¿Son los migrantes que saltan la valla una ‘organización criminal’?

  • Isabel Elbal: "Cuesta creer que la desordenada y masiva entrada de inmigrantes fuera coordinada y organizada"
  • José Luis Rodríguez: "Organización criminal es algo mucho más serio que, desde mi punto de vista, se está devaluando con este abuso que se está produciendo"

El martes, la Guardia Civil detenía en Ceuta a diez personas migrantes o refugiadas subsaharianas como presuntas responsables de organizar y dirigir la intrusión masiva que tuvo lugar en la valla fronteriza con Marruecos el pasado día 26 de Julio. Estas personas están acusadas de supuesta organización criminal por, también supuestamente, haber utilizado radiales, cizallas y otros elementos para romper la valla y lanzar excrementos y cal viva a los agentes, de los cuales, 22 resultaron heridos de distinta gravedad, según asegura la propia Guardia Civil.

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, comparecía ayer, casualmente un día después de estas detenciones, en comisión en el Congreso de los Diputados y se refería también a estas personas calificándolas de «organización criminal». En cuartopoder.es, hablamos con especialistas en derecho penal y con activistas en favor de los derechos de personas migrantes sobre si se puede considerar a un grupo de personas migrantes que intentan cruzar la valla como tal. Estas son sus respuestas.

Para Isabel Elbal, abogada especializada en derecho penal y profesora de Derecho Procesal Penal en el Centro de Estudios del Colegio de Abogados de Madrid, esta calificación le genera dudas en cuanto al fundamento jurídico. «Lo que más me llama la atención es la calificación de ‘organización criminal’. El Código Penal la define así: la agrupación formada por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos», recuerda esta abogada.

Publicidad

«Cuesta creer que la desordenada y masiva entrada de inmigrantes fuera coordinada y organizada. Sencillamente, decidieron entrar con precarios instrumentos defensivos para hacer frente a la devolución en caliente, práctica ilegalizada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y diversos instrumentos internacionales», añade Elbal. «Nadie en sus cabales podría pensar que estas personas entraron violentamente con el fin de lesionar a los agentes, quieren entrar para que se aplique la ley, es decir, se les identifique, se les permita pedir asilo, se les dé una oportunidad de vivir y de trabajar en un país donde tendrían más oportunidades que en el suyo propio», reflexiona, añadiendo: «Huyen de las guerras, la miseria, la persecución política…».

En la misma línea se expresa José Luis Rodríguez, profesor en la Universidad de Málaga de Derecho Penal. «No he tenido acceso a este procedimiento concreto, pero con carácter general creo que está fuera de toda lógica que ante cualquier actividad criminal en la que participan más de una persona se les califique de organización criminal», considera Rodríguez, que añade: «Si esto es así, se estaría acabando con la coautoría del delito, es decir, si hay varias personas que se ponen de acuerdo para cometer un delito eso es coautoría, pero cada vez más se le llama organización criminal». «Organización criminal es algo mucho más serio que, desde mi punto de vista, se está devaluando con este abuso que se está produciendo», prosigue.

«Una organización criminal requiere de una organización estructurada, una jerarquía, un reparto de papeles, en definitiva, lo que conlleva un carácter más constituido y formado, aunque sea para un hecho concreto», explica el profesor. «Creo que la realidad de cómo se producen los saltos en la valla no tienen nada que ver con esto, si la Guardia Civil tiene pruebas puede tener que ver más con un atentado a la autoridad», considera Rodríguez.

Para Carlos Arce, coordinador de migraciones de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), «está fuera de toda lógica jurídica y de cualquier tipo denominarles organización criminal». «Si hay alguna persona que agredió o hirió a un guardia civil, que se depuren y esclarezcan los hechos, pero llamarles organización criminal no se corresponde con la realidad, estas personas no se configuran como una organización mafiosa ni violenta», considera este responsable de la APDHA.

Motivaciones políticas tras esta acusación

Arce ve, sin embargo, una motivación política detrás de esta acusación. «La vicepresidenta ya señaló que esa devolución era una especie de castigo por la violencia del salto, parece ser que la delegada del Gobierno en Ceuta hizo unas declaraciones que iban por el mismo sentido, a nuestro juicio se anuncia que es parte de una estrategia de devolución de migrantes que no cabe en la legalidad vigente, tanto en la legalidad internacional y derechos humanos como en la legalidad vigente de Extranjería o en el acuerdo España-Marruecos», declara este activista. «Se quieren presentar a los migrantes como gente violenta para aplicarles medidas que no caben en nuestro ordenamiento legal», valora.

Isabel Elbal también habla de motivaciones políticas, más allá de las dudas jurídicas que le genera esta descripción en la denuncia de la Guardia Civil. «Parece que se quiere dotar de una imagen criminal al inmigrante para crear un marco de violencia que permita, no sólo emplear como práctica cotidiana la devolución en caliente, sino también armamento antidisturbios como las pelotas de goma que se usaron en la playa del Tarahal hace tres años y que dio como resultado 15 inmigrantes fallecidos», recuerda. «Se pretende justificar el empleo de métodos violentos e ilegales para repeler la llegada de inmigrantes a nuestro territorio», considera la abogada.

De hecho, Elbal recuerda que el 26 de septiembre está señalada una vista en la Gran Sala del Tribunal Europeo de Estrasburgo para resolver el recurso que el Estado español presentó en su día contra la resolución por la que este tribunal condenó al Estado español por efectuar devoluciones en caliente en Melilla en agosto de 2014 a un elevado número de inmigrantes. El tribunal señaló que esta práctica contraviene lo dispuesto en tratados internacionales y que vulneró los derechos humanos. El Gobierno de Pedro Sánchez surgido tras la moción de censura titubeó acerca de su postura, finalmente decide asumir la misma línea política que su antecesor Rajoy, por ello, necesita un relato que explique su cambio de postura, según esta abogada.

«Ese relato, además, se llevará ante la Gran Sala para tratar de apuntalar uno de los argumentos más repetidos por el abogado del Estado español: el problema de las mafias, la violencia ejercida sobre agentes y sobre otros inmigrantes», considera Elbal. «Es decir, la necesidad de salvar las fronteras de forma proporcional a la fuerza y violencia empleada por los inmigrantes, mediante las devoluciones en caliente, será el argumento que se utilice en Estrasburgo frente a la anterior condena», añade.

¿Dónde está la violencia?

Hablamos también con el activista de Prodeín Melilla, José Palazón sobre este asunto. «No he estado en Ceuta, pero en Melilla he visto muchas veces cómo a los inmigrantes se le achacan cosas que no han hecho, como formar parte de mafias o llevar a cabo actos violentos, y luego resulta que es que no querían ser confidentes de la Guardia Civil», explica este veterano activista por los derechos de las personas migrantes. «La violencia de la que se habla tanto no es patrimonio de los inmigrantes, los que vivimos en la frontera lo sabemos, la violencia se practica con ellos, tanto por policías españoles como marroquíes, incluso ha llevado a las muertes en muchas ocasiones», asegura.

«Sólo hay dos sentencias, una de un tribunal español y otra de un marroquí, que reconocen estos asesinatos, pero los depósitos de cadáveres de Ceuta, Melilla, Almería, Algeciras, Málaga… hablan por sí solos, hay muchos más migrantes muertos», explica Palazón. «Si los ha matado el mar, también es violencia, porque saltan al mar porque no les dejan entrar por la valla», explica. «Los negros no entran por la valla, los blancos de Siriay otros lugares, sí, ya habrán entrado unos 16.000 inmigrantes y refugiados blancos y han podido pedir asilo desde 2014», informa este activista. «A los negros no les gusta saltar la valla, es que no han tenido acceso a solicitar asilo en la oficina como reconoce la ley. Ni un solo negro desde el 2014 hasta hoy», concluye.