La UE toma medidas en lugar de Zapatero y la Bolsa se anota la mayor subida de su historia

Inversores y/o especuladores, que lo mismo da. Son como los abusones de la clase o los matones del barrio. Saben muy bien con quién pueden meterse y con quién no. Y en este sentido, hace tiempo que han señalado a Zapatero como el toneti del colegio, al que dar collejas hasta decir basta. Ahora justificaremos esta afirmación con gráficos de Bolsa en la mano.

A finales del pasado año, había una clara salida de dinero de los mercados en general. El ejercicio 2009 había sido un balón de oxígeno, con un rebote generalizado que aunque no paliaba las pérdidas de 2007 y 2008, permitía un respiro. En diciembre comenzó a escucharse que había un proceso de retirada de los fondos y que iba a ser especialmente intenso en España. Algo lógico: los inversores preferían guardar la ropa y esperar tiempos mejores y, desde luego, nuestra economía no era la más atractiva, con un paro galopante y ninguna medida económica consistente desde que el zapaterismo está en vigor.

Se puede comprobar viendo cómo el índice FT-100 de Londres, por ejemplo, iniciaba a finales del pasado año un lento declive, similar al del EuroStoxx 50, o al de nuestro Ibex 35, que a pesar de los negativos comentarios que se escuchaban desde la city, iba en el pelotón. Pero llegó el 3 de febrero, fecha en la que el Gobierno presentó un Plan de Estabilidad en Bruselas que fue rectificado en menos de 24 horas. Incluía el polémico tema de la jubilación a los 67 años y una cifra de déficit inaceptable. Con pocas horas de diferencia, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, decía que habría congelación salarial e incluso revisión a la baja para los funcionarios, lo que motivó un inmediato desmentido de una Elena Salgado desencajada ante los medios, que lamentó “la falta de comunicación” en el seno del Gobierno. Al parecer, la vice De la Vega se lo ordenó furibunda, pero la recapitulación llegaba por orden directa del Presidente, vamos.

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Ahí, los mercados comenzaron a discriminar. Olieron sangre. Vieron la debilidad de un Gobierno incapaz de tomar una medida, asustado por la presunta repercusión social y electoral. Se pudo comprobar la clara divergencia entre los grandes índices bursátiles españoles y los demás ese mismo día. Mientras Inglaterra o Alemania mantenían el tipo, España se hundía. Los días posteriores al 3 de febrero, nuestro mercado fue el peor de Europa, más allá de estar incluidos en el grupo de los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain).

Por si esto fuera poco, en la Grecia de las cuentas falseadas por Goldman Sachs se prohibieron las posiciones cortas el pasado mes, por lo que toda la corriente de bajistas vino a España a redoblar su furia, atacando no sólo a los bancos, sino a las constructoras y en general, a toda empresa con fuerte apalancamiento.

El presidente ha estado muchos días fuera de sí, sin entender qué pasaba. Y era sencillo: a los mercados hay que darles un mensaje clarito y concreto. Si en la mitad de la legislatura no has alcanzado una reforma laboral, ni un avance con las cajas de ahorros (lo de la semana pasada con Rajoy es una broma) ni has frenado el paro ni ofreces el menor indicio de cómo piensas controlar el déficit, el especulador afila sus garras. Si ve espectáculos como los del 3 y 4 de febrero, salta a la yugular. El dinero es cobarde, eso lo sabemos todos.

Pero resulta que este fin de semana, la UE ha unido filas para cerrar un mega fondo de rescate y, de paso, ha obligado indirectamente a España a recortar su déficit, aunque de nuevo no explican cómo… ¡y los cortos se han deshecho como un azucarillo en el agua! La Bolsa española se anotó ayer la mayor subida de su historia, un 14,43%. Ojo, aún así pierde un 13,30% anual, más del doble que otras plazas como París y a años luz de Londres. A este diferencial se le podría llamar ‘prima Zapatero’. ¡Ah! El diferencial de deuda con Alemania cedió a lo bestia, quedando por debajo de los 100 puntos básicos. Desde 165 se redujo a 95.

Es decir, continúa habiendo presión sobre España, pero ya llueve menos. Ha bastado un mensaje concreto a los mercados para que los denostados especuladores huyan despavoridos.

¿Son los malos de la película? No tanto. Estos especuladores arriesgan su dinero. Si apuestan a la baja y la Bolsa sube, pierden mucho. Y también se ponen al alza otras veces y nadie protesta entonces. Lo hacen cuando consideran que así pueden ganar, no por cuestiones éticas.

Otra cosa es que cuando sufren graves pérdidas, los Estados consideren que hay que rescatarlos, cosa más que discutible. Pero ésta ya es otra historia de la que habría muchísimo que hablar.

Zapatero está recibiendo cursos acelerados de comunicación a los mercados. A ver si aprende y se decide a gobernar de una vez. Atentos a su explicación sobre recorte del déficit el miércoles. Igual vuelven los cortos.