Manifestación por las residencias de mayores en Madrid: “Es una alarma social”

  • Reivindicarán “una 'ley de residencias' que actualice la ratio de personal cualificado con respecto al número de residentes y a su grado de dependencia”
  • Mariví Nieto, con su madre en una residencia de Madrid, explica que los cambios de pañal no se hacen siempre o hay “errores en la medicación” porque las propias trabajadoras “van completamente aceleradas”

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Familiares, trabajadores y algunos usuarios llevan años protestando por la situación de las residencias para personas mayores en Madrid. La queja principal es la falta de personal, que conlleva una atención deficiente a los mayores y sería la causa principal de la precariedad laboral en estos centros. Ante la falta de soluciones, la Marea de Residencias, creada por personas afectadas y sensibilizadas, ha convocado una manifestación el próximo 23 de noviembre. La marcha partirá de Cibeles a las 18.00 con la Puerta del Sol como destino.

La principal reivindicación de esta 'marea' es “la urgente tramitación” de “una 'ley de residencias' que actualice la ratio de personal cualificado con respecto al número de residentes y a su grado de dependencia”, defiende Mariví Nieto, una de las portavoces del movimiento. Ante la falta de legislación en la Comunidad de Madrid, las residencias se guían por un acuerdo interministerial de 2008, que establece la ratio de 0,42% trabajadores para los dependientes y 0,47% para los grandes dependientes, es decir, un trabajador por cada dos residentes. Pero para los familiares y los trabajadores es “evidente” que estos mínimos no se cumplen porque en esta ratio computa también el personal administrativo, obreros o incluso de baja, según denuncian.

Las propias cuidadoras de los centros de mayores, un sector laboral muy feminizado, corroboran estas críticas de los familiares. Rosa María García, trabajadora en una de las 25 residencias de mayores públicas de la Comunidad de Madrid, explica que "dos técnicos en cuidados de Enfermería tienen que ocuparse de 24 residentes”. Por las mañanas esas personas deben estar levantadas, aseadas y desayunadas. “A veces tenemos que levantar a algunos a las 12.00 o 12.30. No se les da la atención más humana que merecen”, se queja.

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“Abandonados de manera institucional”, así se sienten los familiares afectados, como la propia Nieto, que tiene a su madre en la residencia de mayores de Alcorcón. Aquí comprueba personalmente como “los cambios de pañales se hacen unas veces y otras veces no”, mientras también se producen “errores en la medicación” porque las propias trabajadoras “van completamente aceleradas”, sufriendo presiones tanto de los directivos de las residencias como de los propios familiares, reconoce Mariví.

Una situación que pasa factura a las trabajadoras

Ademas de formaciones políticas como Anticapitalistas y el PCE, asociaciones de mayores y de pensionistas, se han unido a la manifestación organizaciones de trabajadores como el Movimiento Asambleario de Trabajadores/as de Sanidad o la Plataforma Independiente de Técnicos Sanitarios. Un reciente estudio de CCOO pone de manifiesto que las trabajadoras de las residencias --un 90% son mujeres-- se medican para poder resistir a esta sobrecarga de trabajo. El 40% de las trabajadoras consumen analgésicos o antiinflamatorios y aproximadamente el 8,6% toma psicofármacos según este estudio realizado en Castilla y León entre 2010 y 2015 que, no obstante, realiza una foto general del sector. “Es un trabajo muy duro físicamente, también mentalmente. La mayoría tenemos lesiones en el túnel carpiano o en los hombros”, además de que “emocionalmente te pasa factura”.

Además de la reivindicaciones de las ratios, la Marea de Residencias también exige un consejo de residentes, es decir, “un órgano representativo, de vigilancia y vinculante", constituido por familiares de los usuarios y residentes que deseen participar (obteniendo la autorización del residente en el caso de no estar tutolado). Este órgano exigen que se instaure en todas las residencias del territorio español, tanto públicas como privadas.

La Marea de Residencias espera que las reivindicaciones por las que saldrán a la calle este sábado en Madrid sean semilla de movilización en otras comunidades autónomas que atraviesen situaciones parecidas. El problema en Madrid es también la escasez de residencias públicas (25 de 473 en la región) con el creciente interés de 'los fondos buitre' en la gestión privada de estos centros, advierten familiares y empleados. “Ni nosotros somos máquinas, ni ellos mercancía”, resume García. “Esta generación que estamos cuidando es una generación muy luchadora, yo tengo a personas de más de 100 años, que menos que reciban una atención excelente”, añade. Pero no se trata solo de ellos, “es una alarma social muy importante porque, sobre todo, mañana nosotros estaremos en su lugar”, concluye.

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