El Gobierno nacionaliza Bankia; el país aguarda la guadaña de Goirigolzarri

Rodrigo Rato, a la derecha, junto al nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ayer, tras conocerse el relevo en la dirección de la entidadad bancaria. / Ballesteros (Efe)

Al final la primera nacionalización bancaria de la historia moderna en España ha llegado, aunque formalmente sea a solicitud de la propia entidad. Distinta a la intervención de Banesto, que fue técnicamente de libro: un relevo del consejo de administración vía Banco de España. Aquí no; aquí se ha tomado la propiedad de la compañía, a través del capital y, por lo demás, ha dimitido un presidente y ha llegado otro con perfil técnico. Y el Banco de España ha sido un convidado de piedra; un comparsa al que se ha ignorado por completo, a pesar de que se negaba con vehemencia a la operación.

Dejando de lado la cuestión inmobiliaria, el saneamiento y otras cuestiones, José Ignacio Goirigolzarri tiene por delante un reto que aguarda el mercado y, sobre todo, la sociedad: la purga de políticos y simpatizantes, sindicalistas y consejeros de cuota de la entidad.

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El PP que lidera Rajoy sin duda querrá, además, hacer acto de contrición. La Caja Madrid convulsa, que financió a Fadesa, es obra de Miguel Blesa, el amigo de Aznar, mientras que la fusión con Bancaja la abordó Rodrigo Rato, que luego ha tenido que hacer mil componendas para satisfacer a un José Luis Olivas (ex conseller de economía del PP en Valencia) que se aferró al cargo de manera vergonzante y luego impuso un vicepresidente sin la menor experiencia bancaria, pero que presidía la Asociación Valenciana de Empresarios.

Es el momento de ver que eso pasa a la historia. En Bankia deben estar los mejores profesionales posibles y las riendas tendrán que estar en manos de sus dueños, no de políticos deseosos de controlar la obra social, los pagos a grupos económicos y editoriales afines, las financiaciones irregulares y, por supuesto, el reparto de poltronas.

El Gobierno se ha visto obligado a acelerar la nacionalización, después de que el auditor de Bankia se negará a firmar la cuentas de 2011 y alertara sobre un agujero patrimonial de 3.500 millones de euros, lo que hizo que saltaran todas las alarmas. El fin de semana pasado se precipitaron los acontecimientos y el propio Ejecutivo le dijo a Rato que no podían darle apoyo financiero con dinero público con él dentro.

"Te tienes que ir", le dijo Luis de Guindos a Rato y este entregó la chapa. Un rescoldo menos de aznarismo y un nuevo choque entre un Rato que siempre ha sentido que su carrera política se truncó por un simple dedazo. Pero desmontar viejos entramados no arregla nada ahora mismo.

Será preciso dar soluciones rápidas y adecuadas. Este viernes se espera del Gobierno la presentación de la sociedad de liquidación inmobiliaria, es decir, el banco malo que Rajoy no quiere denominar así, donde las entidades podrán sacar de balance sus activos tóxicos. Una solución demandada por Rato y Fainé insistentemente y que el Gobierno no quería lanzar hasta que estuviera encauzada la reordenación financiera. Quién le iba a decir al propio Rato que esa reordenación se cobraría su cabeza.

Soluciones básicas, si tienen que servir para que retorne algo de confianza a los mercados que de momento penalizan, no solo a Bankia, que ha perdido 650 millones de su valor en Bolsa durante los últimos tres días, sino, sobre todo, a España en forma de un Ibex en mínimos del año, con un 20% anual a la baja, la deuda por encima del 6% y la prima de riesgo en 450 puntos básicos. Una pesadilla que se repite de manera recurrente para Rajoy desde que ha llegado al poder.

El nuevo presidente de Bankia deberá afrontar soluciones técnicas, y capacidad bancaria ha demostrado. No hay muchos mejores que él en este país. Pero también deberá presentar soluciones de buenas prácticas. Lo está demandando el mercado y, sobre todo, la ciudadanía.

@ManuelLTorrents