“Primó su derecho como hombre”: por qué un maltratador no es un buen padre

  • Un maltratador no es un buen padre. Parece una obviedad, pero hay que repetirlo hasta que la Justicia lo oiga. Eso creen que en la asociación Volando Vengo.
  • La campaña pide que se proteja a los niños de los maltratadores y prime el derecho a la infancia por encima de los derechos del padre.

Un maltratador no es un buen padre. Parece una obviedad, pero hay que repetirlo hasta que la Justicia lo oiga. Eso creen que en la asociación Volando Vengo, que ha distribuido un nuevo vídeo que pone la guinda a la campaña #QuienMaltrataNoCuida. Los autores de los ocho asesinatos de menores perpetrados en 2017 por la violencia machista no eran buenos cuidadores. Ni los que agreden a sus hijos cuando se ponen en medio para proteger a su madre. Tampoco los hombres que gritan insultos cuando los niños están en la habitación de al lado. Ni los que evitan dar una bofetada cuando sus los pequeños están delante, pero que empapan de miedo la atmósfera de la casa. La campaña pide que se proteja a los niños de los maltratadores y que prime el derecho a la infancia por encima de los derechos del padre.

En el vídeo, Volando Vengo ha hecho un pequeño experimento para poner de manifiesto cómo afecta la violencia a los niños que viven en una casa donde su padre agrede a su madre. Frente a la cámara sientan a seis personas y les interroga sobre su infancia. En apariencia, no hay ninguna diferencia significativa que llame la atención al espectador, hasta que avanzan las preguntas. Poco a poco, el público va descubriendo que algo no cuadra y que la niñez de todos no ha sido la misma. Mientras una mujer recuerda “la sensación de seguridad y calor” de su casa, una de las jóvenes confiesa que, salvo momentos puntuales, no ha tenido infancia. Mientras el chico deseaba “cariño felicidad y atención”, ella recuerda las “ganas de huir y escapar”. Cuando él evoca el olor a tabaco de su padre al llegar a casa, ella alude al miedo.

Durante el vídeo no se desvela el nombre de la protagonista, pero la descripción de la situación habla de una joven que ha crecido en un hogar impregnado de violencia machista. Cuando su madre puso punto y final, la Justicia le obligó a seguir visitando a su padre: “La primera vez que nos hicieron verle en un punto de encuentro llegaron los ataques de ansiedad“, recuerda. La joven cuenta que la “obligaron a ver a la persona que nos había maltratado” y que para los jueces primó “su derecho como hombre y padre a mi derecho, ya no como niña, sino como ser humano”, expresa. Esa pequeña que hace unos años vivió atemorizada porque su padre conocía su dirección o donde estaba, hoy es una joven activista y se llama Patricia Fernández. Es autora del libro ‘Ya no Tengo Miedo’.

El objetivo del vídeo es concienciar sobre cómo los fallos del sistemas cuestan vidas. La infancia no está lo suficientemente protegida en nuestro país. 840.000 menores sufren anualmente el impacto de la violencia de género en España, según los datos de la campaña, que también recuerda que en los últimos cinco años, 23 niños han sido asesinados por sus padres o por las parejas de sus madres y “185 se han quedado huérfanos, en muchos casos, presenciando cómo se asesinaban a sus madres”. Fernández no duda en señalar la responsabilidad del Estado y de todos los que pudiendo evitar el riesgo al menor, permiten que se vayan con su padre: “Cuando matan a un niño y tiene un régimen de visitas, no le ha asesinado el progenitor, vosotros habéis colaborado en ese asesinato. Si ese niño no hubiera estado ahí no habrá tenido la posibilidad de matarle”.

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