La caída de la CAM muestra el destino que deben correr los viejos gestores de las cajas

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Imagen de archivo del hasta ahora presidente de la CAM, Modesto Crespo. / cam.es

Esta crisis es tozuda y se empeña en aflorar los problemas una y otra vez por mucho que nuestros incompetentes y/o corruptos políticos se empeñen en echar paletadas de dinero público sobre ellos. Ocurre en EE UU, en Grecia y, por supuesto, en España, donde nos hemos hartado de defender nuestro sistema financiero, mientras se dejaba a los lamentables gestores seguir al frente. Ayer cayó la tercera: la CAM.

El Banco de España intervino la alicantina Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y ¡¡por fin!! relevaba a la gestión. Suena a algo milagroso dado lo escaso, pero es a la vez inevitable. La realidad parece imponerse, a pesar de que ya hemos asistido a algún que otro tocamiento de campana bochornoso en la Bolsa de Madrid con gestores desastrosos que siguen al frente del machito pese a haber tenido que integrarse a marchas forzadas en una operación a varias bandas para salvar su entidad.

Ojalá asistamos a una purga natural de gestores incompetentes. Y eso en el mejor de los casos, porque la corruptela larvada en las cajas probablemente jamás llegaremos a vislumbrarla.

La medida estructural más urgente en estos tiempos de crisis no es apretar más a la ciudadanía, sino relevar a los gestores que nos metieron en ella. Algo que con las cajas de ahorros no estaba ocurriendo en nuestro país, de manera vergonzante. La politización del sistema y la corrupción estaban imponiendo un muro infranqueable.

Un presidente de caja de ahorros ha sido y es un ejecutivo con auténtico poder. No podían tumbarle ni los políticos. Conocidos son algunos casos de ‘cajeros’ puestos a dedo que cuando el partido les dijo que ya era el momento de su relevo, se enrocaron en el cargo. En Madrid ha pasado algo de esto hace bien poco tiempo.

El cambio en la gestión es urgente. A cualquier ejecutivo que haya causado muchos millones de pérdidas no se le puede entregar más dinero. Debe ser retirado con urgencia del cargo e investigado, para ver si sólo ha habido torpeza o algo más.

Lo de los rescates recuerda un poco al caso del amigo o familiar que pide dinero a toda prisa al pobre infeliz desprevenido. Todo el mundo ha pasado por eso alguna vez. Usando el chantaje emocional, sablean porque está al caerles una desgracia inminente que el desafortunado primo no puede dejar que ocurra. En definitiva, algo too big to fail. Si se ofrece alguna resistencia o el pobre prestamista pretende pensárselo un poco, sufre 100 insistentes llamadas todos los días, hasta que afloja el dinero.

A partir de ahí, no vuelve a saber nada de esa persona y si un día pregunta por la devolución de ese préstamo al sableador, este le contesta súper enfadado que es un impresentable por apretarle en una situación como la que está y encima le retirará el saludo... cosa que, además, le viene estupendamente. Y el que soltó la mosca se queda con la idea de que igual, el pedigüeño ni siquiera utilizó el dinero para aquella cosa tan urgente e incluso, a lo peor, se fue de vacaciones con el capital prestado.

Algo así ocurre con los rescates en los que se mantiene a los gestores, con Grecia como último ejemplo, pero con un doloroso reflejo en España. Si de verdad hay que poner toda la carne en el asador para evitar que dicho país caiga, ¿no habrá una comisión gestora, un comité de control, un gabinete de vigilancia... o directamente una intervención y relevo de sus gestores?

Aquí, de momento, ya van tres cajas caídas: CCM, en marzo de 2009, Cajasur, en mayo de 2010 y ahora la CAM. Pero otras igual de sospechosas están integradas en esos Sistemas Integrales de Protección (SIP) tan complejos, que no son sino el eufemismo para disimular que se integran en estructuras más grandes para salvarse en lo posible, manteniendo, eso sí, a todo ejecutivo y consejero que se pueda. Con cargo al FROB, que es capital que sale de los Presupusetos Generales del Estado. O sea, de todos.

Por lo tanto, las nuevas resultantes llevan el tumor dentro. Esto es así. Hasta que se extirpen los focos malignos, nuestro sistema seguirá dañado y ya pueden inyectarle dinero del FROB (recaudado de todos los españoles) que no servirá de nada. La caída de la cúpula de la CAM muestra el camino a seguir. En España y en el resto del mundo.

2 Comments
  1. krollian says

    Qué pena, qué vergüenza y qué asco.

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