Los denostados mercados sacuden de nuevo y buscan el límite de Zapatero

Zapatero, el pasado miércoles, 13 de julio, en el Congreso, durante la sesión de control al Gobierno. / J. Martín (Efe)

Toda excusa es buena ahora para sacudir a España. Después de la publicación de unos test de stress de la banca de credibilidad más que discutible, los mercados se han cebado de nuevo con la deuda y la Bolsa, después de que la semana pasada sufrieran unas sesiones aciagas. La prima de riesgo se ha ido de nuevo hasta un entorno insoportable a largo plazo, por encima de 370 puntos básicos, mientras el bono de referencia está en la cota más alta desde que el euro existe. Se acentúa la presión sobre un Gobierno que no acierta a dar soluciones.

Aunque los especuladores (banca de negocios y hedge funds; mismos perros con collares ligeramente distintos) siguen buscando tumbar alguna economía a marchas forzadas, hay que reconocer que el motivo de fondo en España está justificado. La ausencia de reformas de calado añade puntos básicos de manera inexorable a nuestra prima de riesgo y en ese sentido, Zapatero es el máximo responsable.

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Y, pese a lo que digan numerosos economistas, la más urgente no es tanto la reforma del mercado laboral como la  de las cajas de ahorros. La actual chapuza acelerada no convence a nadie, por su falta de transparencia y el mantenimiento de antiguos gestores al frente. Sigue la carga de profundidad inmobiliaria en el sistema con los mismos pirómanos.

Dicha laxitud es la que provoca que hace un año casi nadie suspendiera los test de stress y ahora comiencen a caer entidades casi como moscas. Con semejante panorama, los mercados no perdonaron ni a BBVA, que es una de las mejores firmas de Europa, pero que ayer se dejó un 2,33%. Aquí no se salva a nadie.

Por cierto, otro asunto del que llevaban alertando los observadores internacionales era del riesgo de que comenzara a aflorar deuda oculta tras los cambios de Gobierno autonómico. Ahí están aquellos artículos del Financial Times, sin ir más lejos. Y, de momento, en Castilla-La Mancha no va mal la cosa en este sentido. Los mercados ni perdonan ni olvidan, algo que este Gobierno no aprende ni con sangre.

Ahora, el Tesoro afronta una colocación esta semana que se antoja más que complicada. Cuando se dice que la actual prima de riesgo es insostenible es por operaciones como estas. Un tipo de interés superior al 6% hace dudar a los inversores del pago del cupón al vencimiento, por lo que la demanda de deuda se debilita. En definitiva, el dinero  comienza a dar la espalda al país. Una tendencia harto complicada de revertir.

Ayer, España e Italia sufrieron un día horroroso, aunque las demás plazas cayeron en la misma medida o superior, pero lo cierto es que el mercado doméstico es el más castigado en el cómputo anual. Los mercados han identificado un Gobierno groggy, con un presidente que se ha enrocado en el cargo y que ha echado por tierra cualquier atisbo de retirada honrosa, a pesar de que algunos apostamos por ello de manera ingenua. Por mucho que digan Zp, Blanco o Rubalcaba, el aguante del Gobierno lo dictará el entorno económico.

La prima de riesgo, las duras colocaciones de unas cajas de ahorros que, aunque fusionadas, siguen con sus millonarios consejos de administración y la presencia de políticos en sus cúpulas mientras sube la mora; la tasa de paro, el déficit y, por supuesto, la prima de riesgo, serán quienes dictaminen. Este Gobierno no tiene ninguna capacidad de garantizar el final de la legislatura. Los mercados lo saben de sobra.

Dicho esto, no perdamos de vista lo que ocurre al otro lado del Atlántico, porque allí sí que se está cociendo algo gordo. El techo soberano mundial amenaza con derrumbarse el 2 de agosto y Obama continúa sin lograr un acuerdo. Tal vez sea lo mejor para que llegue un cambio real, que permita una sociedad sostenible que ahora no tenemos.