Bisexualidad: de espía del monosexismo a orientación subversiva

  • Activistas bisexuales hablan de su trabajo y lucha
  • La bisexualidad busca romper con su mayor lacra: la invisibilidad

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“Con un pie en cada acera”. Así son percibidas, en muchas ocasiones, las personas bisexuales tanto dentro como fuera del colectivo LGTBI+, lo cual les hace estar acompañadas de una serie de tópicos y estereotipos tanto en su vida privada como en su lucha como colectivo. Hay quienes todavía catalogan la bisexualidad como un estadio pasajero entre la heterosexualidad y la salida del armario hacia la homosexualidad. También, la constante que relaciona la bisexualidad con la promiscuidad, sin que esta última actitud ante la vida pueda ser vista con un tono peyorativo.

Por esto, y otros motivos, la bisexualidad se ha visto siempre acordonada por un lastre: la invisibilidad. Y este sigue siendo el reto principal del activismo bisexual: ser visible. Noelia Mellado es la coordinadora estatal del grupo de políticas bisexuales de la FELGTB. Estos días de orgullo, señala el objetivo: “Recuperar nuestra visibilidad histórica, aquellos referentes que no hemos llegado a conocer en España, pues el orgullo, a nivel internacional, tuvo referentes históricos”.

Brenda Howart, activista bisexual, coordinaba en 1970 en Nueva York la organización de la primera marcha por el Orgullo LGTB. Un año antes, el 28 de junio de 1969, tuvieron lugar los históricos disturbios en el bar del Greenwich Village, Stonewall Inn, y Marsha P. Johnson, cuya orientación también era bi, tuvo un papel protagonista en la revuelta. En España, “hacen falta estudios”, pues “en el franquismo las lesbianas tenían códigos para reconocerse, pero no se sabe si las bisexuales los tenían propios o rechazaban su orientación”, comenta Mellado, que añade: “Sabemos de escritores y escritoras que hablaban de haber mantenido relaciones sexuales con ambos géneros, como Gloria Fuertes, pero no se identificaban propiamente como bisexuales, por lo que pudo ser experimentación o que rechazaban esta definición”.

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Elisa Coll también es activista bisexual, participante en distintos colectivos y organizadora de diversas actividades. Como Mellado, se muestra preocupada por la falta de “memoria histórica bisexual” dentro del propio colectivo LGTBI+. “Ha habido una exclusión desde los colectivos y también autoinducida por las propias personas bi, algo que también pasa hoy, hay gente bisexual que cree que no tiene derecho a militar”. Y es que, para Coll, “la bisexualidad no está bien representada en el imaginario cultural”.

La invisibilidad de la bisexualidad. Una hipótesis demostrada por Patricia Freire, quien acaba de presentar su TFM titulado “INVISIBILIDAD DEL PAPEL DE LA biSEXUALIDAD EN EL ACTIVISMO LGTBI” en el Máster en Políticas Sociales e Intervención Socio-comunitaria, especialidad en Género y Políticas de Igualdad, en la Universidad de A Coruña. “La hipótesis inicial es que la bisexualidad se encuentra invisibilizada en el colectivo LGTBI, para estudiarlo, entrevisté a ocho activistas bisexuales de Andalucía, País Vasco, Catalunya, Madrid y Galicia”, expone Freire.

Conclusiones del estudio: “La visibilidad de la bisexualidad es muy baja, de las ocho asociaciones, en ninguna de ellas se llevaron a cabo acciones a lo largo del año sobre bisexualidad, solo una actividad concreta algún día, pero no es un trabajo permanente”. Además, “solo dos de las personas entrevistadas no habían sufrido bifobia en el seno del movimiento, pero esas dos también habían visto que existía dentro del activismo”. Por lo tanto, aún hoy, el colectivo LGTBI+ “no es un espacio seguro para las personas bisexuales”. “Están vistas como una amenaza para el propio colectivo, son como espías de la heterosexualidad u homosexualidad”, describe esta estudiosa.

Debate bisexualidad-pansexualidad

Para Mellado, de la FELGTB, define así uno de los retos del colectivo bisexual: “Para acabar con la bifobia, es necesario acabar con el famoso 50% heterosexual-50% homosexual”. “Eres bisexual porque te gustan personas de más de un género, así de sencillo, por eso, este año buscamos la unidad con el resto de plurisexualidades, no caer en el manido debate de bisexuales contra pansexuales”, explica. “Nuestro lema en la manifestación de este año es ‘Plurisexuales unidas contra el monosexismo’, pues es el pensamiento del blanco o negro el que nos ha hecho estar siempre en la invisibilidad”, prosigue.

Coll se define como bisexual y no como pansexual por dos motivos. “Por memoria histórica y por cuestiones políticas”, asegura. “La bisexualidad aparece como movimiento político en occidente en los 70, lleva un recorrido histórico de muchos años. La palabra pansexual aparece en el contexto de la lucha LGTBI+ en los 90, para diferenciarse del binarismo, de que solo había dos géneros, con el que se relacionaba a la bisexualidad, pero es que entonces no se había puesto sobre la mesa que había más de dos géneros”, explica, recordando, sin embargo, que “ya en el manifiesto bisexual de 1990, se reconoce que las personas bisexuales no solo se sentían atraídas ante dos géneros, hacia otros también”.

Por otro lado, esta activista destaca que “a veces, desde otras identidades demarcadas de la bisexualidad se habla de personas que no ven el género, pero, para mí, el género es visible, las violencias que vivimos muchas personas en el mundo tienen que ver con cómo somos leídas en base a nuestro género”. Mellado, por su parte, utiliza el término ‘bisexualidad’ como paraguas en el que incluye pansexualidad y plurisexualidad.

Romper binomios

Y es que frente a la dicotomía heterosexual-homosexual, está lo otro, lo que no se entiende. “Un pie en cada acera, así se nos ve en muchos lugares”, critica Coll, que destaca el “carácter subversivo de la bisexualidad”. “Es otra forma más de romper los binomios en los que vemos la realidad. No es que te gusten hombres o mujeres, sino que te sientes atraído hacia más de un género, eso es una amenaza al amor romántico, no hay una media naranja”, considera Coll. Esto entronca con otro de los tópicos que persiguen a la gente bisexual: la promiscuidad: “Es importante luchar contra los estereotipos, pero no adhiriéndote a lo opuesto”. Y es que para quitarse la etiqueta de la promiscuidad, el colectivo bisexual ha de cuidar con no perpetuar la etiqueta negativa a la propia promiscuidad y respetarla.

Este año, la memoria histórica es el principal motivo de las reclamaciones del orgullo. Reconocer y recordar a quienes lucharon por los derechos en el pasado, consiguiendo logros que nos traen al presente. Se cumplen, además, 50 años desde los disturbios de Stonewall. La bisexualidad quiere recuperar su memoria y pelear por su visibilidad, hacer frente a la bifobia. En la manifestación del pasado viernes, en el Orgullo Crítico de Madrid, por primera vez marchó un bloque bisexual. Este sábado, con pancarta propia, en la manifestación de la FELGTB, bisexuales clamarán "contra el monosexismo".

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