Si las subvenciones de estos años hubieran tenido un destino honrado, habría mucho menos paro

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Hay una cuestión sobre la que los españoles debemos actuar y pensar en bloque: la corrupción es un mal extendido en nuestro país y no es ni del PSOE, ni del PP, ni de CiU, ni de PNV... Porque el corrupto no tiene ideales políticos. La corruptela es un fenómeno extendido allá donde hay dinero y capacidad de decisión. Es uno de los males de nuestro país y una de las causas de la crisis, sin duda.

Los medios de comunicación deberíamos tener como declaración fundacional la lucha contra ella, porque somos precisamente quienes más podemos pelear en su contra. Lo malo es que casi siempre se hace desde una perspectiva partidista y deberíamos saber todos que al corrupto le da igual la derecha, la izquierda y los ideales. Sólo tiene un valor: el dinero fácil robado a los demás.

Esto viene a colación de los últimos episodios conocidos sobre subvenciones y subsidios concedidos por la Junta de Andalucía. Según han ido saliendo nombres en los papeles, he visto a gente más o menos conocida por mí, y puedo asegurar que a esos lo mismo les da trapichear con el PSOE en Andalucía, en Castilla-La Mancha o Extremadura; que con el PP en Madrid o Valencia.

A estos auténticos ingenieros de la corrupción les da exactamente lo mismo un signo que otro, mientras ellos pillen. Son pseudo-empresarios que luego se jactan de que crean empleo y piden a voz en grito medidas liberales... cuando resulta que son los reyes de la la ayuda pública.

Si las subvenciones concedidas en los últimos años hubieran tenido un destino honrado, las cifras de paro en este país no habrían sido tan duras. Lo digo sin dudar, después de haber visto en estos tiempos cómo mucha gente dedicaba créditos ICO a cuestiones personales; cómo las ayudas a las empresas para el mantenimiento o desarrollo de puestos de trabajo no servían para nada...

Lo malo de esto es que la administración no puede investigar demasiado porque saben que mucha concesión de ayudas ha sido irregular. Se le concedía una subvención a un presunto empresario amigo y resulta que el amigo era más pirata de lo que se temía. Una vez dilapidado el capital, el organismo tampoco podía reclamarle, porque como se enteraran los de la oposición... ¿Casos así? Cientos.

Lo malo de esto es que lo pagamos todo de nuestro bolsillo. Y ahora nos salen con que hay que correr menos por las autopistas para ahorrar. Eso, cuando ya tenemos el ipc disparado. Qué pena me da el ciudadano de a pie, (y yo soy uno de esos) que, como siempre, paga, calla y acata. La democracia no sólo es meter el papelito en la urna. También debe sustentar un estado de derecho que castiga al corrupto y protege al honrado.

3 Comments
  1. enante says

    Además de las consideraciones del artículo hay que señalar que el corrupto se lleva los contratos que deberían ser adjudicados al empresario que cumple con la ley, paga el convenio a sus trabajadores, las cuotas de la seguridad social, no usa materiales deficientes, etc. El corrupto, en cambio, tiene que obtener un mayor beneficio para pagar las comisiones a los políticos que ha corrompido, por lo que, inevitablemente, deberá ofrecer un peor servicio en el cumplimiento del contrato.

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