El movimiento ‘Ocupa el Congreso’ abre “una ronda de contactos con partidos y sindicatos para que apoyen el 25S”

Agentes de policía blindan los accesos al Congreso durante una de las protestas convocadas en sus proximidades. / Efe

La Plataforma En Pie, impulsora de la acción que pretende rodear el Congreso de los Diputados a partir del próximo 25 de septiembre y mantener por turnos la protesta hasta que se disuelvan las Cortes, no ha terminado de explicar, casi ni de definir con detalle sus objetivos y prioridades y ya se ha topado con la congresofobia española, un vértigo vestido de verde y  tricornio que se aparece en las pesadillas de los ciudadanos de este país en cuanto alguien les menta la Cámara Baja como escenario de protestas. Les han denominado o han insinuado que son fascistas, golpistas, en un debate (como poco prematuro por la falta de datos) en el que la plataforma se ha limitado a negar rotundamente tener vínculo alguno con la extrema derecha. ¿Qué hay detrás de la intención de una acción que se ha denominado Ocupa el Congreso? cuartopoder.es ha charlado con uno de los impulsores del movimiento, que se define como “una alternativa social, anticapitalista y democrática”. Se trata de una cara conocida entre los movimientos sociales surgidos al frío de la crisis que ha explicado que mientras los medios de comunicación, políticos y tertulianos de la Red juegan a adivinar lo que hay detrás de la plataforma, ellos han iniciado “una ronda de conversaciones con partidos políticos y con corrientes dentro de los mismos, así como con sindicatos y grupos sociales” para explicar los puntos básicos de la iniciativa del 25S, intentar aunar fuerzas y enfrentarse unidos a la política neoliberal que se está practicando en Europa.

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Su acción, su toma simbólica del Congreso, quiere ser la chispa que prenda de nuevo en la sociedad como prendió en su día el 15M, pero dando un paso más allá en la protesta. Consideran que  se viene encima “un desastre si no se logra hacer converger a todos los que tienen claro que hay que actuar contra lo que está ocurriendo”. Por eso, diferentes integrantes “de Izquierda Unida, incluido el coordinador general del partido, Cayo Lara, o Alberto Garzón, miembros de determinadas corrientes del PSOE y distintos grupos sociales” han conocido ya de primera mano las intenciones de la Plataforma En Pie.

Ahora es el turno de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, con quienes la Plataforma En Pie ha contactado para reunirse en los próximos días. En el propio movimiento  reconocen no estar de acuerdo con cómo proceden los sindicatos en muchos aspectos pero, en esa idea de hacer converger a las fuerzas de la izquierda, lo importante es la unión y por eso prevén mostrar su apoyo a la movilización convocada para el próximo 15 de septiembre por las fuerzas sindicales y el resto de organizaciones integradas en la llamada Cumbre Social. En dicha movilización se pedirá la convocatoria de un referéndum sobre las medidas tomadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy que no figuraban en su programa electoral.

Mientras se tienden esos lazos en un plano más discreto, el Movimiento En Pie también se plantea combatir el oscurantismo que tanto les han criticado avanzando en su intención de aclarar a ojos de la sociedad, como poco, lo que no son y, en la medida en que lo vayan teniendo claro, lo que sí son. Este próximo fin de semana darán un importante paso en ese ejercicio que tanto se les demanda desde las redes sociales con el Segundo Encuentro Intergrupos que tienen intención de celebrar sábado y domingo en el centro social autogestionado La Tabacalera (Madrid).

Entretanto, de momento aclaran a este diario que algo de prisas e improvisación sí que ha habido, como suele ocurrir en los albores de estos movimientos. Sus objetivos se van perfilando pero hay cosas que resulta más complicado modificar, como la fecha de la acción prevista.  El 25S “se ha difundido por las redes sociales y ha hecho que haya muchas personas que se están organizando para acudir ese día a Madrid y participar”. Debido a ambos factores, incluso quienes plantearon desde dentro retrasar la fecha, reconocen ahora que “ya es complicado cambiarla”. En cualquier caso, la posibilidad de que se precipite el anuncio del rescate de España y con ello el agravamiento de las medidas del Ejecutivo de Mariano Rajoy  ha disuadido de retrasar el momento elegido para la protesta.

Los citados integrantes de En Pie explican que la lógica de haber elegido el Congreso de los Diputados como lugar para la protesta no es otra que enfocarla “hacia el lugar en el que se toman las decisiones”. Ahora bien, por si hacía falta explicarlo, la intención “no es ocupar literalmente el Congreso”. Su acción de ocupar la Cámara Baja, que en realidad es situarse en las inmediaciones, pretende dar un aldabonazo a “los políticos que están dentro, que son quienes deberían tomar las riendas contra quienes verdaderamente han ocupado las instituciones democráticas, que son los poderes financieros”. En cambio, lo que han hecho esos políticos ha sido “dar prioridad a los intereses de los bancos alemanes y franceses modificando incluso la Constitución” española para que recuperen con intereses el dinero con el que contribuyeron a inflar la burbuja inmobiliaria.

En cuanto al riesgo de que los participantes sean imputados por efectuar una protesta ante el Congreso en un día en el que hay prevista sesión plenaria, en la Plataforma se muestran convencidos de que el dispositivo policial que se desplegará, a petición expresa del presidente del Congreso, Jesús Posada, no permitirá acercarse al edificio de la calle de Fernanflor ni desde luego a aquellos puntos que se consideran constitutivos de delito cuando se está celebrando un Pleno.

La intención de modificar la Carta Magna por parte de la Plataforma En Pie, otra de las causas de vértigo ante la protesta, también está llena de matices. Se quiere que se pierda el miedo a pedir su modificación y que se parta de “dotar de sentido los derechos a la vivienda y al trabajo que aparecen en el texto actualmente en vigor, así como que se modifique la ley electoral, para hacerla más representativa. También se buscarán fórmulas de participación ciudadana y a partir de ahí se caminará hacia un cambio en la Constitución en el que se incluya, entre otras mejoras, la República como fórmula de Gobierno frente a la monarquía que establece el texto actual”.

El supuesto vacío legal que podría darse hasta la elaboración de la nueva Constitución, la pregunta tan repetida en las redes de qué pasa al día siguiente, ha llevado a los impulsores a aclarar que ese miedo al que se alude se refiere a una situación que “ya se está produciendo, ya estamos ante la imposición de un nuevo modelo que quiere hacer negocio con la educación y la sanidad, que no reconoce los derechos reflejados en la Constitución y además quiere imponer los intereses del sector financiero” en las instituciones.

Todas estas dudas y rumores que han circulado por la Red se han repetido en asambleas y asociaciones ligadas o cercanas al 15M, que durante estas semanas han debatido y consensuado si apoyaban o no la iniciativa Ocupa el Congreso. Dado su simbolismo, una de las decisiones que más repercusión mediática ha tenido ha sido la de la Asamblea General de Sol, que optó el pasado 19 de agosto por no apoyar a la Plataforma.

Al margen de que el debate en Sol se haya realizado en agosto, con el consiguiente riesgo de que estuviera descafeinado en asistencia, según los impulsores de la iniciativa, en el 15M, aunque a nivel de grupo o asamblea se haya votado no apoyar el 25S, a pesar de que “exista un número importante de asambleas que se desvinculan (y otro igualmente importante que lo apoyan), a título individual muchos de los que participan en ellas están participando también en la Plataforma En Pie”.

El debate se enzarza en el método de protesta. Los motivos de la convocatoria no se cuestionan. España ha vuelto a la recesión, el desempleo está desbocado, se desmantelan ante los ojos de los ciudadanos la sanidad y la educación públicas, se fulminan derechos de los trabajadores logrados a base de lucha e historia, se sube el IVA y el coste de los servicios públicos, se bajan los salarios, se eliminan pagas extraordinarias, se manda al paro a empleados públicos pese a que se dijo que el objetivo principal era la lucha contra el desempleo. Se dan propinas de 50 euros al mes por tener hijos a personas sin trabajo, sin sueldo y que han agotado la prestación y los subsidios y se logra la cantidad necesaria para tan generoso pago sisándosela a quienes viven con sus padres, aunque esa situación se deba a haber sido objeto de un desahucio. La indignación crece y se suceden las convocatorias y los movimientos de protesta desde el campo a la ciudad, pasando por la mina. El reto del 25S es aglutinar esos sentimientos.

 Merkel, la próxima eres tú

Todas estas medidas y coyunturas vienen forzadas por la política de austeridad que está imponiendo desde el norte de Europa la canciller alemana Angela Merkel. Entre las muchas convocatorias para septiembre que empiezan a poblar las agendas de los movimientos sociales se incluye el 6 de septiembre, cuando Merkel estará de visita en España y se perfila una acción en protesta por la política de recortes.