No es que pinten, es que caen bastos sobre «los desfavorecidos»

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En algunas sociedades antiguas y supuestamente bárbaras dos eran las encarnaciones genuinas de “los pobres” (dejando aparte ahora a los huérfanos): las viudas y los extranjeros. Su inferioridad manifiesta, su indefensión dentro de esas comunidades primitivas, atemperó la violencia de ciertos pueblos mediante la promulgación de leyes religiosas que no sólo prohibían abusar de las viudas y los extranjeros, sino que imponían a los miembros fuertes del grupo el deber positivo de cuidar de los pobres y darles protección frente a las amenazas del exterior. Lo que, si bien frecuentemente no se cumplía, creó el tabú sagrado de alimentar a los pobres que no podían valerse por sí mismos, darles cobijo y no reducirles al estado de  esclavitud como si fueran cosas. Al menos en teoría la especie humana inició entonces su progreso moral.  Aunque algunos dicen que esas gentes tan bestias de hace tres mil o cuatro mil años sólo tenían una moral de cartón piedra (de piedra sin pulimentar, naturalmente).

Por una fortuita y anacrónica asociación de ideas me he acordado de lo anterior leyendo los Presupuestos Generales del Estado para 2012, publicados en el BOE el último sábado. Sobre todo sus Disposiciones Adicionales 26ª y 44ª, que son un testimonio elocuente de los tiempos que corren, tan refinados y lejanos del estado de naturaleza que debieron soportar “los desfavorecidos” de los tiempos antiguos. Aunque nunca se sabe, ¿pues se han erradicado definitivamente las migrañas y las pesadillas?

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Por la primera Disposición citada se aplaza sine die la aplicación de una Ley reciente en materia de Seguridad Social que obligaba al Gobierno, ya en 2012, a subir un poquito las pensiones más bajas de las personas viudas (en su mayoría mujeres) mayores de 65 años sin otros recursos. Por la segunda Disposición se suspenden durante 2012 los programas de acción bienales para reforzar la integración social de los inmigrantes, que se financian con cargo a un fondo estatal que se dota anualmente. En este último caso la norma tiene peor justificación, ya que seguramente lo que ha hecho el legislador presupuestario es violar una Ley Orgánica, de rango superior, que desarrolla los derechos fundamentales y las libertades públicas de los extranjeros residentes en España.

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Pero me ha dicho un pajarito que al Gobierno y al Parlamento los derechos fundamentales les importan un pito. ¿Tendrá algo que ver con esta indiferencia la evolución del lenguaje? Los pobres pasaron de pobres a “explotados”, según la denominación de los revolucionarios de hace cien años. Los revoltosos de Mayo del 68 pusieron de moda el término “marginados”. Años después vino la cantinela de “los excluidos”. Y ahora, con el prestigio alcanzado por los conceptos de “biología”, “naturaleza” y “azar”, la miseria de los individuos ya no es la consecuencia o el producto de ninguna estructura social o de las acciones de unos hombres respecto a otros hombres, sino de las cartas que reparte la Diosa Fortuna. La vida colectiva es un movimiento mecánico e impersonal que desata los nudos históricos y separa a “los favorecidos” de “los desfavorecidos”.

¿Quién puede hablar hoy en serio de los tiempos bárbaros y de las reglas morales de cartón piedra? Lo único real, como dijo Romanones pensando que en el fondo contaba una broma a sus amigos, son los alivios del Presupuesto.

1 Comment
  1. jbauer says

    El problema es que aquí se han hecho las cosas muy mal durante muchos años en el tema de inmigración. Mucho descontrol, papeles para todos, regularizaciones, subvenciones, ayudas y ahora, pasa lo que pasa, podría haber muchos menos y que estuvieran bien, y ahora están demasiados y acabaran todos mal. Ahora mismo, aqui donde vivo, le han dado unos pisos de protección a unos rumanos conflictivos, para más ende. Por que no se los dan a las personas que sufrían a los rumanos? En el mismo impasse, un conocido fue a por un piso de alquiler al ayuntamiento (dispone de algunos vacios, que son de más de 50 años), pues no encontraba ninguno, y el está dispuesto a pagar un alquiler, la respuesta desafortunada del funcionario de turno, fue que a él le podía ayudar la família que por eso no le tocaba piso. Y para acabar la fiesta, mi chica es asesora, y le llama la asistenta social de un ayuntamiento, pidiendole que modificara (Falsificara, cambiara, como ustedes quieran entender) la nomina de un marroqui, puesto que al pasar la cuantia de 800 euros (creo que era la cantidad), no tenía derecho a una ayuda. La respuesta por parte de mi pareja fue contundente, que deje de trabajar, yo no modifico nada, a parte de querer coger por el cuello a la asistenta social. La culpa no es de los inmigrantes, es de los politicos (nuestros) y de las leyes que hay, que son desproporcionadas y de locos. No se puede aguantar esto, ni ahora ni antes.

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