El mayor especulador en divisas de la historia dice, muy compungido, que hay que articular mecanismos de salida del euro

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George Soros. / Wikipedia

Hace tiempo que tengo en mente escribir sobre algo que he escuchado en pocas ocasiones, pero de fuentes que me parecen muy fiables. Al menos, se trata de unos expertos que me anunciaban hace muchos años la crisis que venía encima y no por la burbuja inmobiliaria (que sólo es una última consecuencia) sino por el hinchazón artificial de la economía a base de derivados e instrumentos fuera de balance que han generado esta enorme babel sin cimientos que se nos desmorona a todos por doquier.

Estos observadores comentan desde hace muchos meses el hecho de que numerosos hedge funds y bancos de inversión añoran los años en los que había un mercado de divisas real, con monedas fuertes, llamadas refugio, y las otras, de alta rentabilidad o periféricas. Y que verían con muy buenos ojos la caída del euro o al menos, una pequeña gran escisión que devolviera al mercado a un buen número de divisas high yield.

Llevamos unas semanas en las que la expresión “salir del euro” está a la orden del día. Aunque no entiendo realmente su alcance, porque supongo que no pretenderán que nos creamos que se trata de que un país en cuestión deje la moneda única y recupere su vieja divisa sin más y aquí no ha pasado nada, lo cierto es que el tema está más candente que nunca, con Grecia en el punto de mira como posible chispa que encienda una mecha en la que otros países; tal vez España, formen parte de la traca-

Mientras afrontamos unos días decisivos en los que el propio viceministro griego Theodore Pangalos dice que si no se aprueba el paquete de reformas exigido para su rescate volverá el dracma y tendrán que poner tanques en los bancos, aparece George Soros, antaño especulador, hoy venerable filántropo, diciendo que “probablemente será inevitable poner en marcha un mecanismo que permita a las economías más débiles salir del euro”.

Soros, casi 81 años, decía esto en Viena, en un foro en el que se discutía si las democracias están en riesgo en Europa. La vieja Europa, cuna del mundo occidental y desarrollado tal como lo conocemos, hace aguas precisamente en el país que ha aportado la palabra democracia a nuestra civilización.

George Soros representa perfectamente lo que es un especulador triunfante. Durante años hizo montañas de miles de millones con alguna historia que cimenta su mito. En el caso del judío fue su ataque a la libra, que motivó la salida de la divisa británica del Sistema Monetario Europeo (SME). Algo exagerado, ya que ningún hedge fund puede hacer eso por si sólo, pero consiguió manejar al mercado de tal manera que su apuesta contra la libra desencadenara aquello. En el artículo de Bloomberg ilustran algo sobre el tema.

Los ataques contra una divisa (a favor o en contra) pueden ser ultra rentables para un operador... y llevarse por delante a un país tranquilamente. Recuerdo una gestora francesa, Carmignac, que nos explicaba un día en un periódico en el que trabajé que su fundador decidió abandonar el área de hedge funds después de viajar un año después a un país absolutamente empobrecido, contra cuya divisa había especulado.

Lo que ocurre con estos especuladores ilustres es que cuando han ganado más dinero del que sus generaciones futuras podrán gastar, comienzan a darle relumbrón a su nombre. Así, el fondo de Soros, el Quantum, pasó a llamarse Quantum Endowment, más o menos Quantum Acumulación, como si se tratara de un modosito plan de pensiones.

Y a partir de ahí llegan las fundaciones, las donaciones, la filantropía, etcétera. Con cientos de miles de millones de dólares en la cuenta es fácil. Incluso se dice públicamente que toda la fortuna no se deja a los herederos sino que se deja en la fundación de su mismo nombre... cuando lo que hay realmente detrás es que es la mejor manera de dejar los bienes en herencia sin tributar. ¿Cuántos han hecho esto? Bastantes.

Que ahora aparezca Soros dejando ver, apenado, que no va a haber más remedio que volver a lo de antes es una cruel ironía. No pedirá reformas como el control sobre los derivados o la aportación de más capital para la especulación, como sí hace, por ejemplo, Michae E. Lewitt (autor de La muerte del Capital) en una entrevista reciente en el diario El Mundo, donde declaraba, entre otras cosas: “...la política que se ha puesto en práctica sólo incrementa la deuda en vez de la acumulación de capital y dispara la especulación...”, “Lehman Brothers, Merrill Lynch o Bear Stearns, por poner tres ejemplos, actuaron de manera muy irresponsable, incentivando un tipo de especulación arriesgada que acaba siendo nociva para la sociedad”.

No, aquí, por lo visto, se trata de volver a las dos velocidades y, sobre todo, a las divisas débiles con las que divertirse y ganar dinero a espuertas. Soros ganó 1.000 millones en un año contra la libra.

La salida del euro de los países más pobres para que devalúen a marchas forzadas no sé si es una salida aceptable... pero lo que es seguro es que los hedge funds y bancos de negocio se lanzarían sobre ello como fieras. Y no es eso lo que necesita la sociedad.

3 Comments
  1. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Seguramente es una temeridad hablar de Economía, en superlativo, cuando un triste filósofo a los más que alcanza es a enfadarse, en superlativo también, al comprobar que unos ladrones hunden, sin miramiento, Estados o los devoran despiadadamente.
    Cuando unos dirigentes políticos se doblegan ante la exigencia de unos estadistas quienes, a miles de kilómetros les dictan normas a seguir, se me antoja que o se han convertido en robots o han perdido la noción de la razón.
    Todos, alguna vez, hemos caído en la sinrazón; se nos ha ido un poco la cabeza.
    Pero llegar a ciertos estadios supera todo lo permisible.

  2. Jonatan says

    Poderoso caballero.

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