El pacto PP-PNV no convence a los pensionistas: “Mariano Corleone nos roba las pensiones”

Las “zanahorias” presupuestarias del pacto entre el Gobierno y PNV no frenan a los pensionistas. Este sábado han vuelto a salir a la calle en varias ciudades españolas para exigir que se deroguen las reformas de 2011 y 2013, que se blinden las pensiones en la Constitución y que se mantenga el poder adquisitivo de los beneficiarios de estas prestaciones. Por el momento, la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones mantiene el pulso con el Ejecutivo. No aceptan parches, quieren reformas de calado que garanticen las prestaciones ahora y en el futuro

Creemos que eso no es suficiente, tenemos que acabar con las reformas de 2011 y 2013, que son las que nos han llevado a este callejón sin salida”, explicaba José Manuel Martínez, de la coordinadora de pensionistas, pocos minutos después de comenzar la manifestación en Madrid, que ha partido desde la Plaza del Museo Reina Sofía. Durante la marcha ha habido críticas al Ejecutivo, pero también a Ciudadanos y alguna pancarta que tachaba al PNV de “insolidario”.

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Durante el trayecto, se ha podido escuchar la ‘canción del pensionista’, coreada por algunos de los presentes. “Por eso venimos aquí, esto tiene que cambiar. Defendamos las pensiones y no más precariedad“. Acompañados de una batucada que ha puesto el toque festivo, se multiplicaban los reproches al Gobierno: “Que vergüenza, nos roban las pensiones, sanidad y dependencia”. Sin duda, Rajoy ha sido la principal diana de sus críticas, con frases como “Mariano Corleone nos roba las pensiones” o “Rajoy dimite, el pueblo no te admite”.

La cita de este sábado era clave para saber si el Gobierno había logrado desmovilizar con sus promesas a los jubilados. En el acuerdo con el PNV se incluye una revalorización ligada al IPC en 2018 y 2019. Además, se mete en el “congelador”, en palabras de los sindicatos, el factor de sostenibilidad hasta 2023. Pero los manifestantes van más allá. Piden que las reformas se deroguen, en vez de aplazarse, exigen que se establezcan las pensiones mínimas en los 1.080 euros de la Carta Social Europea y que se acabe con la brecha de género en estas prestaciones, entre otras muchas cosas. Para ello, creen que hay que blindar las pensiones en la Constitución y asegurar la sostenibilidad del sistema mejorando las condiciones de los trabajadores (con mejores sueldos, cuya cotización llene las arcas) y reformando el sistema fiscal.

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Los pensionistas han exhibido en los últimos meses un poder sólido de convocatoria. Como prueba, las masivas movilizaciones del 22 de febrero, del 17 de marzo o del 16 de abril, que metieron de lleno sus demandas en la agenda política. De momento, han conseguido que el Gobierno deje de enrocarse en su posición y ceda en algunos puntos. Pero continuarán. “Hemos ganado una batalla, pero no la guerra”, anunciaban en el comunicado de la convocatoria.