Antonelli, sobre la LGTBIfobia: “Tenemos más visibilidad y pagamos el precio de la libertad”

No es raro encontrarse a Carla Antonelli (Güímar, Tenerife, 1959) en manifestaciones en Madrid, ya sea por los derechos de los LGTBI o pidiendo que por fin se haga justicia con los niños robados. Ella, mejor que nadie, sabe que lo personal es político: ha dedicado una parte muy importante de su vida a defender los derechos de los homosexuales, bisexuales, transexuales y ahora también, los de las personas no binarias. Por eso, no desconecta de la calle aunque tenga un sillón desde 2011 en la Asamblea de Madrid.

Tiene un discurso potente y se lo comunica a todo aquel que esté dispuesto a escucharlo, ya sea en una reunión con un colectivo, en una agrupación socialista o con una periodista. Por eso, en una fecha tan señalada como el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, y con la nueva investidura en la Comunidad de Madrid sobrevolando, hace un hueco en su apretadísima agenda para atender a Cuartopoder.es.

En sus intervenciones, alterna el tono pedagógico de quien quiere explicar una realidad compleja con el beligerante cuando habla de la última de sus batallas: la Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación, que la Comunidad de Madrid aprobó hace dos años, pero que aún no ha desarrollado completamente. “Yo le pediría a las organizaciones que convocan el Orgullo que si la Comunidad de Madrid sigue sin cumplirla, que no sea invitada al de 2018”.

— Hoy es el día Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, ¿somos menos tolerantes de lo que pensamos?

“Al ser más visible, también te conviertes en diana”

No, no somos tan tolerantes como pensamos. Sí, ha habido un recorrido obvio, sería absurdo no reconocer esos 40 años de avances, de concienciación social, de progresos en lo legislativo, pero todas las leyes que hemos conseguido no va aparejadas al 100% con la realidad de la sociedad. Los delitos de odio en la Comunidad de Madrid han aumentado con respecto al año pasado. Son más de 300 las víctimas, ya sean agresiones o insultos. Hay que analizar esto a fondo y ver cuánta gente se atreve ahora a denunciar más. Antes no daban ese paso porque pensaban que su denuncia iba a caer en saco roto. Cuando ibas a comisaría, te decían claramente que eso iba a terminar en nada porque no había legislación que te amparara.

Por otro lado, ahora tenemos más visibilidad y pagamos el precio de la libertad. Al ser más visible, también te conviertes en diana. Es una situación perversa, porque siempre habrá un grupo de descerebrados que focalicen en ti. Pero éste es un camino que ya no tiene marcha atrás.

— Se habla mucho de la homofobia pero menos de la transfobia y la bifofia.

Sí. Es preocupante que se sigan utilizando estas terminologías. En algunos casos por personas que están dentro del movimiento, que hablan solo de homofobia. Hemos conseguido desde hace bastantes años unificar las siglas y que se hable de LGTBIfobia. Todo el mundo las entiende, incluso, quienes nos atacan, como las pseudoplataformas de Hazte Oír o los LGTBIfóbicos que hay en la Iglesia.Tenemos que visibilizar todas estas realidades.

— ¿Tiene sentido seguir diciendo que las personas trans están “encerradas en un cuerpo equivocado”?

Pues no. La identidad es inmutable. Luego el proceso que tú quieras hacer lo determina la propia persona desde sus libertades, ya sea quirúrgico, de hormonación o ninguno de ellos. No es el cuerpo equivocado ni la mente equivocada. Es como el cambio de sexo. Nadie se cambia de sexo, esa expresión tiene un matiz de capricho. 

— La LGTBIfobia tiene consecuencias trágicas, las más duras son los suicidios, como vimos el otro día sobre la muerte de una adolescente trans en Móstoles.

Sí, y Ekai en el País Vasco, Alain en Barcelona… ¿La ley trans solucionará estas situaciones de manera radical? Posiblemente no, como la Ley de violencia de género no solucionó de manera radical los asesinatos machistas. En el caso de los suicidios de los adolescentes, hay circunstancias colaterales, el día a día de las personas trans. Por ejemplo, Hay veces que hay mucho apoyo familiar, pero el día a día a mucha gente se le escapa y sigue sin haber concienciación. Muchas personas no van en el metro, se producen silencios por la calle cuando pasas o se hacen murmullos… Hace un mes, yo estaba en un bar y vi que las personas de la mesa de al lado de repente comenzaron a hablar en murmullos y oí “se le nota en las manos”. Muchas personas transexuales hemos aprendido a digerir, escupir y sacar esos demonios que te arañan mucho y te destrozan la vida. Pero a veces la vida se te dispara en mil añicos y acabas con ella porque se te hace insoportable.

Los discursos de odio de estas pseudorganizaciones fomentan esta actitud. Ahí tienes la vergonzosa campaña de los autobuses de Hazte Oír. Significó bajas, discriminación. Hay niños y niñas trans que no habían tenido ningún problema en el colegio, pero a quienes tras esa campaña les llegaron a bajar los pantaloncitos a ver si tenían pene o vagina. Es vergonzoso e inhumano y cae sobre quien más tenemos que proteger, que son nuestros menores.…

— ¿Desde las instituciones se combate con suficiente contundencia la LGTBIfobia?

“La Comunidad de Madrid no quiere aplicar la Ley de Transexualidad”

Depende de la comunidad autónoma en la que estés. Si está gobernada por el PP, no. Es así de drástico. En la Comunidad de Madrid tenemos dos leyes. Una de Transexualidad y contra la LGTBIfobia, esta última la registró el PP, pero metimos 150 enmiendas. Le cambiamos hasta el título. Han pasado ya más de dos años y no han reglamentado ni la mitad de estas leyes. Encima se burlan sistemáticamente. No hay protocolo hacia la identidad de género en los colegios, no han cambiado las tarjetas sanitarias… La Comunidad de Madrid no quiere aplicar la Ley de Transexualidad, no ha hecho ninguna campaña de sensibilización, teniendo una televisión pública como Telemadrid. Presentaron un texto vacío de contenido y con políticas de humo. La alegría que nos queda, dentro de esta inmensa desazón, es que el texto que fue aprobado se está utilizando en leyes posteriores como la de Valencia o Baleares.

Es una vergüenza que la Comunidad de Madrid lleve dos años sin reglamentar, ni cumplir la ley. La batalla continúa. Hay puesta hasta una denuncia ante el Defensor del Pueblo. Ahora el sucesor de Cifuentes, que es su recambio, va a hacer más de lo mismo, pero no vamos a desfallecer. El PSOE es el que más ha luchado y reclamado. Es una vergüenza verlos el día de la LGTBIfobia con los lacitos y con las banderitas y que pretendan ir al Orgullo. Yo le pediría a las organizaciones que lo convocan que si la Comunidad de Madrid sigue sin cumplir la ley, que no sea invitada al Orgullo de 2018. 

Si no cumplen con lo aprobado en la Asamblea, no tienen derecho a portar una pancarta que lleva escrita muchas historias de desarraigo familiar, dolor y suicidios. No están a la altura de esa pancarta. No merece ser tocada por quien incumple esos derechos.