Facultativos y especialistas anuncian nueva marea blanca, huelga y acciones judiciales contra la privatización de la Sanidad

Los portavoces de la Plataforma de equipos directivos de centros de salud de Madrid muestran el documento de dimisión de 322 cargos de 137 centros tras entregarlo en el registro de la Consejería de Sanidad. / Ballesteros (Efe)

(Actualización del viernes, 11 de enero). La asamblea extraordinaria de la Asociación de Facultativos y Especialistas de Madrid (Afem) ha secundado la decisión de convocar una nueva huelga de facultativos, que sería de carácter indefinido durante un día a la semana, en el momento en el que el Gobierno madrileño publique los pliegos de condiciones de la externalización de centros santiarios, asunto que, recordaron también, será recurrido judicialmente.

También ayer los sindicatos de la Mesa Sectorial Amyts (médicos) y Satse (enfermeros) anunciado la decisión de convocar una nueva huelga sanitaria, cuya duración y fechas de convocatoria serán determinadas la semana que viene y no descartan que sean de carácter indefinida. Además, convocaron a una nueva marea blanca en las calles de Madrid para este mismo domingo.

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Los profesionales de la sanidad madrileña manifiestan así su oposición al documento de once folios (Plan de medidas de garantía de la sostenibilidad del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid), en el que el Gobierno regional anunció la privatización de una parte de la sanidad madrileña. Ese documento es, a día de hoy, lo que saben los médicos de atención primaria de la Comunidad de Madrid sobre los planes que el Gobierno regional tiene preparados para su futuro y para el de sus pacientes.

Eso es lo que saben, 142 palabras y dos cifras, que son la misma, sobre la privatización de un 10% de los centros de salud de la Comunidad,  aproximadamente 27 (esas son las susodichas cifras) después de semanas de movilizaciones, paros, algunas reuniones en la Consejería, muchos cientos de euros en el limbo de las nóminas de enero, muchas pancartas, muchos gritos, algunos bailes, grandes dosis de coraje y el convencimiento de que están haciendo lo que tienen que hacer para defender la sanidad pública de los insaciables arreones privatizadores del señor González.

Lo que saben los cerca de 10.000 profesionales que trabajan en la atención primaria de la Comunidad de Madrid (médic@s, enfermer@s, administrativ@s)  sobre su futuro, afectado por la marea privatizadora del Gobierno ultrapopular, es exactamente esto. No se lo pierda usted, querido lector:

Concesión de la prestación de la asistencia sanitaria de Atención Primaria de un 10% de los Centros de Salud, dando prioridad en su gestión a la participación de los profesionales sanitarios que quieran constituir Sociedades. Esta concesión prevé adjudicar la gestión, de manera prioritaria, a grupos de profesionales que ya estén trabajando en el sistema madrileño de salud para poder seguir avanzando en la mejora de resultados clínicos, en el aprovechamiento de los recursos disponibles y en la motivación de los propios profesionales. Es un modelo más habitual en Europa, y en nuestro país ya se ha implantado en Cataluña desde hace más de quince años, con resultados clínicos y económicos positivos. Otro aspecto importante es que este modelo genera mayores incentivos y motivación a los profesionales. La medida afectará aproximadamente a 27 Centros de Salud, que seguirán siendo públicos, bajo financiación y garantía pública.

Y esto, con perdón, ¿qué cojon@s significa? Uno de los miembros del Comité Coordinador Profesional que se viene reuniendo con la Consejería de Sanidad me reconoce que, a estas alturas de la pelea, no sabe qué cojon@s significa eso, sencillamente, porque puede significar varias cosas.

Esas 142 palabras podrían estar poniendo sobre la mesa un modelo de atención primaria como el que ya se ha ensayado en Cataluña, el de las llamadas Entidades de Base Asociativa (EBA), en el que los médicos de centros nuevos se convierten en empresa (hace falta dinero para eso y pedirlo a un banco si no se tiene, supongo),  contratan  personal y son ellos los que gestionan el centro. A cambio, la administración autonómica les paga a tanto el paciente. Los beneficios, si los hay, son para la empresa-cooperativa que administra el centro. En estos duros tiempos que nos ha tocado vivir, habría que tener pelín cuidado con dos cosas. Primero, lo de que un banco te conceda un crédito para meterte en una aventura como esta es igual de incierto que cualquier otra cosa que tenga que ver con que un banco te conceda un crédito para algo. Segundo, el  hecho de que quien te tenga que pagar por tus servicios (¿a 30, 60, 90 días, tres meses, seis, un año, alguna vez?) sea una administración autonómica no parece que anime a ningún tip@ sensat@ a embarcarse en una aventura así. Digo yo.

Pero es que las 142 palabras esas de las que venimos hablando podrían significar otra cosa. ¿Y eso?, pregunto a mi interlocutor. Es que hay otro modelo, el modelo valenciano -el solo calificativo me pone los pelos de punta- que surge tras el primer experimento Alzira. A saber: una empresa se queda con el hospital de Alzira y la Generalitat le paga a tanto el paciente. La empresa, no obstante, pierde dinero, y la Generalitat le concede entonces la gestión de los centros de salud de referencia del hospital. Al personal de atención primaria se le ofrece la opción de renunciar a su plaza de funcionario y fichar por la nueva empresa -y entrar en un sistema de incentivos- o mantener su condición de funcionario y ser recolocado en otro centro (¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo?, ¿por qué y por el capricho de quién?).

Desde el punto de vista político y mediático, hasta la fecha, el magro de la marea blanca se lo ha llevado la privatización de seis hospitales de la Comunidad de Madrid. Supongo que porque, entre otras cosas, el presupuesto de los hospitales madrileños ronda los 1.800 millones y el de los centros de atención primaria se queda en 200. ¿Y entonces, por qué meter a los centros de salud en esta historia? Por un par de razones. Los facultativos de los centros de salud son los que determinan las pruebas diagnósticas (la mayoría se realizan en los hospitales de referencia, y eso es pasta) y da también la casualidad de que suelen ser los médicos de atención primaria los que derivan o no derivan a la gente a los hospitales. El maldito círculo se cierra. Mi tesoro.

Ayer se produjo un nuevo encuentro entre la Consejería de Sanidad y el Comité de Coordinación Profesional, que,  por primera vez en lo que va de crisis, atisbó un resquicio de interés negociador por parte del Gobierno regional, que se ha comprometido a poner en marcha distintas mesas sectoriales para analizar las propuestas de ahorro que le han presentado los colectivos profesionales. La marea blanca, a base de huev@s, podría haber abierto una ventana en la negociación de un asunto que el Gobierno madrileño ha gestionado como si el resto del mundo -todos menos ellos, que son cuatro y saben menos de lo que saben esos a los que vienen insultando y despreciando desde hace meses, los profesionales de la sanidad madrileña, los de la marea blanca– no se enterara de nada. 142 palabras para afrontar una reforma de este calado. 142 palabras que, válgame Dios -como diría un gestor popular a falta de números, ¿de argumentos?- han provocado ya la dimisión de 322 cargos directivos de 137 centros de salud.… 142 palabras… Y la mayoría son artículos, conjunciones y preposiciones… Resulta difícil de creer si no se party con un poco de té, digo de fe.