José Palazón: “No me imagino Melilla sin la actividad económica de la inmigración”

  • Entrevista al activista de Prodein Meilla
  • Critica duramente al gobierno de la ciudad autónoma y los discursos de la derecha

José Palazón, de la organización melillense Prodein, es un testigo privilegiado de lo que ocurre allá, en la otra orilla, en estos momentos de ruido en el debate de la inmigración. Lleva más de 20 años a sus espaldas peleando por los derechos de los menores que viven en las calles de Melilla, la mayoría de ellos de origen marroquí. Más allá de esto, también se ha convertido en un firme defensor de los derechos humanos y sujeto de denuncia de las violaciones de los mismos que sufren las personas migrantes que entran por la ciudad autónoma a Europa. Acicate del presidente de Melilla, el derechista del PP Juan José Imbroda, es una de las personas que más pueden aportar hoy al debate migratorio. No tiene dudas, así lo muestra a cuartopoder.es, la tarea más urgente del Gobierno de Pedro Sánchez debe ser terminar con las devoluciones en caliente.

– El jueves pasado conocíamos un salto masivo de la valla en Ceuta. En Melilla, ¿cuál es la situación actual?

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– En Melilla no está pasando lo que ocurrió en Ceuta. No hay casi entradas, algunas noches, el helicóptero da vueltas porque habrá algún grupo que se acerca. Últimamente no han llegado a entrar. Cuando aquí no pasa nada es porque en Marruecos están pasando muchas cosas.

– ¿Por ejemplo?

– Que los policías marroquíes les estén quemando los campamentos, que habrán parado a la gente que se acercaba a la valla con mucha dureza, los inmigrantes deben estar teniendo muchos problemas para acercarse a esta zona para poder escapar a Melilla. Sin embargo, si al lado de la frontera, antes de llegar, cogen un barco para irse a la península, es distinto, la policía marroquí no interviene de la misma manera. De momento, no ha pasado lo que pasó en Ceuta, están saliendo mucho en barcos, se dan menos saltos de valla.

– ¿Esta es la situación en la valla de Melilla durante las últimas semanas?

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“Ante la imposibilidad de pasar por una vía segura, los chavales se lanzan al mar”

– La situación es mala para el inmigrante. Los chavales que están intentando saltar las vallas o se echan al mar lo hacen porque no tienen otra forma para llegar a la península, cada uno tendrá sus razones, que serán muy fuertes para jugarse la vida en la valla o en el mar. Ante la imposibilidad de pasar por una vía segura, como deberían ser Ceuta y Melilla, se lanzan al mar. Lo que pasó en Ceuta el otro día no debería haber pasado, no habría ocurrido si hubiera habido una oficina de asilo abierta.Hay una cerrada desde que se creó. A esa oficina de asilo tendrían que tener acceso los subsaharianos igual que tienen los sirios. Aquí, en Melilla, hay una oficina de asilo desde el 2014 y piden asilo de 7.000 a 10.000 personas al año, todas de color blanco, ni un solo negro ha podido acceder a la oficina. La única forma que tiene un chaval negro que necesita pasar a Europa es la valla o el mar. Esa es la violencia. La noticia no debería de ser que hay un salto masivo, sino por qué tienen que hacer el salto.

– Llama la atención la descripción de lo que ocurrió en Ceuta el pasado jueves. Estos chavales llevaban radiales para cortar la valla, algunos agentes fueron heridos con cal viva. ¿Por qué pasa esto ahora cuando no había sucedido antes? 

– Cuando se habla de cal viva, parece que los 600 utilizaron la cal viva. Yo estoy seguro de que no, la violencia no es su método, no va con ellos. No te puedo asegurar que hubieran cuatro o cinco que llevaran cal viva, pero algo aislado seguro. La violencia que siempre se dice es que tiran piedras a los agentes. No se pueden tirar piedras desde la valla, se necesitan las dos manos para agarrarse y no caerse. Las piedras las tiran los policías marroquíes, lo hemos visto todos, está grabado. Las tiran al inmigrante que está encima de la vallas, se las tiran para que caigan, algunas caen en suelo español y la Guardia Civil tiene cuidado de no acercarse para que no les den a ellos. Con la cal viva, igual, hemos pedido al Defensor del Pueblo que abra una investigación para aclarar los hechos, quién tiró cal viva, cuánta cal viva se tiró, si fue un grupo pequeño… No creemos en la violencia por parte de 600 inmigrantes.

– Me hablaba de que los gendarmes marroquíes les tiran piedras, queman los campamentos de los inmigrantes. ¿Qué más violaciones de los derechos humanos percibís por parte de los cuerpos de seguridad del país vecino?

“La Gendarmería marroquí es una enciclopedia de abusos y malos tratos”

– Todo, la Gendarmería marroquí es una enciclopedia de abusos y malos tratos para un subsahariano. A un chaval que intenta atravesar la frontera, le puede pasar de todo, la consideración que le tienen las fuerzas marroquíes es menos que a un animal. En las devoluciones en caliente que se hacen, hemos visto cómo los soldados marroquíes que les reciben les dan auténticas palizas, cuando no hay prensa delante, claro. Tienen unos bastones de madera con unas púas de hierro clavadas al final, les tiran piedras para romperles las piernas y los brazos. Hacen todas esas cosas para que el resto lo vea, como un escarmiento público que hacen a pie de valla. El sistema marroquí es tremendo, terrible. Cuando en Melilla estamos bien, como te decía, es que en Marruecos están fatal. La paz de Melilla es como el silencio de los cementerios.

– Hay quien dice que Marruecos está aflojando el control, con la llegada del nuevo Gobierno español, para reivindicar su papel en el control migratorio y sacar prestaciones a cambio, y que por eso llegan más inmigrantes a las costas españolas. ¿Cree que es así?

– Esa puede ser una de las causas por las que se puede dar un salto o un incremento ligero de la gente que se echa al mar ahora mismo, pero el proceso viene de antes. El incremento de pateras no es de ahora, es desde hace más de un año. En cuanto Italia y Grecia van cerrando las fronteras, se sabía que iba a llegar más gente aquí. Además, como las fronteras de Ceuta y Melilla están cerradas también, pues se van por el mar. El factor fundamental es ese, el cierre de otras fronteras, que luego, por otra parte, Maruecos quiera aprovecharlo, pues sí. Que Marruecos quiere pegar un apretón al nuevo Gobierno, sin duda, pero todos los países del norte de África lo hacen. El negro es el petróleo de quien no tiene petróleo. Muchos países del norte de África viven del chantaje a Europa con la inmigración, y Europa lo permite. Entonces, piden dinero y medios. Marruecos puede estar aprovechándose, pero porque se dan unas circunstancias que pueden aprovechar. Lo importante son las circunstancias, y esto tiene que ver con el cierre de otras fronteras que hace que lleguen más personas a Marruecos en su ruta hacia Europa.

– Estamos viendo un desfile de dirigentes políticos de la derecha en Ceuta apelando a la seguridad de la Guardia Civil y la Policía Nacional. ¿Cómo percibe la situación de los agentes en la fronteras?

“El enaltecimiento a los agentes por parte de algunos partidos me parece excesivo”

– La situación de los agentes es complicada. Es un trabajo diario complicado, me imagino cómo lo tiene que pasar un agente que está ocho horas en la frontera principal de Melilla, por dónde pasan 30.000 personas diarias, pidiendo pasaportes, y aquello es muy fuerte. Tienes que tener un temple muy fuerte para aguantar esas horas ahí. Es un trabajo duro que tendría que tener un reconocimento. Lo que no me gusta es que cuando la Guardia Civil interviene en algún rescate en la valla o en el mar se les llame héroes. No son héroes, es su trabajo, no se puede enaltecer eso. Un médico, un contable, un taxista… Todos hacen sus trabajos y se ajustan a las circunstancias del trabajo. El enaltecimiento a los agentes por parte de algunos partidos políticos me parece excesivo. Ni existen esos ataques, ni el trabajo que hacen es heroico, son sus funciones.

Por otro lado, los agentes tienen que cumplir las leyes. Eso no pasa por ejercer una violencia que no es legal, como la que practican en las devoluciones en caliente. Hay sentencias de tribunales que advierten que las devoluciones en caliente no son legales. Que dejen ya de hacerlas.

– ¿Y qué le parece ese desfile de dirigentes políticos?

– Acabo de ver un tuit de Vox en el que se felicitan porque han llegado antes que Ciudadanos y el PP. Parece que hay una competición en la derecha por ser el primero en abrazar al guardia civil, lo plantean como si tuviera un gran valor y fuera un triunfo. Para mí es de vergüenza.

– ¿Cómo afecta la presión migratoria en el día a día de una ciudad como Melilla?

“Posicionarse aquí contra las políticas oficiales tiene consecuencias duras”

– Hay grupos que la rechazan, que dicen que hay una gran presión migratoria, hacen mucho ruido pero no son mayoría. Hay un grupo muy grande, la mayoría silenciosa, que no dice nada, que no se posiciona, posicionarse en esta ciudad en contra de las políticas oficiales tiene consecuencias duras. Después hay mucha gente que ve la inmigración bien. Yo no me imagino Melilla sin la actividad económica de la inmigración. En esta ciudad, que no hay más actividad económica que el contrabando y los sueldos de los funcionarios que administran la ciudad, la atención que se da a los inmigrantes en el CETI, en los centros de menores, en las asociaciones y ONG que trabajan en eso, los sistemas de seguridad de la valla, los agentes… Creo que todo esto son las únicas actividades legales que dan vida a esta ciudad, es que si no, no hay nada. El acoger a los inmigrantes y atenderlos forma parte también de la riqueza de la ciudad, de la riqueza económica y cultural, la presencia de inmigrantes beneficia enormemente a la ciudad de Melilla.

– Me hablaba de una mayoría silenciosa que no se posiciona por temor a represalias. ¿Qué consecuencias puede tener para una persona que vive en Melilla el posicionarse públicamente en contra de las políticas migratorias oficiales?

– Melilla es una ciudad pequeña en la que nos conocemos todos. Los sistemas son muy cerrados y están muy controlados por grupos de presión, los más importantes son los relacionados con el PP, que tiene una gran presencia dentro del ámbito económico. Toda la ciudad depende del Ayuntamiento, que es quien reparte el trabajo, los alimentos de los centros de reparto… La gente cree que puede dejar de recibir lo que reciben, que van a dejar de encontrar trabajo, de tener presencia quienes tienen una actividad política…Te puede afectar desde el punto de vista social, económico, y la gente lo sabe porque lo hacen los poderosos. Lo hacen para tener crédito, lo dejan ver y paralizan a gran parte de la gente. Es lo típico, las presiones típicas.

– Estos discursos incendiarios, como el de Casado, ¿pueden tener acogida en lugares como Ceuta y Melilla y suponer un aumento de la extrema derecha?

“Se difunden bulos, la mujer del presidente de Melilla los ha difundido”

– Es que quieren que España gire en el mismo sentido que Italia y otros muchos países. Están aprovechando el tirón y las circunstancias favorables a ese discurso xenófobo y de miedo que no tiene ni pies ni cabeza. Es fácil conseguirlo, expanden bulos. El último bulo que ha salido es de un guardia civil con la cabeza abierta, que es mentira. Esa foto no es de ningún guardia civil. Eso en Melilla se ha difundido mucho, lo ha difundido la mujer del presidente y el consejero de Bienestar Social. Toda la cúpula lo ha difundido.

El lenguaje que se está utilizando, no solo con el salto de Ceuta, es muy peligroso. Han muerto menores en la calle y el lenguaje del presidente es que son gente rara, que vienen a robar, y cualquier cosa que les pase les da igual, incluso la muerte. No se termina de investigar, se pasa página, el lenguaje es despreciativo. Se tiende a luchar contra un enemigo, su única razón de ser es el enemigo de la inmigración, del que viene de fuera, eso es totalmente irracional y la gente no debería admitir este discurso.

– ¿Qué es lo más urgente que le pide al nuevo Gobierno?

– Para que no pasen situaciones como la de Ceuta y el posterior aprovechamiento de estos partidos políticos de los que estamos hablando, creo que lo más inmediato debería ser que se cumpla la ley. Eliminar las devoluciones en caliente y que puedan acceder a las oficinas de asilo todos los inmigrantes que quieran acceder a ellas. De esta manera, se terminaría con las entradas por la valla y con todo eso que llaman violencia. Para evitar todo esto, hay que facilitar vías normales de acceso a la frontera y regularlas. No se trata de que todo el mundo pase, quien quiera pasar tendrá que demostrar quién es, no todo el que pase se va a quedar, esa es la legislación. Quien no tenga motivos para quedarse, se tendrá que ir, pero con mecanismos legales. Es que no se están cumpliendo las propias leyes. Pasa como con el tráfico, sin señales de tráfico no puede haber circulación. Que se cumpla la ley, eso le pido al Gobierno, para eso hay que eliminar las devoluciones en caliente y facilitar un acceso seguro a las oficinas.

– Hay quien argumenta que si se hiciera esto se produciría un efecto llamada…

“España no tiene efecto llamada, aquí vienen pero se van”

– Si estamos en un país sin ley, puede pasar de todo, que es lo que está pasando. Esa es la diferencia. El efecto llamada no existe, la gente viene por las razones que vienen. España no tiene efecto llamada, aquí llegan pero se van, no somos atractivos para ellos y eso cualquiera lo puede ver. En Melilla, en 20 años que llevo en esto, que yo conozca, de toda la gente que ha pasado por aquí se ha quedado una persona. El presidente dice que aquí ya no cabemos más. No, aquí cabe quien le dé la gana. Si cada 20.000 personas que vienen, se queda una persona, cabe perfectamente. Para mí, quien no cabe, es el presidente. En el resto de España es muy parecido. El inmigrante que viene, mayoritariamente, es un chico que tiene familia en Alemania o en Francia y quiere ir con su familia. La inmigración que viene a Europa es mínima con la inmigración que se mueve entre países de África, Europa tampoco es un imán que atrae al resto del mundo.