntad sólo o de subjetividad. Para mí es un proceso que se hace desde algunos puntos de acuerdo. Si ese proceso no se hace, la cosa será más dura en el futuro. Lo primero que tiene que reconocer Errejón es que es una minoría en la organización. Teniendo el apoyo unánime de todo el establecimiento mediático ha perdido. Y no por un punto. Ha perdido. Es más, su estrategia es la segunda vez que pierde. Ya perdió en Madrid igual. Usar internamente el poder mediático contra Pablo Iglesias no da rendimiento en Podemos. Si no se aprende esa lección nunca se aprenderá nada en Podemos. Nunca ha tenido tantas condiciones Errejón como ahora. Y ha perdido holgadamente. Porque Podemos tiene ya un DNI. En él, no sólo, Pablo tiene un elemento fundamental. ¿Qué le pedimos mucha gente que queremos y apreciamos a Íñigo? Que reconozca que es una minoría y que mañana puede ser mayoría. Pero hay que empezar aceptando la realidad. Por otro lado, hay que exigir a Pablo esfuerzos de unidad e integración.

— ¿Cómo se deben concretar esos esfuerzos? Errejón ya ha señalado que vería lógico un reparto de 60%-40% en la Ejecutiva

— Lo que nunca debe ser es llegar tú y decir que te quedas con el 40% de todo. No es la primera vez que lo hace Íñigo, antes de discutir de política decir con cuánta gente se queda. Eso es no entender Podemos ya. Esa fase se terminó. Y ahora hay un Podemos que tiene una política, dirección, tipo de partido y secretario general legítimos. Las cuatro legitimidades son muchas.

— Se habla mucho de que la secretaría política es un área que no debería seguir existiendo. ¿Qué opina?

— Las bicefalías no han funcionado nunca. Que el número dos sea la oposición al número uno se puede vestir de muchos santos pero no tiene sentido alguno. Íñigo tiene que tomar nota de la realidad y a partir de ahí, lo mucho que vale ponerlo en valor.

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Monereo, tras la entrevista con este medio. / M.M.

— ¿Y sobre la portavocía parlamentaria? ¿Debería seguir ahí?

— Eso depende en gran parte de él y su actitud. Si llegas, haces una rueda de prensa y dices que quieres el 40% para ti estás en otro mundo. Ese mundo ya se acabó. Se puede entrar en lo que llamo un pudrimiento político de la organización. Esto se debe acabar. Un partido de cuotas y liberados donde el dos sea el enemigo del uno no funciona ni en una asociación de vecinos. Los que apreciamos como yo a Íñigo y sus valores políticos desearíamos que él entendiera que es complementario de Pablo, no su sustituto en esta organización en un momento como éste donde la gente exige unidad. Pero la unidad que marca Pablo Iglesias. La gente se puede equivocar, pero tenemos dos opciones: o aceptamos la realidad o disolvemos al pueblo.

— Ha habido infinidad de análisis y declaraciones lamentando que la estrategia de Podemos haya sido capturada por la extrema izquierda o el PCE. ¿Cómo interpreta estas reacciones?

— Es lo que he llamado la complementariedad dialética. Durante un tiempo ha habido gente que desde el sector de Íñigo consideraba que les venía bien la bronca que generaba Prisa y la Cadena SER. Y que había que aprovecharla. Como he dicho antes, no ha habido problemas en sacar el fantasma del anticomunismo. Ocurre que eso se hará pero ya no en Podemos. Lo que ha ganado en Podemos en una estrategia unitaria. Los compañeros que están en la estrategia anticomunista no entienden el papel de Podemos. Tenemos 71 diputados y 21 senadores. Somos mucho más que Podemos, una pieza fundamental son las confluencias. Desde Ada Colau a Compromís pasando por la pluralidad gallega o andaluza. Desde ese punto de vista es un error garrafal seguir haciendo anticomunismo. Sobre todo porque lo único que hará es tirar piedras sobre el tejado de Podemos. Lo que viene ahora es política, política y política. La línea de demarcación en Podemos no es ser de Pablo o de Íñigo, no es ser anticomunista o procomunista o cualquier otra de la tonterías que se dicen en una campaña. La línea es entre los que estamos por construir una alternativa democrática al régimen y al PP y los que están por una pelea interna que está resuelta democráticamente.

— En cualquier caso, hay un grupo numeroso de gente en el equipo de Iglesias que ha militado en el PCE o las Juventudes Comunistas. En el sector errejonista consideran que hay un riesgo de arrinconarse en el lado izquierdo del tablero político y ser fuerza marginal. ¿Existe esta posibilidad?

— Creo que ellos saben que eso es mentira. Lo que están jugando es a quedar bien ante los medios de comunicación que hacen del anticomunismo un elemento esencial. Se puede decir que es un argumento prisaico que no comparto en absoluto. Ya he dicho, la gran diferencia en Podemos es entre los que estamos por construir una alternativa democrática, de masas, unitaria y plural contra el PP. El anticomunismo tiene las piernas muy cortas. No sólo se ha hecho anticomunismo sino que se ha delatado a compañeros. En mi tradición, delatar a compañeros es delatarlos al poder y los que mandan. Se criminaliza a compañeros, cuando se emplea dice muy poco de quién lo emplea. Porque eso es como delatar a la policía a un camarada. A eso nunca se debe de llegar.

— ¿Qué papel debe jugar IU en esta nueva etapa? ¿Sigue pensando en su idea de partido orgánico? Garzón ya ha dicho que ha ganado una apuesta por consolidar el espacio de Unidos Podemos.

“Nunca me podía imaginar que compañeros pudieran usar
el artefacto comunista como instrumento de agresión frente
a la lista de
Pablo Iglesias”

— No he tenido tiempo de hablar del partido orgánico últimamente con tanto anticomunismo. Yo estaba con el partido orgánico con muchos compañeros que hoy están haciendo anticomunismo. Me quedo un poco pasmado porque nunca me podía imaginar que compañeros pudieran usar el artefacto comunista como instrumento de agresión frente a la lista de Pablo Iglesias. Puede ser criticada y criticable pero usar el anticomunismo para eso era algo que siempre han hecho los fascistas y el PP. O el PSOE de Susana Díaz y Felipe González. Para mí, el partido orgánico, gramscianamente, significa que si queremos construir una alternativa democrática, popular y republicana al régimen y al PP, que ya es lo mismo y el nacional-constitucionalismo su ideología, creemos que hace falta profundizar en la unidad. Pongo un ejemplo. Deberíamos plantearnos en serio, sabiendo de las dificultades, ir a candidaturas unitarias en todos los pueblo y ciudades. Será difícil pero se puede hacer. Difícilmente seremos una alternativa de Gobierno si en las municipales y autonómicas nos presentamos divididos y llegamos a las generales y nos unimos. Eso no es creíble como alternativa. Cuando pienso en Podemos siempre pienso en el partido orgánico. Es el eje vertebrador de una unidad más amplia. No sólo con IU, con la que tengo relaciones de todo tipo entre otras cosas de agradecimiento. A su vez estoy pensando en fenómenos como el sujeto político catalán, el gallego e incluso el andaluz.

En Córdoba hay un Gobierno en el Ayuntamiento donde no está Podemos. Ellos están críticamente contra un pacto de Gobierno con PSOE e IU. No soy tonto, no soy un OVNI y sé qué responde a muchas cuestiones de fondo. Ahora bien, aspiro a que allí se creen en todos los barrios comités de unidad popular o de Unidos Podemos. Aspiro a que haya asambleas, primarias, algo más que una simple coalición de partidos. Esto significa profundizar en la tendencia del partido orgánico. En la estrategia de la unidad popular. Si estamos todos de acuerdo en eso, ¿por qué se pone como límite IU frente al PSOE y se equiparan? Eso es trabajar por la división del bloque histórico, una estrategia de ruptura de la unidad. Si eso pasa, se favorece al poder.

— ¿Cómo ve la situación del PSOE? ¿Son recuperables tras este proceso de primarias próximo o se seguirán situando irremediablemente en lo que llaman Triple Alianza?

— El PSOE tiene un debate crucial entre lo que podemos llamar el PSOE histórico y el nuevo PSOE. El primero es el de Felipe González, Susana Díaz, Rubalcaba o Patxi López. El PSOE del GAL y la corrupción. Luego hay otro que parece que emerge con Pedro Sánchez. Él ha dimitido porque los poderes fácticos lo han dimitido. Desde ese punto de vista creo que hay una oportunidad histórica entre ambos partidos. Espero que el nuevo PSOE busque una alianza con Unidos Podemos en la renovación del socialismo y aprendiendo de los que considero referentes muy importantes: Bernie Sanders, Jeremy Corbyn, Benoit Hamon. Y de experiencias negativas como el Gobierno de Syriza o el de coalición entre la socialdemocracia y el partido demócrata cristiano alemán. Sánchez también debería aprender de su amigo Manuel Valls. En Francia se han convertido en una fuerza intercambiable con François Fillon. La crisis existe entre esas dos posibilidades. Espero y deseo que un nuevo socialismo pueda surgir y que podamos llegar a un acuerdo político desde esa experiencia de ruptura con el PSOE histórico de González.

— Escribió un cuaderno temático para la campaña interna en el que señala que Podemos “debe hacer un esfuerzo por abrir un caudal constituyente”. ¿Hay realmente una fuerza en la sociedad española para impulsar este tipo de cambios constituyentes?

“Para iniciar lo
que Pablo llama
un impulso constituyente
hace falta poder constituyente, una ciudadanía que se organiza para cambiar el país”

— La clave de ese documento es el título: Crisis de régimen y proceso constituyente. Si me dicen, ¿hay hoy fuerza para construir un proceso constituyente? No la hay. Pero, ¿qué queremos decir nosotros? Que una fuerza política que parte de la idea de que hay una crisis de régimen tiene la obligación de tener una perspectiva. Para que esa crisis no se salve con una restauración dirigida por el PP. Es otro de los elementos que el errejonismo no ha entendido bien. Ellos dan por cerrada la crisis entre restauración y ruptura, nunca han pensado cómo ganarle a la restauración. Y las dificultades que eso supone cuando en el eje de la restauración está el PSOE. No es que necesitáramos tener más o menos amabilidad, eso es pensar que el PSOE como estructura es un grupo de ineptos. El problema que había es que hay una lucha entre la restauración, que hoy dirige el PP, y los que estamos por una ruptura democrática. Eso es básicamente Podemos y las confluencias.

Desde esa perspectiva, nosotros pensamos que para iniciar lo que Pablo llama un impulso constituyente hace falta poder constituyente. Es decir, una ciudadanía que se organiza para cambiar el país. Y que usa unas elecciones como las próximas para cambiar el Gobierno pero también para hacer reformas constitucionales profundas. Estas son cinco. La primera es blindar el Estado social frente a la UE. Por decirlo en plata: no vamos a aceptar ninguna norma de la UE que ponga en peligro nuestros derechos sociales. El segundo es blindar todos los derechos sociales precisamente. Queremos que sean justiciables, que puedas reclamar ante un tribunal exigiendo vivienda o trabajo digno. Y si no, una renta básica. Tienes que tener garantías. La tercera cuestión es un Estado federal. Esto no se hace sin un reconocimiento del derecho a decidir de todos sobre todo. Pero también de los catalanes sobre su futura relación con nosotros. La cuarta cuestión es acabar con la corrupción sistémica. Hay que plantearse en serio, no como hacen el PP y el PSOE. El poder económico tiene demasiado poder mientras que el democrático no lo tiene. El Estado debe ser capaz de doblarle el espinazo a los ricos.

Por último, queremos una reforma constitucional que garantice una lectura feminista de la vida pública. Si en general los problemas de discriminación social son enormes, cuando se trata de mujeres se multiplican por dos. Por ello hace falta una Constitución feminista. Con esos elementos tenemos un proceso constituyente que puede cambiar un país y convertirlo en un discurso que la gente acepte con normalidad. Nuestro programa político es la reforma constitucional imprescindible para convertirnos en una sociedad más justa, democrática e igualitaria.

— Viene de estar acompañando a unos mineros de Córdoba en el Congreso. También ha habido un debate sobre cómo ejercer la oposición para ser útil. ¿Qué debe hacer Podemos ahora si no tiene la capacidad para gobernar?

— Si la oposición útil es una que pueda tener el acuerdo del PP, PSOE y C´s, es una posición inútil para hacer política de cambio social en el país. ¿Quién defiende hoy la oposición útil? El PSOE. Porque es un partido que necesita inyecciones de régimen para poder sobrevivir. El PSOE de hoy, el que vemos en el Parlamento, está entre algodones. El PP lo levanta, lo pone en frente, le consiente que lo insulten, etc. Lo están levantando para que no aparezca Podemos. ¿Para qué ha servido el salario mínimo si al final cada empresa lo aplica como le sale de las narices? Lo de la pobreza energética, ¿alguien cree que se ha resuelto? Todos son reivindicaciones que defiende Podemos y ellos las pactan con el PP para decir que ellos son útiles y nosotros inútiles. Pero eso tiene un elemento muy corto que se acabará cuando se concrete qué va a pasar en el PSOE. Es evidentemente que si gana Susana Díaz lo que gana es el régimen y tendrán que repartirse el poder. El problema de fondo es que el peligro que ellos tienen es que se puede producir una ruptura dentro del PSOE. Eso puede terminar beneficiando a Podemos. De nuevo, muchas veces las cosas que el errejonismo dice, ya las han hecho.

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Redbear | Martes, 21 21Europe/Madrid Febrero 21Europe/Madrid 2017 |1:48 PM| puntuación:0
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Lo que más me fastidia es que llego a la conclusión que coincide con las criticas de la caverna: autoritarios y sectarios. Como me jode darle la razón a esa peña.

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