Ninguna enmienda sobre limitación de mandatos entre las cerca de 4.000 que se presentan al 41º Congreso de UGT

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Cándido Méndez, en su despacho. / ugt.es

El secretario general de UGT, Cándido Méndez, todavía no se ha pronunciado públicamente sobre si optará a la reelección en el 41º Congreso de la organización sindical, que se celebrará los próximos 10, 11, 12 y 13 de abril en Madrid. No lo ha hecho públicamente y tampoco me lo dijo a mi cuando se lo pregunté el otro día. En cualquier caso, algunos de sus colaboradores dan casi por hecho que así será. Esto es, que encabezará un sexto mandato al frente del sindicato desde que fuera elegido secretario general, con el 72,25% de los votos, en el 36 Congreso de la organización celebrado allá por abril de 1994, que ya ha llovido desde entonces, aunque, eso sí, como siempre, en algunos sitios ha llovido más que en otros.

Lo que también queda meridianamente claro es que si Méndez no ha hecho pública su decisión de concurrir a una nueva reelección, tampoco se ha dado a conocer candidatura alguna que aspire a su puesto, entre otras cosas, porque si Méndez se presenta no parece probable que nadie se anime a moverle la silla. En tiempos de zozobra, aléjate de mudanzas, parece que pudiera estar pensando alguno de los dirigentes de UGT que sí podrían dar un paso al frente en el caso de que Méndez decidiera quedarse en casa.

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Y ya puestos en situación, al que suscribe se le pasan por la cabeza algunas preguntas sobre el asunto. Una de ellas es por qué los estatutos de UGT no contemplan la limitación de mandatos. Y como uno es persona de orden se puso en contacto con el secretario de Organización, José Javier Cubillo, para preguntarle si en alguna de las enmiendas que ya se han recibido a los documentos del Congreso hay referencia a esta concreta situación. Cubilló contesta que de las 3.996 enmiendas recibidas ni una sola alude a la limitación de mandatos.

¿Y cómo es eso posible?, me sigo preguntando a mí mismo y le pregunté a él. ¿No se puede interpretar como un fracaso que una organización sea incapaz de renovar a su principal dirigente después de 19 años? De hecho, esta pregunta flota en distintos ambientes, por ejemplo, en los gritos de “no nos representan” dirigidos a los sindicatos en las distintas movilizaciones de indignados (en cualquier formato de siglas), muy críticos con las organizaciones sindicales y con la actitud ‘cómplice’, dicen, que han mantenido en los últimos años. También es cierto que estos colectivos apuntaron  la posibilidad de convocar una huelga general al margen de los sindicatos y que todavía la estamos esperando. Eso, desde luego, puede tener arreglo, pero no sabemos en cuanto tiempo... Y el tiempo es oro.

No es el de la indignación el único foro que reclama la renovación sindical. También los sectores más conservadores de la política y de la burbuja mediática cuestionan esta vocación de longevidad de Méndez, cosa que resulta harto curiosa si tenemos en cuenta que ni unos ni otros abrieron la boca durante el interminable mandato de José María Cuevas al frente de la patronal, 23 añitos, desde 1984 hasta 2007. Y nadie dijo ni pío, ni garcía, ni escudero. Nada. Aunque en este caso, y visto como han ido viniendo las cosas después, casi mejor que no lo hicieran, porque es de ley recordar que el sucesor del señor Cuevas, don de Gerardo de Díaz de Ferrán, ha dado con sus huesos en una celda de la prisión de Soto del Real.

¿Y cuál es la explicación que da entonces la dirección del sindicato sobre la clamorosa falta de enmiendas respecto a la limitación de mandatos? La tradición. La tradición socialdemócrata, ya que, dicen, ninguno de los grandes sindicatos de corte socialdemócrata tienen articulada la limitación del mandato de sus dirigentes, a diferencia de los sindicatos de ascendencia comunista o anarquista, que sí la tienen regulada en muchos casos. Es esa misma tradición, dicen los interlocutores de cuartopoder.es en UGT, la que hace también que sea más difícil que varias listas concurran en un proceso congresual, algo mucho más habitual en organizaciones en las que el secretario general tiene un mandato tasado en el tiempo.

Y esto de la tradición socialdemócrata es lo que parece que hay, amigo. Parece que Méndez se volverá a presentar, parece que si lo hace no tendrá oposición y parece también que a los afiliados al sindicato, por lo menos a los que se deciden a presentar enmiendas, sigue sin interesarles demasiado el asunto de la renovación generacional. Los parece se despejarán en los próximos días. Eso sí que parece seguro.

3 Comments
  1. Marifé says

    El Candi debería hacer como Ordóñez: jubilarse y comprarse una moto…

  2. Resumiendo says

    Lema congresual: «en UGT somos eternícolas, o sea, como dios»

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