Gaztetxe Maravillas: el desalojo de un proyecto para el barrio

PAMPLONA/IRUÑA.- En su fachada cuelga una pancarta que avisa del peligro de desalojo del proyecto que tardó en echar raíces pero que se ha convertido en uno más en uno de los barrios con mayor movimiento social y ciudadano de Pamplona. En su fachada también han colgado pancartas sobre Sanfermines 78 u otros recordando, la noche del 5 de julio, que la calle y la noche también son de las mujeres. ‘Maravillas herriarentzat’ (Maravillas para el pueblo) es el mensaje que han utilizado para salvar el edificio. Hoy, todo el proyecto está en peligro de desalojo inminente.

En la cabeza de los no tan jóvenes de Alde Zaharra (el Casco Viejo) de Pamplona resuena aún el desalojo violento del gaztetxe Euskal Jai, ocupado en el año 1994 y que mantuvo su actividad hasta 2004, cuando el gobierno de UPN ordenó su desalojo, cargas policiales mediante. En las paredes de la cantina del Maravillas hay un frontón pintado con un recuerdo al Euskal Jai. El espíritu de la ocupación de Alde Zaharra de 1994 se repite en 2018 aupado por jóvenes del barrio. Un espíritu que se ha contagiado y ha creado red con otros centros ocupados en barrios cercanos como la Txantrea, Rotxapea o Burlada.

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El gaztetxe (literalmente, casa de jóvenes, vinculado a movimientos de autogestión) Maravillas tiene hasta su nombre resultado de un proceso participativo. Rinde honor a Maravillas Lamberto, la joven navarra de Larraga que fue torturada, violada y asesinada por miembros de la Guardia Civil y Falange de la localidad en 1936. El centro, situado en plena plaza de Navarrería, es un edificio señorial propiedad del Gobierno de Navarra, el Palacio de Rozalejo, que llevaba más de 20 años abandonado cuando un grupo de jóvenes del barrio, entre 15 a 21 años, lo ocuparon para instalar ahí su proyecto de barrio.

“Once meses durante los que, mediante auzolan, la juventud y los colectivos hemos acondicionado el espacio para el uso de todo el barrio”, indica uno de los representantes del gaztetxe en un encuentro con la prensa. Ahora, las distintas habitaciones del Palacio de Rozalejo son un comedor social, una taberna, una biblioteca, un aula donde imparten clases de euskera o un banco solidario de alimentos. “Maravillas es un centro colectivo donde cualquier proyecto puede desarrollar su actividad sociocultural o política, sin restricción”, afirman.

Fachada del Gaztetxe Maravillas. / Ana I. Cordobés

El camino hasta el actual gaztetxe Maravillas no estuvo exento de trabas. Tres meses después de la llegada de los ‘gobiernos del cambio’ tanto al Ayuntamiento como al Gobierno de Navarra, un grupo de jóvenes decidió ocupar un edificio en la calle Compañía, a apenas unos metros del Palacio de Rozalejo. La ocupación duró unos días y el proyecto se vino abajo.

El colectivo juvenil del barrio venía reclamando un espacio para ellos en el que organizarse y elaborar un plan de actividades que las instituciones no cubren. Fue ese momento cuando el Ayuntamiento de Pamplona cedió un edificio, el chalet de Caparroso, situado a las afueras del centro de la ciudad, en un apartado cercano al club de piragüismo. En ese lugar el movimiento juvenil podía desarrollar sus actividades.

Tras un duro rechazo por parte de la oposición en el ayuntamiento, en especial los conservadores UPN, que tildaba de “exagerado” un gasto de 100.000 euros en acondicionar el edificio, el proyecto de Caparroso comenzó a tambalearse. Las obras se retrasaban y el plazo de entrega acordado entre el movimiento de jóvenes de Alde Zaharra y el Ayuntamiento no se cumplía. Tampoco las obras, que finalmente se decidieron hacer de manera autogestionada, “siempre con asesoramiento técnico”, afirmaban en su momento. En ese momento UPN lanzó las peores críticas contra los jóvenes, algunos medios de comunicación hicieron campaña contra el centro, el Ayuntamiento no supo responder y el proyecto de Caparroso cayó.

Rueda de prensa del Gaztetxe Maravillas y diversos colectivos del barrio que acompañan. / A.I.C.

Hasta septiembre de 2017, once meses atrás, cuando de nuevo el grupo decide ocupar el Palacio de Rozalejo, un edificio que contaba con habitaciones muy amplias y que ha permitido realizar actividades con gran afluencia de público, como el cine popular. Durante meses, de manera autogestionada y gracias a aportaciones de la ciudadanía han acondicionado el lugar para que sea seguro y con suministros garantizados. Mientras uno va de ‘poteo’ a la taberna puede encontrar mochilas y enseres de un nutrido grupo de Boy Scout que hace rato en este lugar o grupos de vecinos que acuden al cine popular en la sala ‘Paradisu Zinema’.

“Entramos en este espacio impulsadas por la necesidad de desarrollar proyectos que hoy presentamos como una forma de combatir el actual modelo de barrio que nos pretenden imponer. Un modelo netamente capitalista”, afirman los representantes del colectivo. Ahora, sobre el edificio, el proyecto y también sobre algunos de los impulsores existen medidas legales. Sobre el edificio, una petición de desaljo que fue promovida en primer lugar por UPN, quienes llevaron el asunto a los tribunales. Ahora es Geroa Bai, el partido que gobierna Navarra, quien se ha unido a esta petición de desalojo del lugar.

“Geroa Bai ha querido acabar con este proyecto que lleva once largos meses, personándose como acusación particular en la denuncia que puso el año pasado y pidiendo el desalojo cautelar del edificio”, explican.

Comedor del Gaztetxe Maravillas con el lema ‘Aquí se cocina la revuelta’. / A.I.C

En la segunda planta se encuentra el comedor, donde se organizan comidas autogestionadas y sirven como espacio de reunión para la juventud del barrio. “Aquí se cocina la revuelta” reza la frase pintada encima de los ventanales del comedor. Desde entonces hasta ahora el gaztetxe Maravillas se ha convertido en un núcleo del barrio que congrega a diversos colectivos.

Entre las paredes del Maravillas, SOS Racismo Nafarroa ha abierto los ojos a la ciudadanía sobre el destino real de los fondos de cooperación internacional, Pisuteka, el grupo que vela por la vivienda en el barrio, ha expuesto junto a compañeros de Cataluña ejemplos de lucha contra la especulación inmobiliaria que expulsa a las vecinas y vecinos del barrio. También talleres de autodefensa feminista, charlas y debates sobre LGTBIQ, o formaciones para trabajadores en materia de derechos laborales.

Un proyecto de barrio que incluye una cineteca, un comedor común, clases de euskera, debates, presentaciones… un proyecto que, de unos meses hasta ahora, se encuentra en peligro de desalojo. No solo el gaztetxe sino el barrio se ha movilizado para mantener un proyecto que ya es suyo, es de Alde Zaharra.

La solidaridad con el Gaztetxe Maravillas se ha extendido más allá de la ciudad de Pamplona. Su campaña en redes sociales -su cuenta principal de Twitter ha sido bloqueada en las últimas horas- ha llegado a otras zonas cercanas y pueden verse por varios lugares pancartas, carteles e incluso manifestaciones en apoyo al Gaztetxe Maravillas.

La posición del Gobierno de Navarra

La entrada de Geroa Bai como acusación particular y la petición de desalojo del Ejecutivo navarro “ha abierto una brecha” no solo entre la juventud relacionada con el gaztetxe y el grupo parlamentario sino entre los compañeros de gobierno, “en el gobierno del cambio”. Así lo ha asegurado Laura Pérez, representante de Orain Mugituz. Junto a la formación parlamentaria y en contra de la decisión de Geroa Bai de apoyar el desalojo, tanto Podemos, como Ahora Navarra- Orain Mugituz (escisión de Podemos-Ahal Dugu) e Izquierda Unida-Ezkerra se han posicionado en contra y han apoyado el mantenimiento del proyecto de Maravillas.

Geroa Bai, mediante la portavoz del Gobierno de Navarra, María Solana, ha afirmado que la asamblea se está situando en “una posición de enfrentamiento absoluto”. En la entrevista que ha concedido a Europa Press sobre el caso, ha recordado la disposición del Gobierno “de hablar y dialogar”, algo que rebaten desde la asamblea del Maravillas, quienes aseguran que “no fueron pocas las ofertas que se hicieron al Gobierno pero por su parte siempre se nos respondía del mismo modo: fuera”.

Además desde la asamblea critican la fuerte presencia policial en los alrededores del centro en los últimos días. Así, denuncian que en la jornada del miércoles un helicóptero de la Policía Foral estuvo sobrevolando el edificio del gaztetxe y “grabando imágenes del edificio” durante las horas que permanecieron en la zona. También hubo presencia de agentes en las calles aledañas, como denuncian mediante fotografías tomadas desde el edificio. Por el momento, afirman que resistirán y seguirán con su campaña para dar a conocer la voluntad de desalojo por parte de Geroa Bai, el desalojo de “un proyecto cuyo objetivo es acometer un cambio real” en Pamplona.