Lola Gutiérrez, activista condenada en Grecia: “Quieren criminalizar la solidaridad”

  • El 27 de diciembre de 2017 Lola Gutiérrez, activista y delegada sindical de CGT en la Diputación de Barcelona, fue detenida en el aeropuerto de Atenas.
  • La activista intentaba que Ayad, un chico kurdo-iraquí de 17 años, pudiera viajar con ella a España con el DNI de su hijo
  • Ha sido condenada a 17 meses de prisión por la justicia griega, según ha informado el sindicato CGT

El 27 de diciembre de 2017 Lola Gutiérrez, activista y delegada sindical de CGT en la Diputación de Barcelona, fue detenida en el aeropuerto de Atenas. La activista intentaba que Ayad, un chico kurdo-iraquí de 17 años, usara el DNI de su hijo para viajar con ella a España. El plan era conseguir que el menor saliera de Grecia para después ayudarle a llegar a Alemania, donde residían sus familiares. Sin embargo, ambos fueron detectados por las autoridades griegas. Finalmente, ha sido condenada a 17 meses de prisión por la justicia griega, según ha informado el sindicato CGT. Una pena que ha sido suspendida al no tener antecedentes penales. 

Este martes Gutiérrez tenía el juicio en Grecia. Se enfrentaba a una pena de entre cinco y diez años de prisión un delito de contrabando de personas y otro de uso de documentación indebida, pero no acudirá al juicio. Aunque parezca contradictorio, si pisa suelo griego puede ser detenida porque tiene prohibida la entrada al país hasta 2023. “Además de ignorar y olvidar que hay muchas personas que migran y se encuentran con los muros de Europa, tratan de criminalizar las acciones solidarias”, critica Gutiérrez en declaraciones a Cuartopoder.es.

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Lola y Ayad no lograron pasar el control del aeropuerto porque una azafata de la compañía con la que volaban avisó a la Policía antes de que llegaran al mismo. “Sospecharon algo porque él no hablaba castellano. Teníamos ensayadas algunas cosas para pasar por madre e hijo, pero no funcionó”, relata esta trabajadora social. “Nos enfrentamos a un control racista, porque todas las personas a las que paraban para pedirles algo más de documentación eran personas racializadas”, añade.

Después, según cuenta Lola, ambos fueron detenidos. A Ayad se lo llevaron a una sala de detención del aeropuerto para hombres donde estuvo detenido tres días, aún siendo menor de edad, y después lo lo trasladaron de vuelta al campo de refugiados donde se encontraba. A ella la llevaron a otra dependencia policial, donde se encontró con otras mujeres refugiadas sirias, con residencia legal en Europa, que habían intentado también ayudar a viajar a otros migrantes. “Me desnudaron, me cachearon. Allí me amenazaron y ya me dijeron que me iban a caer diez años de prisión porque les había intentado tomar el pelo”, explica.

Lola permaneció tres días en un calabozo y después una jueza decretó para ella la libertad con cargos. Sin embargo, fue trasladado al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), aun siendo ciudadana de la Unión Europea, debido a que la Policía la consideró “un riesgo” para el país. A la hora de preguntar a las autoridades, siempre obtuvo la misma respuesta: “I don’t know” (no lo sé). Allí permaneció ocho días. “En Grecia, el sistema policial y judicial funcionan de manera paralela y se pueden producir este tipo de contradicciones”, explica.

La “acción combativa”, tal y como lo define Lola o este intento de ayudar a un menor migrante a encontrar a sus familiares en Europa puede costarle la prisión. Según ha podido saber, Ayad consiguió salir de Grecia y actualmente se encuentra con unos familiares en Francia. “Por lo que veo en Facebook, ha aprendido a hablar bastante francés”, relata con orgullo.

Lola no ha buscado el respaldo de las autoridades españolas para este juicio en Grecia y es consciente de que el caso no ha transcendido demasiado mediáticamente. Bajo la recomendación de su abogado, ha decidido no acudir al país donde tiene prohibido volver para no incurrir en otro delito. Sus compañeros de la CGT, especialmente en Barcelona, sí se han movilizado para pedir que se la absuelva de los cargos que se presentan en su contra. Ella confía en que todo saldrá bien. “Está claro que no me he lucrado para ayudar a un refugiado, sino que ha sido una acción combativa y humanitaria para visibilizar a aquellas personas que no pueden huir. Espero al menos haber hecho una pequeña brecha”, manifiesta.