460 inspecciones y solo 5 infracciones: acoso sexual en las empresas

  • Son datos de dos respuestas parlamentarias que el PSOE formuló al anterior Gobierno.
  • Los datos recogidos de enero a junio de 2018 siguen la misma tendencia: 401 actuaciones y solo tres sanciones.

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Tocamientos indeseados, propuestas sexuales, humillaciones, chantajes... Las situaciones de acoso sexual en la empresa siguen siendo difíciles de destapar. Las víctimas a veces tardan demasiado en denunciar y lo hacen ya cuando han abandonado su puesto de trabajo. A pesar de que los protocolos de igualdad en las empresas han aumentado, sigue costando detectar estos comportamientos, que a veces están demasiado normalizados.

Una pregunta parlamentaria del grupo socialista al anterior Gobierno de Mariano Rajoy da buena cuenta de lo difícil que es detectar los casos. Según los datos facilitados por el Ejecutivo, en 2018 se hicieron 460 inspecciones sobre acoso sexual, pero solo se interpusieron cinco sanciones. Los datos recogidos de enero a junio de 2018 siguen la misma tendencia: 401 actuaciones y solo tres sanciones.

La misma respuesta parlamentaria también ofrece datos sobre las inspecciones de acoso por razón de sexo que mantienen una proporción de 167 actuaciones en 2017 y 3 infracciones, mientras de enero a junio de 2018 hubo 57 inspecciones y 2 infracciones.

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Número de inspecciones Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS). /Congreso.es

El primer problema al que apunta la secretaría confederal de Mujeres e Igualdad, Elena Blasco Martín, es el de la identificación de los tipos de acoso: "Algunos casos de estos acosos acaban en los juzgados como 'mobbing'". En la guía acoso de acoso sexual elaborada por el sindicato, advierten de su complejidad. "No es una conducta patológica y fácilmente reconocible, ni tampoco una conducta concreta que puede ser aprendida, evaluada y catalogada, sino que más bien se inscribe en una trama de relaciones donde existe un desequilibrio de poder entre los sujetos, desfavorable para las mujeres", explica el documento.

Blasco también apunta a otro problema: la normalización de muchas conductas que son vistas como "bromas" y el enorme peso que son capaces de soportar las víctimas antes de denunciar: "Muchas veces lo hacen cuando ya están fuera de su puesto".

Fermín Yébenes, portavoz de la Unión Progresista de Inspectores de Trabajo, achaca las pocas sanciones a la dificultad que hay a la hora de distinguir el acoso de otros conflictos: "Muchas veces hay detrás un conflicto laboral más que una situación de acoso". A veces, los límites no están tan claros: "En el caso de una trabajadora que no recibe un ascenso, muchas veces hay un conflicto laboral y no un acoso", ejemplifica.

Yébenes reconoce la complejidad de resolver este tipo de casos, que van mucho más allá de las quejas genéricas: "Cuando alguien es acosado está anulado, se genera mucho sufrimiento", explica. En su trabajo, se ha encontrado con empleados obligados a permanecer en un puesto sin tener carga de trabajo, a los que se les aísla. Insiste en que hay que hacer una pedagogía importante en los centros de trabajo.

Los trabajadores denuncian menos

No es la única respuesta parlamentaria que intenta cuantificar el acoso en las empresas. En otra cuestión planteada también por el partido socialista al Gobierno sobre las denuncias presentadas en los últimos años en la Inspección de Trabajo y Seguridad Social se diferencian los tres tipos de casos: acoso discriminatorio por razón de sexo (22 denuncias en 2017), acoso discriminatorio salvo por razón de sexo (164 denuncias en 2017) y acoso sexual y protocolo de acoso sexual (101 denuncias en 2017). En referencia a 2018, hasta junio se registraron 18 denuncias por acoso discriminatorio por razón de sexo, 106 por acoso discriminatorio, salvo por razón de sexo y 55 por acoso sexual.

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Número de denuncias presentadas por acoso sexual, acoso discriminatorio por razón de género y acoso discriminatorio registrados en el Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) . /Congreso.es

Siguiendo la serie histórica, las denuncias por acoso discriminatorio por razón de sexo caen de manera pronunciada, mientras los otros dos epígrafes aumentan. En 2012, se registraron 69 denuncias de discriminación sexual, mientras en 2017 bajaron hasta las 22. Blasco es poco optimista y cree que la precarización del mercado de trabajo tiene mucho que ver con esta disminución. Para ella, no hay menos machismo, lo que hay es más miedo.

En cuestión de acoso, el inspector Yébenes aconseja que, ante la duda, los trabajadores acudan al sindicato para que les asesoren en el proceso. También reconoce que cuando más pequeña es la empresa, más dificultades encuentra el empleado para denunciar. En las microempresas, en las que el jefe es el dueño, el trabajador se ve sin posibilidades: "Denunciar y mantener tu puesto es complicado. Estas personas lo que buscan es salir de la mejor manera posible". Por eso, muchos de estos problemas acaban en un acuerdo. Una situación mucho más desfavorable que cuando el que acosa es un mando intermedio y la empresa puede despedirle.

En los últimos años se han implementado protocolos, pero CCOO tiene su propia receta: priorizar su estudio, formar mejor a todos los agentes que intervienen en la empresa, resolver la confusión y endurecer las sanciones contra los que acosan.

 

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