La banca guarda las Letras para los clientes VIP; para los demás, preferentes o Bolsa

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Afectados por las preferentes se manifestaron ayer en Santiago para exigir la devolución de lo invertido. / Lavandeira jr. (Efe)

Las Letras del Tesoro se están colocando con rentabilidades estratosféricas, aunque no para todos. Las bancas privadas se pegan por ofrecerla a sus clientes de alto standing, por lo que la demanda de estos instrumentos no ha caído, a pesar de la crisis que sufre la deuda soberana.

En la última, se colocaron los activos a 12 meses al 3,99%, y a 18 meses, al 4,35%. Unos tipos suculentos, que facilitaron que la demanda se disparara y se resolviera la subasta sin problemas, pese al colapso de los mercados. El ministro de Economía, Luis de Guindos, no tardó en salir presumiendo de que España tiene acceso a los mercados, frase que debió tragarse ayer, cuando los bonos a algo más de plazo (dos años, es decir, seis meses más) se adjudicaron al 5,3% y llevaron el bono a 10 años al 7%.

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Es decir, a corto plazo, con aval del Estado y tipos altos, hay mucho interés. A plazos algo más amplios, la cosa decae dramáticamente. Los grandes colocadores de estos activos son ahora los bancos privados (además de las propias entidades bancarias) que están captando generosamente para colocarlas entre sus clientes más VIP.

Este activo, sin duda, no se recomienda en ninguna entidad bancaria con red comercial; para que lo entienda todo el mundo, en bancos corrientes para personas corrientes. No. Cualquier entidad que aconsejara estos activos por su plazo corto, liquidez, alta rentabilidad y razonable seguridad, sabe que el dinero saldría de los propios depósitos de los clientes. Y de eso nada, encima ahora que están tan achuchadas por las exigencias de los reguladores.

La banca ha colocado en años pasados participaciones preferentes, o acciones propias de sus salidas a Bolsa, con las conocidas consecuencias: pérdidas casi totales.

Las preferentes fueron instrumentos recomendados por las autoridades bancarias para reforzar capital y diseñados para clientes institucionales. Funcionaron muy bien hasta 2008-2009, momento en el que la demanda comenzó a decaer. Todos los bancos, fondos de pensiones, hedge funds... estaban hasta arriba de estos activos. Pero la fiesta no podía parar.

Entonces, la banca española no dudó en endilgarlos masivamente a sus clientes particulares, a través de sus redes comerciales totalmente explotadas por las territoriales y los objetivos irrenunciables que marcaban las matrices. Había que crecer un x% y para eso están las sucursales.

Las preferentes se colocaron a quien no se debía, entre otras cosas porque fueron mal explicadas, ya que muchos empleados de sucursal tampoco las comprendían. Así, llegaron los episodios grotescos de ventas usando la huella digital como firma o colocaciones a personas de la tercera edad. Conviene recordar que las participaciones preferentes son deuda perpetua, es decir, lo más indicado para personas que están en el último tramo de sus vidas. Un desastre del que ya veremos cómo se sale. Algunas sentencias están fallando a favor de los afectados, pero lo que está claro es que no hay dinero para compensar a todos. Ni siquiera a un pequeño porcentaje.

Es momento también de insistir en una máxima para el ahorrador. No debe aceptar nunca lo que le ofrece la red comercial, porque le están colocando lo que les interesa a ellos, en función de las órdenes de la matriz. El ahorrador debe asesorarse y tomar las decisiones que le interese según el grado de riesgo y su horizonte temporal, es decir, si va a necesitar el dinero pronto o tarde.

Y también debe tener claro que si quiere seguridad sin riesgo es casi imposible que pueda superar el tipo de interés oficial. Superar esa cota implica asumir pérdidas potenciales. No hay retornos del 8% con seguridad total, se llame como se llame el producto.

Si el inversor quiere comprar Letras, puede hacerlo directamente en la web del Tesoro, pero necesitará DNI electrónico. O bien, dirigirse al Banco de España. Si las pide en su sucursal bancaria de toda la vida, intentarán disuardirle y si aun así insiste, prepárese a las comisiones que le aplicarán.

 

@ManuelLTorrents

 

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