Los 850.000 millones que la banca europea sí tiene y no piensa prestarle a usted

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, durante una intervención pública. / Efe

Desde el pasado 11 de julio, por primera vez desde que el euro es euro, los bancos de la moneda única no reciben nada por las ingentes cantidades de dinero que están dejando a resguardo en el Banco Central Europeo (BCE), usado como fondo de colchón mientras el grifo del crédito cría telarañas. A pesar de que la economía real se asfixia, de la vuelta a la recesión de buena parte de los países, de que el origen del desastre está en la propia banca, de que ese dinero no es suyo sino prestado por el BCE a tipos históricamente bajos y de las constantes ayudas con cargo a fondos públicos, los bancos de la zona del euro tenían a comienzos de esta semana 845.571 millones de euros contantes y sonantes guardados en la autoridad monetaria.

Por hacerse una idea de la magnitud, esa cantidad permitiría pagar toda la deuda pública de España (774.549 millones de euros a finales del segundo trimestre) y aún sobraría una cantidad equivalente al nuevo ajuste previsto por el Gobierno para los próximos dos años (65.000 millones) más el anunciado previamente en sanidad y educación (alrededor de 10.000 millones). La única esperanza, opinan los expertos, es que el BCE decida penalizar, es decir, cobrar a la banca por guardarle el dinero. Y no poco, que el dinero se está yendo ya a intereses negativos a refugiarse en la deuda pública de Alemania, Francia o Bélgida, es decir, que los bancos pagan con tal de dejar el dinero a resguardo en lugar de esperar una rentabilidad a cambio.

Publicidad

¿Qué hace el dinero en el BCE?

La cantidad diaria depositada por los bancos en el BCE en la llamada facilidad de depósito lleva desde agosto de 2011 por encima de los 100.000 millones y prácticamente sin parar de aumentar. En aquel mes, a Christine Lagarde -no Lagarde en su papel de ministra de Economía de Francia (ni se le habría pasado por la cabeza, estando la banca gala cargada de subprimes como está), sino Lagarde ya directora gerente del FMI- se le ocurrió alertar contra los riesgos de la banca europea desde el paraíso para banqueros de Jackson Hole (Wyoming, EEUU). Qué tiempos aquellos en los que la prima española en 400 puntos era un escándalo.

Los bancos volvieron a mirarse de reojo con tan poca confianza o menos que cuando quebró Lehman Brothers. Lagarde había levantado la alfombra, llena de inversiones de riesgo por las que la banca había apostado en los años locos, y que ya no valen lo que se debe por ellas. Subprime en Francia y Alemania; ladrillo y suelo en España; dinero a los bancos españoles que a su vez lo habían invertido en ladrillo y suelo… las bombas de relojería en los balances del sistema financiero del euro son muchas, van estallando poco a poco, y saberse lo que es saberse, no se tiene ni idea de la magnitud del desastre.

Los bancos, que tienen que atender a los vencimientos de sus propios préstamos y empezaron a dudar de que nadie les volviese a prestar para refinanciarse ni de que si prestaban a otros se lo fuesen a devolver, se pusieron a amasar dinero, sacándolo de la economía real. Los débiles brotes verdes, atenazados por las políticas de austeridad, terminaron de chamuscarse. El BCE siguió prestando a los bancos sin límite.

Las subastas del billón de euros

La cantidad depositada en el BCE se disparó cuando la autoridad monetaria decidió prestarles a los bancos en dos subastas (diciembre de 2011 y febrero de 2012) un total de un billón de euros que no tendrán que devolver en tres años. Ahí están, bloqueados en su mayoría. Como mucho, se destina parte a comprar deuda pública a precios de hasta el 7% que se compra con dinero prestado ahora por debajo del 1%. Se han oído y acallado una y otra vez los ecos de credit crunch, se han mantenido las medidas extraordinarias de liquidez y, sin embargo, nadie ha tomado medida alguna para obligar a las entidades financieras a que hagan circular el dinero hacia empresas y hogares.

Lo máximo ha sido precisamente la decisión del Consejo de Gobierno del BCE en su última reunión de reducir a cero lo que se les paga por lo que depositan. Pero al mismo tiempo se ha dejado en un mínimo histórico del 0,75% el interés que se les cobra por el dinero que toman prestado.

“El 0,25% que se les abonaba hasta el 11 de julio, teniendo en cuenta que la inflación ronda el 2%, ya suponía una pérdida para la banca de 1,75 puntos y eso no les hizo cambiar”, explica Alberto Montero, profesor de Economía Aplicada de la Universidadde Málaga. “La única forma sería establecer un coste penalizador por bloquear el dinero, del 5% por ejemplo”, añade.

La prueba de lo inútil de la medida es que los bancos dejan menos ahora en la facilidad de depósito pero lo mantienen en cuentas corrientes en el BCE.  Ahora la facilidad, en la que hay que hacer el ingreso cada noche, figuran poco más de 350.000 millones (llegaron a depositarse 827.000 millones en un día en plena negociación del segundo rescate griego) pero el dinero sigue ahí. En las cuentas corrientes de la banca en el BCE figuran esta semana 490.000 millones. Estas últimas al menos remuneran al 0,75% una vez al mes las reservas mínimas que se les exigen a los bancos por los depósitos de clientes, pero esas reservas mínimas no superan actualmente los 110.000 millones. Por lo demás no reciben nada. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, bromea al comprobar que hay quien sigue trasladando cada noche parte del dinero a la facilidad de depósito, una cuenta no remunerada. “Para lo que le sirve, quien se encargue de teclear el traspaso podía entretenerse jugando al Angry Birds”, comenta.

Poca esperanza para la economía real española

Si la situación no es muy esperanzadora en toda la zona del euro, menos aún lo es en el caso de España. La banca española está en el punto de mira del mundo entero, ahora que va a ser rescatada del estallido de la burbuja inmobiliaria. “Va a ser muy difícil reactivar el crédito en la economía de España porque cada vez que presten se les va a exigir que provisionen más, un círculo difícil de sostener”, explica Montero. Los bancos españoles tenían en junio 337.206 millones prestados por el BCE pero el crédito concedido no hace sino disminuir.