España sí, Italia no, pero ¿por qué?

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Mario Draghi, presidente del BCE, durante la celebración, la semana pasada, del último Consejo Europeo. / Olivier Hoslet (Efe)

Eso es lo que parecen haber sentenciado los mercados. Mientras hay auténtico furor por nuestra deuda, nadie sabe muy bien por qué, por los activos italianos hay casi hasta aversión. De esta manera, el Tesoro está colocando Letras y Bonos a corto plazo muy por encima de lo que prevé y a tipos razonables, mientras Italia no logra subastar lo deseado y lo poco que emite, lo hace a tipos demasiado altos.

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La deuda española a corto plazo es el activo más deseado ahora en todo el mundo. Suena fuerte pero así es. En las dos últimas subastas se superó ampliamente el rango de colocación, algo que aprovechó el Tesoro para hacerse con algo más de liquidez con tipos a la baja.

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Esto es muy bueno, sobre todo si es sostenible en el tiempo. Conviene no recordar que dos días antes de las elecciones generales del 20N, el Tesoro se las veía y se las deseaba para colocar deuda. Poca demanda y tipos altísimos. Merkel presionaba más que nunca y las nubes se volvían más negras por momentos. Pero después de la actuación concertada de los bancos centrales, todo ha cambiado.

España está saliendo muy airosa de las subastas. Rajoy tomará las riendas del Gobierno como país más deseado en los mercados de capitales. Alemania y EE UU están muy caros. Francia afronta una rebaja de rating. E Italia carece de credibilidad. España combina cierta garantía de que se han implementado reformas y se seguirá con el asunto, con un Gobierno fuerte y una rentabilidad atractiva.

Ahora, esa credibilidad ¿llega por los sapos que se ha comido Zapatero en el pasado o por la expectativa de que Rajoy hará las cosas con rapidez y sentido común? Nadie sabe contestar a esto con certeza, aunque conviene recordar que desde este verano se ha podido cómo el Banco Central Europeo (BCE) trataba mejor a la deuda española que la italiana en los mercados secundarios. Gracias a eso, España tiene un diferencial muy favorable respecto a la economía transalpina, que supera los 150 puntos básicos en todos los plazos de la deuda.

Ángela Merkel no se cansa de decir que el BCE no está para echar una mano a los países con problemas, aunque Mario Draghi lo está haciendo, “comprando bonos por la puerta de atrás”, como dicen los expertos en mercados. Conviene recordar que el banco europeo no tiene entre sus funciones velar por la economía, como sí lo tiene la Reserva Federal estadounidense.

Esto está siendo usado como arma de presión por Merkel, aunque Drahi está demostrando mucha más mano izquierda de la que cabría esperar, con gran enfado por parte del Bundesbank.

En cualquier caso, que España tenga un panorama para con su deuda algo más clarificador es una inesperada buena noticia. En los últimos días, el recorte de tipos en todos los plazos ha sido claro. El 4 años está muy por debajo del 4% y el 10 años está en el entorno del 5%. La prima de riesgo también se ha estrachado y tiene lejos los 400 puntos básicos.

En un escenario de dificultades para pagar la sanidad, las pensiones y a los funcionarios, todo eso es bueno. Pero cuidado: no todo está hecho ni mucho menos. Hay que seguir con la reforma bancaria, sanear el sistema financiero y permitir que vuelva el crédito a la sociedad.

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