El plan de pagos del ICO a proveedores locales, ¿la corrupción del futuro?

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Ojalá me equivoque, pero el Gobierno debería haber dicho cómo va a garantizar que esto no sea así. La liquidez masiva que llega como llovida del cielo a ayuntamientos y comunidades autónomas para aplicar 'pagos express' a proveedores tiene muchas papeletas para acabar en foco de futuros problemas de corrupción. O cambian radicalmente los modos de los administradores públicos de la noche a la mañana o ¿será capaz del Ejecutivo de supervisar los planes de viabilidad, la presentación de facturas y los pagos de unos 5.000 ayuntamientos?

Todavía no ha hecho nada más que empezar el juicio por los EREs de Andalucía, y ahí sólo se trataba de un asunto de 700 millones de euros. En este caso se trata de 10.000 millones, ampliables a 35.000. Los entes locales acumulan unos retrasos descomunales, por haberse endeudado hasta donde no debían por unos ingresos derivados del ladrillo que no han de volver pero que se pensó en su momento que serían eternos.

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Ahora, los municipios han tenido unas cuantas semanas para elaborar un plan de viabilidad, con listado de facturas pendientes, que garantice que devolverán los créditos que prestarán el ICO y un pool de bancos. Es difícil de creer. El Gobierno, con muy buena voluntad, ha implementado un mega plan de pagos, apalancándose en un enorme crédito. Deuda para pagar la deuda.

Para ello, deberá dotar los mecanismo de supervisión precisos, que garanticen que se pagará a quién se debe y después se devolverán los préstamos.

De momento, ya se están escuchando rumores que apuntan que se está dando prioridad a unos acreedores frente a otros o que están apareciendo muchas facturas; quizá demasiadas, al calor de un inesperado rebrote de dinero en proporciones como antes de la crisis. ¿Será verdad, incluso, que ya han aparecido, de tapadillo, brokers para agilizar pagos y colocar unas facturas por encima de otras?

Conviene recordar de nuevo que el ICO es un organismo público, es decir, los acreedores cobrarán con dinero de toda la ciudadanía.

En segundo lugar, será preciso que los Ayuntamientos no vuelvan a las andadas, una vez sientan el contador de la deuda a cero. ¿Quién garantiza eso? ¿Se instalará la gestión y la seriedad de golpe y porrazo? La historia suele demostrar que cuando a alguien se le quita un peso de encima, sin más, no suele valorarlo demasiado.

Por último, el mega crédito llega gracias a las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), que ha regado de dinero a 36 meses por doquier. Sin embargo, las corporaciones locales gozarán de una carencia de dos años y podrán devolver el capital en los siguientes 10 años. Algo no cuadra mucho.

Precisamente, el gran problema de la banca española ha sido que tomaba prestado el dinero a corto plazo en los mercados para conceder hipotecas a 40 años, pensando en que nunca acabaría esa financiación ilimitada.

Gracias a esos manguerazos del BCE, bancos y cajas han podido salir adelante en un momento de crisis que amenazaba el colapso, pero ahora el Gobierno les pasa la factura y les pide que colaboren con el pago a acreedores.

Será preciso que en los Ayuntamientos haya un auténtico estallido de buenas prácticas para que se superen tentaciones, se pague a quien se deba y se gestione como es debido para devolver la deuda y que no se reabran los agujeros del pasado. Suena complicado.

Mariano Rajoy dijo que España no puede ser un país que no paga, pero si quiere ser solvente, deberá demostrar que hay un riguroso control que extermine los brotes de corrupción allá donde salgan. Sino, en unos pocos meses volverá a haber lío y la sociedad ya está más que harta de corruptelas.

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