La negociación colectiva rompe el diálgo social y estalla en las manos de Rosell

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El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ayer martes, durante la rueda de prensa en la que aseguró: "Estuvimos a un cuarto de hora de firmar el acuerdo sobre la negociación colectiva con la CEOE". / Juanjo Martín (Efe)

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(Actualización de las 19.00 horas del 2 de junio tras la confirmación pública -por parte de CCOO, UGT y CEOE- de la ruptura del proceso de negociación sobre los convenios colectivos). Ya nos lo planteó en su día Raymond Carver aludiendo al amor: De qué hablamos cuando hablamos de amor. Y respondió con una serie de relatos breves, inquietantes, sintéticos, tacaños casi, pero cautivadores. A día de hoy, el título del escritor nacido en Clatskaine (Oregón) nos viene al pelo para intentar aportar siquiera un puntito de no sé qué en el disparatado proceso que han mantenido durante cuatro meses patronal y sindicatos respecto a la reforma de la negociación colectiva y que se cerró ayer jueves definitivamente. ¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de reformar la negociación colectiva? Pues hablamos de muchas cosas y una buena parte de ellas poco tiene que ver con los mecanismos que rigen las relaciones laborales en el ámbito de la empresa, de los sectores productivos o de los territorios, que esos son los marcos en los que se sustancian los acuerdos o los desacuerdos entre los representantes de los empleados y de los patrones. Un asunto que, no lo olvidemos, afecta a más de diez millones de trabajadores en este país.

El diálogo social -inhabilitado desde hace más de dos años por una patronal sectaria, ventajista y hasta no hace mucho presidida por un personaje chato y enfangado hasta las cejas en el desmantelamiento, por carcoma, de su imperio de viajes y ocio- ha estallado por los aires en el último asalto. Al final, no habrá acuerdo sobre negociación colectiva y será el Gobierno el que, tal y como ocurrió con la reforma laboral, tendrá que legislar para cumplir con sus compromisos europeos. Y ya ha anunciado que lo hará, como muy tarde, en la reunión que celebrará el Consejo de Ministros el próximo 10 de junio.

Pero en este proceso, como en cualquier otro, no conviene echar la persiana sin repartir antes las responsabilidades de los unos y de los otros. La figura de Gerardo Díaz Ferrán (que presidió la CEOE desde junio de 2007 hasta diciembre de 2010) y su herencia en el seno de esta rancia organización ha sido un auténtico cáncer para el diálogo social, un sistema que ha funcionado durante décadas, pero que con la llegada del  presidente del Grupo Marsans adquirió una deriva contaminada por las peripecias de don Gerardo, inmerso en procesos concursales, en expedientes de regulación rocambolescos y en imágenes de inmigrantes abandonados a su suerte en la T-4 de Barajas. La herencia de Díaz Ferrán, la que debería haber sepultado Rosell, ha acabado, sin embargo, por sepultarle a él. El catalán –incapaz de desmontar la estructura de la obsoleta organización empresarial- vino, vio y fracasó estrepitosamente asaeteado por sus propios errores, por las batallas de poder en el seno de su organización y por la sombra de los sectores del Partido Popular que, como en el caso de la patronal madrileña (CEIM), sigue siendo alargada.

Así que nos encontramos con tres problemas: un presidente recién llegado (catalán como Carme Chacón -parece que ni la izquierda ni la derecha acaban de asumir los liderazgos periféricos-) que hereda un aparato que es incapaz de desmontar (porque ha sido ese aparato el que le ha hecho presidente) y que se le ha lanzado al cuello a las primeras de cambio. La segunda pata del taburete es la lacerante debilidad del Gobierno, condenado a legislar sobre la negociación colectiva en el caso de que no haya acuerdo y prisionero de una anorexia parlamentaria que grupos como PP, CiU, PNV o Coalición Canaria aprovecharán (y tras la debacle socialista del 22M, más todavía) para arrimar el ascua a la sardina de las propuestas patronales. Y en tercer lugar, y no por ello menos importante, la situación política, con un gobierno a la deriva y una perspectiva de mayoría absoluta de los populares de aquí a solo unos meses.

Vamos a intentar resumir cada una de las claves –como diría el gran Raimundo Castro- en un párrafo. Desde el punto de vista interno, basta decir que Rosell llegó al cónclave presidencial de junio de 2007 con 150 votos y que los más de 400 que le garantizaron la victoria frente al candidato de la patronal andaluza (Santiago Herrero) se los proporcionó el ‘aparato de CEOE’, al que prometió continuidad y, en el peor de los casos, salidas dignas. Según fuentes del llamado sector ‘cuevista’ de la patronal (el aparato), Rosell no ha cumplido sus compromisos y ha ninguneado a los directores de la casa hasta el punto de impedirles la entrada, por primera vez en la historia de CEOE, en la última reunión de la Junta Directiva. Además, en direcciones como la de Relaciones Labores, Rosell ha optado por mantener al frente al antiguo régimen, en este caso, a  José de la Cabada, denunciado ante los tribunales por sus propios trabajadores. Y lo ha mantenido a título de florero, porque ha externalizado el trabajo que hasta la fecha hacían los técnicos de CEOE y ha encargado sus informes a firmas como Garrigues o Cuatrecasas. Esto es, no soy capaz de echarlos, pero prescindo de ellos. Siempre según fuentes de la patronal, Rosell no habla con casi nadie en el seno de CEOE y con los pocos con los que habla es, simplemente, para confirmar sus desencuentros. El encargado de gestionar el día a día de la patronal, su secretario general, José María Lacasa, está en el punto de mira del presidente, quien, a su vez, está en el punto de mira de su secretario general. En este momento podríamos hablar de la relación entre el buen rollo y la productividad, pero, seguramente, eso nos llevaría demasiado lejos. Si nos pusiéramos realmente estupendos, el debate podría conducirnos, incluso, hasta la #spanishrevolution de la #acampadasol.

En segundo lugar, parece que el único interesado en alcanzar un acuerdo con los sindicatos sea  el propio Rosell, que, de esa manera, vería reforzada su posición como  interlocutor válido en el diálogo social. Rosell, que siempre según fuentes de la patronal ha llevado las negociaciones de forma absolutamente personal, ha venido cerrando principios de acuerdo que han echado por tierra, una y otra vez, los barones de su organización, que le han reclamado siempre más concreción y más ambición en las soluciones sobre el periodo de ultractividad de los convenios vencidos, los descuelgues de las empresas respecto a los convenios regionales o sectoriales y la solución de los conflictos no en el marco de comisiones paritarias sino en el del arbitraje.

Y la tercera pata es la de la política. El sector más a la derecha de CEOE, encabezado por su vicepresidente primero y presidente de la patronal madrileña (CEIM), Arturo Fernández, está estrechamente vinculado al ala más conservadora de los populares, liderado por Esperanza Aguirre, una versión española del Tea Party, pero servido con torrijas y brazo de gitano.

El documento presentado por CEIM en la Junta Directiva del pasado 25 de mayo era -tal y como adelantó cuartopoder.es- una auténtica declaración de guerra contra Rosell y contra cualquier intento de firmar un acuerdo con los sindicatos. Curiosamente, un documento calcado a ese dinamitó también el camino avanzado entonces respecto a la reforma laboral y finiquitó la negociación. Se le llamó el documento de la servilleta, porque fue en ese formato como la patronal lo presentó en la mesa de negociación tras una comida con destacados dirigentes del Partido Popular. El documento presentado el 25 de mayo por CEIM, que ha sido el que finalmente ha asumido Rosell, le ponía entre la espada y la catana. “A nuestro juicio, convendría aprovechar el presente momento para concretar, en el ámbito empresarial, una posición de mínimos en materia de reforma de estructura de negociación colectiva y de flexibilidad que puedan servir de referencia para futuros cambios legislativos que, sin ninguna duda, deberán venir en nuestro país… Alcanzar un acuerdo en estos momentos que no satisfaga las exigencias de libertad y adaptabilidad que demanda el mercado no solamente va  a defraudar a nuestras empresas, sino a limitar la capacidad legislativa de quien, a futuro, deba afrontar las riendas de las necesarias reformas que han de llevarse a cabo en España en los próximos tiempos”.

Blanco y en Botella (curiosos apellidos): ¿por qué regalar una foto a un presidente moribundo?, ¿para qué rubricar un acuerdo que no cubre las expectativas de los empresarios a solo unos meses de la victoria del PP en las urnas? La lógica del discurso de la patronal madrileña se alimenta, además, con las prisas que les han entrado a algunos para aparecer en el margen derecho de la instantánea, junto a Esperanza Aguirre, la presidenta, cuya política de subvenciones, también según fuentes patronales, ha conseguido que CEIM sea, incluso, más solvente que la propia CEOE.

¿Y qué piensan los sindicatos de este auténtico berenjenal? Pues piensan que si se confirma la deriva frentista de la patronal, si CEOE opta abiertamente por la confrontación, si rompe el diálogo social, las consecuencias pueden ser nefastas para este país. “Si CEOE mantiene su posición cortoplacista estará apostando abiertamente por mandar a España al rescate económico. Quizás piense que en esa situación puede arrasar con los derechos de los trabajadores y con las políticas sociales. Y si es así, se equivoca”, dijo a cuartopoder.es el secretario de Acción Sindical de CCOO, Ramón Górriz, quien tenía apuntada una frase que pronunció el pasado miércoles en la Junta Directiva de CEOE el presidente de la patronal de las constructoras (SEOPAN) y antiguo director de la Oficina Económica del presidente Zapatero, David Taguas, que, según Górriz, llegó a decir que el autor de la ley que reformará la negociación colectiva “no será el Gobierno, sino los mercados”. Seguramente, eso también podría llevarnos a la #spanishrevolution y a la #acampadasol, pero ya llevamos tres folios y tampoco hay que abusar... Se me olvidaba, ahora solo falta agitar y servir.

4 Comments
  1. Treparriscos says

    «No descansaré hasta volver a ver al obrero español caminar con alpargatas».
    Manuel Fraga Iribarne.

  2. Sir says

    De los mejores resumenes sobre el tema que conozco.

    Le añadís este link como las consecuencias y veremos que un #15-M o una #SpanishRevolution es demasiado poco para todo lo que tenemos que hacer en este país para mejorarlo

    http://laboro-spain.blogspot.com/2011/05/ultraactividad-absentismo-flexibilidad.html

  3. antordonez says

    Si Rossel tenía casi cerrado un acuerdo sobre la Negociación Colectiva con los sindicatos, debería haber sido más firme ante los envites de la derechona madrileña, herederos de un personaje de tan poco crédito como Gerardo Díaz Ferran, para más seña, cuñado del presidente de la patronal madrileña Arturo Fernández, causante de la ruptura del acuerdo y amigo íntimo de Esperanza Aguirre. Yo comprendo que Rosell más dado a cosas serias y relaciones auténticamente institucionales cuando estaba en Cataluña, esta tropa de trepas y politiqueros de tres al cuarto, le causará espanto, pero el fue elegido presidente de los patronos, con otros muchos respaldos y en ellos debería apoyarse para no dejarse atropellar por los que les importa más el politiqueo y sus intereses personales que las empresas españolas.
    Estoy seguro que hoy, ante la falta de acuerdo, el balón quedará en manos del Gobierno, no debería éste olvidar el descalabro electoral que le ha supuesto, sus anteriores decisiones en temas como la reforma laboral o pensiones.

  4. A.ORDOÑEZ says

    Era de esperar, con una actitud tan egoísta e irresponsable como la demostrada por la CEOE, agravada desde que ganó el PP las municipales y autonómicas y que abre un mapa político más acorde con sus planteamientos neoliberales, para qué firmar un acuerdo equilibrado entre partes, cuando tiene la esperanza de que se lo den todo, como le ha prometido la otra Esperanza, al presidente de la patronal madrileña Arturo Fernández, auténtico artífice de la voladura del acuerdo.
    Habrá que estar atentos a varias incógnitas
    Qué hará el Gobierno de Zapatero
    Mantendrán los sindicatos la firmeza demostrada en estos momentos, ante cualquier agresión del gobierno, que tiene sobre su terreno la pelota y la presión de los llamados mercados
    Qué hará el presidente de la CEOE Sr. Rossel, recién llegado y ya desautorizado por los duros conservadores de su organización

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