‘Ocupa el Congreso’ se divide entre los que permanecerán de forma indefinida hasta que el Gobierno dimita y los que no

Cabecera del blog de la Plataforma ¡En pie!. / plataformaenpie.wordpress.com

La Plataforma ¡En Pie! ha tomado la decisión de “no integrarse en ninguna plataforma o coordinadora que pueda implicar renuncias de cualquier tipo”. El 25 de septiembre confluirán en los alrededores del Parlamento grupos que defienden estrategias diferentes como poco en un punto muy concreto: si la acción de rodear el Congreso es indefinida o no. Los impulsores originales de la iniciativa ‘Ocupa el Congreso’ comunicaron anoche desde su blog que, “por respeto a las personas y colectivos que han apoyado desde un principio” el movimiento como “una acción contundente y rupturista, así como por nuestras propias convicciones, ya que consideramos que nuestra hoja de ruta e ideario son irrenunciables, continuaremos trabajando tal y como hemos hecho hasta ahora, de forma independiente y autónoma”. Se desvinculan de los consensos alcanzados en las asambleas de la Coordinadora 25S.

El próximo 25 de septiembre, por tanto, quienes acudan a los alrededores del Congreso de los Diputados se encontrarán con gente que pertenece a colectivos con estrategias de acción diferentes. Al menos, dos. Unos pretenden permanecer en torno al Congreso hasta que dimita el Gobierno y se disuelvan las Cortes. Los otros, no. Y no porque estos segundos no quieran la dimisión del Gobierno, no la incluyan en sus reivindicaciones y no estén igualmente en contra de la política que se está siguiendo desde lo que llaman PPSOE. Lo están y están igualmente a favor de un proceso constituyente y de acciones intermitentes contra quienes piensan que han cometido el verdadero golpe de Estado: quienes están en el poder. Quienes han modificado la Carta Magna son los partidos en el Gobierno sin contar con la opinión de la ciudadanía sino por dictado de la troika, defienden. De ahí el llamamiento a la concienciación política y el cambio de lema desde 'Ocupa el Congreso' a "Rescata el Congreso. Rescata la soberanía".

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Pero la Plataforma ¡En Pie! convoca “a la ciudadanía de toda España el día 25 de Septiembre de 2012 a manifestarse rodeando el Congreso de forma indefinida hasta conseguir la dimisión del gobierno actual, la disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, social y económica, haciendo de éste, el llamamiento de unión de todas las luchas por una sociedad más justa y democrática”, según su manifiesto. Es decir, su acción es finalista.

La Coordinadora 25S sin embargo “advierte que la acción concreta de rodear el congreso no es indefinida, pero el proceso que esta inicia sí lo es. El 25S comienza, por lo tanto, un proceso de movilización indefinida y sostenida que pretende dar un salto cualitativo en el discurso y la combatividad respecto al ciclo de lucha en el que llevamos inscritos desde hace más de un año” (texto de las actas de las Asambleas Generales celebradas el pasado fin de semana).

La Coordinadora 25S aclara a este diario: "Es cierto que en la asamblea se puso en duda eso (la dimisión del Gobierno) como objetivo primario, con el argumento de que si después de Rajoy llega otro Gobierno en las mismas condiciones no cambia nada, no porque nadie pusiera en duda que Rajoy deba irse, pero también se dijo que se mantendría esa reivindicación. Las actas lo recogen así: "No poner tanto el peso en la dimisión del gobierno, sino en que se trata del punto de inicio de una movilización que pretende abrir un proceso participativo, continuo, en el que no los necesitamos y en el que la confluencia de luchas impulse la apertura de un proceso constituyente basado en la participación directa"".

La importancia o no del mensajero

La posible ruptura entre la Plataforma ¡En Pie! y la Coordinadora 25S se gestó desde el mismo día de nacimiento de esta última. La acción propuesta por los impulsores de ‘Ocupa el Congreso’ había generado vértigo cuando no pánico en numerosos sectores de la sociedad para quienes cualquier acción que afecte al Parlamento es ir más allá de su línea roja. Se les acusó de golpistas y determinados intereses colaron de paso la idea de que dentro del movimiento podía haber grupos de extrema derecha. Los impulsores del movimiento no tardaron en dejar claro que esto no es así.

En las asambleas del 25 y 26 de agosto se creó un grupo de coordinación del movimiento que pretendía definir sus objetivos y estrategias por medio del debate y el consenso, un grupo más amplio de colectivos en el que se integraba la Plataforma ¡En Pie! La prensa estaba allí y recogió el cambio. A los impulsores originales no les debió gustar ver aquello reflejado en la Red y arremetieron contra la información, que como se comprueba día tras día era correcta.

Ahora bien, desde Coordinadora 25S aclaran a este periódico: "No podemos ni queremos imponernos ante ningún otro espacio que esté pensando el #25s. Simplemente somos un grupo de personas que, ante la inquietud que nos generaba que se estuviera planificando una acción así sin poder incidir en ella, decidimos reunirnos para pensar juntas cómo queremos participar". Siendo esto así, parece importante que quien acuda al llamamiento del #25S sepa que confluyen en un mismo lugar y día planteamientos diferentes que pueden conllevar una reacción diferente tanto desde la sociedad y cómo ve la acción como desde las instituciones y su reacción.

Las informaciones aparecidas este fin de semana sobre la evolución de las asambleas y el cada vez mayor distanciamiento entre la estrategia original de la Plataforma ¡En Pie! y la Coordinadora 25S provocaron una reacción en Twitter hacia estos últimos por los cambios respecto a la convocatoria original . En respuesta a preguntas concretas sobre las decisiones de la asamblea que venían recogidas en los artículos, desde la cuenta de Twitter de la Coordinadora 25S se empeñaban en remitir a las actas.

La rectificación

La Coordinadora 25S quiere aclarar que no es que "no vayan a pedir con su acción del día 25 que se disuelvan las Cortes ni se derogue la Constitución", sino que "no se pone tanto peso en la dimisión del gobierno", tal y como recogen las actas, "se trata del punto de inicio de una movilización que pretende abrir un proceso participativo, continuo, en el que no los necesitamos (al Gobierno) y en el que la confluencia de luchas impulse la apertura de un proceso constituyente basado en la participación directa".

La acción del 25 de septiembre, la del día concreto en el que se ha convocado a manifestarse y de la que se habla en esa frase, es para unos finalista a la hora de lograr que se disuelvan las Cortes, dimita el Gobierno y se derogue la Constitución. Y para otros, la Coordinadora 25S, es el punto de inicio para que se abra el proceso que lleve al mismo fin pero después de haber recorrido un camino de trabajo.

La Coordinadora comenta que “ya entramos en el típico debate reformismo vs. revolución, en el que no vemos necesario detenernos ahora y no vamos a resolver en 21 días, pero que es el que motiva que no se especifique más qué se quiere después”.

Sin embargo, ahí suele estar la clave del disenso, que no está en los objetivos ni los principios, sino en la acción. En si es reformista o revolucionaria desde el mismo 25 de septiembre y eso es lo que ha levantado ampollas en la Red y en la sociedad, lo que ha distanciado a la Coordinadora de algunos defensores del planteamiento inicial y lo que ha hecho, a la postre, que la Plataforma ¡En Pie! se desvincule del consenso. Es de lo que se habló el pasado lunes en el Patio Maravillas en el debate abierto sobre la acción de rodear el Parlament de Catalunya del pasado año. Porque aunque lo importante sean los objetivos, trabajar el modo de alcanzarlos es fundamental porque ciertas estrategias pueden acabar provocando una reacción que complique de partida las intenciones finales.