Mejoría incierta, alto riesgo geopolítico

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Al empezar el año, un total de 1.201 presidentes y consejeros delegados de empresas en 69 países decían en una encuesta realizada por la consultora PwC ante la cumbre de Davos que su confianza en la fortaleza de la recuperación económica había regresado a los niveles registrados en 2008, en la antesala de la crisis financiera global. Para los 97 españoles situados entre ellos, la mejoría era también evidente, aunque el grado de optimismo era mucho menor. La percepción es ahora más incierta entre los 104 analistas consultados trimestralmente en el sistema financiero,  empresas no financieras, universidades (desde donde participo),  centros de investigación económica, y asociaciones empresariales y profesionales. Casi un 95%  coincidimos en que el riesgo derivado del desequilibrio geopolítico internacional es el elemento más importante que condiciona el futuro de la economía global.

La economía mundial presentada por este último panel parece que comienza a dar signos de una estable recuperación respecto anteriores  Consensos de PwC , dentro del desacoplamiento que la caracteriza. Casi por primera vez desde el inicio de l crisis, hay un pequeño número de encuestados (1,96%) que estiman que la situación actual es excelente y que dentro de un año, habrá evolucionado a mejor (47,06% de los panelistas), si bien algunas de las opiniones fueron registradas antes de la reciente escalada de precios del petróleo por la inestabilidad política en de los países árabes junto a los derivados del desastre nuclear en Japón .

Según los resultados del primer trimestre del año, resumidos por Manuel Portela Peñas, la opinión sobre la economía de EEUU mejora también considerablemente, tanto en lo que se refiere al momento presente como a la previsión dentro de un año, donde el 63,7% de los panelistas cree que la economía estará mejor. Para el 62,7% de la opinión, la situación actual en la UE es sólo regular, pero mejorará dentro de un año para el 54% de los encuestados. En cuanto a la situación económica española, es mala o muy malas para el 83,8% de los panelistas, aunque la previsión para los próximos seis meses es de mejora en un 38% de los panelistas. A la pregunta de si consideran que “el crecimiento de la economía a partir de 2013 estará por debajo de la tendencial a largo plazo”, el 49,5% de los encuestados dice que así será hasta que se aprueben y apliquen las reformas en profundidad que el consenso de mercado estima como necesarias para que el gap disminuya. Nada menos que para el 25, 25% de la opinión la economía se mantendrá por debajo del potencial durante varios años más. Respecto a las variables de las que ello dependerá, se reduce en 7 puntos el nivel del indicador de restricción de la demanda a la vez que sube en algo menos de 2 puntos el del indicador de la restricción del capita y en 5 puntos la el de la oferta de trabajo.

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La situación económico-financiera de las familias es percibida como mala (62,6%) manteniéndose así en los próximos seis meses para el 79,8% de la opinión. En cambio, la de las empresas se presenta para un porcentaje similar como regular (60%) e irá a mejor en los próximos seis meses para el 37% de los panelistas. Quizás esta impresión se deba a una más que favorable expectativa de aumento de las exportaciones por mejora de los mercados de exportación (57,7%) o por una lenta mejoría de las condiciones de competitividad (22,9%). Sin embargo, para el Consenso, esta suave mejoría relativa de expectativas de aumento de las exportaciones por mejora de los mercados (57,7%) o por una lenta mejoría de las condiciones de competitividad (22,9%). Sin embargo, esta suave mejora relativa de expectativas apenas se reflejaría en un incremento del empleo (7,07%), incluso para un notable 23,2% de la opinión, la creación de empleo disminuiría. Ante un previsible futuro con mayor inflación, los panelistas que son empresarios estiman que mantendrán precios (73,5%) e incluso los aumentarán (16,9%) debido, en este último caso, al aumento de otros costes (71,4%) y apenas un 7,1% a la mejora de la calidad de la producción. Por contrario, el volumen de respuestas que dicen que bajarían precios en los próximos doce meses ha reducido su importancia en 4 puntos desde el trimestre anterior.

Futuro de las administraciones públicas

El habitual monográfico que acompaña al Consenso trimestral se ha dedicado a la política institucional y económica del momento; es decir, al mecanismo por el que la consolidación fiscal obligada por los mercados se ha visto condicionada por el modelo del Estado de las Autonomías, que en momentos recesivos ha demostrado no poder contar con mecanismos flexibles que estimulen compromisos suficientes entre las instituciones para maximizar la coordinación del obligado proceso de reducción del gasto público. Para el 70% de los encuestados, el catálogo de reformas ofrecidas en el cuestionario van a encontrarse con una gran resistencia sindical y de los responsables políticos que no tendrían incentivos suficientes para ponerlas en marcha.

Según los resultados, parecería que existiera un gran acuerdo sobre cuáles serían las reformas que producirían cambios estructurales irreversibles: simplificar trámites administrativos (79,6%), evaluar la calidad de los servicios públicos y la de la productividad de las unidades administrativas (65,6% y 70,8% respectivamente). Pero la posibilidad de extender el copago en el uso de servicios públicos solo es muy importante para el 39,8% y la externalización es un factor decisivo para el 41,9% de los encuestados. Otras medidas propuestas, como reducir la reposición de funcionarios (94,5%) o cambiar el estatuto del funcionariado (88,8%) son consideradas como factores importantes o decisivos para que la reforma sea irreversible.

Por último, la colaboración público-privada de financiación de infraestructuras es considerada como elemento decisivo para nada menos, en estos momentos de restricción crediticia, que el 67,7% de los panelistas. Propuestas más audaces como la de disminuir el número de trabajadores contratados en las administraciones es aceptable para el 69% de los expertos, aunque sólo un 21% de ellos estima que esa medida será posible hacerla realidad. Un resultado que podría desvelar el importante efecto que la opinión media de la opinión publicada tiene sobre el colectivo de expertos encuestados.

Para un 52,1% de la opinión, el Gobierno conseguirá ajustar el déficit al 3% del PIB en el 2013, mientras que un 48% de encuestados estima que no lo conseguirá. Y ese esfuerzo, se asentaría, para el 64% de la opinión, en un aumento de las bases fiscales disponibles. Para un 79% sería importante o decisivo aumentar los impuestos o reducir el sueldo de los funcionarios (73%). La reducción del gasto de gestión de las AAPP es un factor decisivo para el 34% de los encuestados; la reducción del número de empresas públicas lo es para el 20,4% y la reducción de beneficios fiscales es un factor insignificante para el 16,1%.

El efecto de este ajuste de estructura políticoeconómica del Estado español tendría su compensación, a un plazo de tiempo indefinido, en el aumento de la confianza de los agentes económicos. Así opina el 64,5% de los consultados, frente al 35,5% que dice lo contrario. Y, tal como se deduce de los resultados del Consenso, el aumento de la confianza se debería a que el 66,3% de los panelistas supone que “la confianza depende de la demanda del crédito, no de la austeridad de las administraciones públicas” mientras que la reducción de la confianza se deberíaka, para el 64,1% de los encuestados, a la decimonónica idea de que “la cultura de austeridad fiscal es ajena a la mentalidad española, que no comprende el repliegue del sector público. Incluso para un 72,8% de la opinión sería aceptable pensar que “en cuanto se relaje la presión de los mercados, volveremos a las andadas”.

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