Aznar y Aznar

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El 11 de diciembre tuve la ocasión de escuchar a José María Aznar en un hotel madrileño. Su discurso fue el acto final de la cena de gala celebrada por la Comunidad Judía de Madrid con motivo de la festividad de la Januca. Al ex-presidente del Gobierno español se le entregó el premio Or Januca (Luz de la Januca) por su apoyo al Estado de Israel mediante la fundación de Friends of Israel Initiative, una organización de notables no judíos constituida el 31 de mayo de 2010 en París. Pero lo cierto es que Aznar y sus amigos, entre los que se cuentan Vaclav Havel, Alejandro Toledo o John R. Bolton, son un grupo de ex-dignatarios que empeñan sus muchas horas de tiempo libre en ir de bolos por el mundo difundiendo una versión actualizada de la famosa Guerra de Civilizaciones. Bajo el lema relegitimar a Israel, la nueva organización de Aznar toma la parte por el todo porque en realidad no está compuesta de amigos de Israel, sino del Gobierno de Beniamin Netanyahu, que es algo muy distinto.

Otro día me extenderé con más detalle sobre esta estrategia de política internacional que es un juego muy peligroso a varias bandas. Hoy sólo diré que Friends of Israel Initiative es un intento tan legítimo como descarado (a pesar del velo romántico que han interpuesto sus promotores entre la opinión pública y sus verdaderas intenciones, de ahí el señuelo del uso indiscriminado y emotivo del nombre de Israel) para neutralizar, por un lado, a Barack Obama y, por otro, a la oposición israelí, encabezada por Tzipi Livni. El proyecto de Aznar también pretende descabalgar a Ehud Barack, actual ministro de Defensa del Gobierno israelí y amedrentar a su partido, el Mapai laborista, enfrentado respecto a la cuestión palestina con el tándem Netanyahu-Liberman, el racista ministro de Exteriores en el Gobierno de coalición hebreo.

El presidente Obama está en horas bajas y los norteamericanos, muy preocupados por su economía, han subordinado la política exterior y los debates internos sobre su posición en Oriente Medio a la resolución de sus necesidades domésticas y los han relegado a un segundo plano. Por un tiempo indeterminado pero lo suficientemente largo como para que la agenda presidencial esté previsiblemente cubierta de asuntos internos hasta noviembre de 2012, en el que Obama competirá con los republicanos –mucho más sensibles a la iniciativa de Aznar- en su camino hacia la reelección. Ni siquiera el presidente de Estados Unidos puede tocar simultáneamente todas las teclas del piano. Por eso un Obama maniatado ha tenido que ceder ante la decisión de Netanyahu de no ampliar la moratoria en la construcción de asentamientos de colonos en los territorios palestinos. Para Aznar y sus socios se trata de golpear todo lo que se pueda en el corazón del proceso de paz y cortarle las alas a una más que probable convergencia entre la visión israelí que representan, con un amplio respaldo de la prensa y el electorado nacionales, Livni y Ehud Barack y los dirigentes de la Autoridad Palestina, siempre contradictorios pero aglutinados en estos momentos alrededor del Primer Ministro Salam Fayyad, un político excepcional. Esta posibilidad de convergencia es seguramente limitada, pero real.

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Siento decirlo, pero Friends of Israel Initiative me parece un juego de salón occidental que tiene un designio maquiavélico. Coincidiendo con la toma de posesión del próximo presidente norteamericano, los israelíes también serán llamados a las urnas (en febrero de 2013). Livni y Barack son partidarios de poner fin a la ocupación de los territorios e incluso el segundo no descarta la partición futura de Jerusalén. Negarles el pan y la sal a los palestinos, como hacen Aznar y sus amigos, firmes defensores del statu quo actual en Gaza y Cisjordania, es serrarle las patas de la silla a los dirigentes de Fatah y de la Autoridad Palestina. Es llamar a la desesperación palestina en el preciso momento en que empieza a haber orden y cierta prosperidad económica en Samaria, y de paso reforzar las opciones políticas de Hamas. La visión cósmica de Friends of Israel Initiative sólo alimenta –retroalimenta- a los duros y afila sus aristas en todas partes, en Estados Unidos, en Israel y en los territorios palestinos.

Poco antes de comparecer ante los judíos madrileños en la fiesta de la Januca, José María Aznar hizo lo mismo en la convención nacional de AIPAC, la principal organización sionista norteamericana. La reunión se celebró en South Florida y me ha llegado el vídeo, completo y original, del discurso de Aznar a través del New East Report del 19 de noviembre de 2010. Lo más divertido es que ambas alocuciones, la de Florida y la de Madrid, fueron literalmente idénticas de la cruz a la raya. José María se duplicó a uno y otro lado del Atlántico: las mismas palabras, las mismas pausas e idénticos gestos. Algo en apariencia extraño tratándose de dos auditorios muy distintos. Pero quizás no tan extraño. La ideología de Aznar no tiene matices, es una visión cerrada y unívoca de la realidad, de los problemas del mundo y del recetario único y sencillo que él ofrece para resolverlos. ¿Para qué esforzarse si uno presume de ser un tipo sin fisuras, un político de una sola pieza? Vale. Pero tanta rigidez mental choca con la Januca, la fiesta de las luminarias.

3 Comments
  1. celine says

    Gracias por este articulo clarificador señor Bornstein. Malditos sean quienes alimentan el odio en vez de buscar soluciones o ayudar cuando la ocasión es propicia. ¿En qué medida es providencial Salam Fayyad? La permanencia de Netanyahu en el poder me recuerda, salvando distancias, la de Berlusconi: oportunistas «avant la lettre».
    ¿No era «alianza de civilizaciones»? Ya, está usted irónico en esa frase.

  2. Jonatan says

    De nada vale que estemos ya en el año 5771 con esta gente.

  3. Aguila says

    Nuestra formacion juridica nos hace pensar que para todo conflicto existe una solucion racional. Desafortunadamente, la experiencia de vida me ha demostrado que existen personas y organizaciones que no le intreresa en absoluto la solucion de un conflicto en forma racional ya que su odio supera toda forma de pensamiento razonable. Organizaciones como Hamas, Hezbollah, Taliban y el gobierno irani para nada les interesan llegar a un acuerdo con Israel ni Occidente. La unica solucion para ellos es la eliminacion fisica del Estado de Israel. Para estas organizaciones el compromiso es inaceptable. En dias recientes hemos visto como el islamismo radical que esta dominando al Islam,realizo ataques terroristas contra los cristianos en Irak y Egipto y amenazo a Europa. Con esa mentalidad terrorista no se puede llegar a un acuerdo por mejor buena fe se tenga. Hay que dejar de ser ingenuo a estas alturas, para estos fanaticos somos el infiel y la solucion es o nos convertimos o nos desaparecen de la faz de la tierra. La confrontacion es inevitable aunque no se quiera.

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