Ruiz-Gallardón, el ministro que no quería pagar sus deudas

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Ruiz_Gallardón_moroso
El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, en una imagen de archivo. / Efe

¿Merece ser ministro de Justicia alguien que ensaya en privado el arte de ser injusto? ¿Puede ser ministro de Justicia un individuo moroso? ¿Puede ser ministro del ramo alguien obligado precisamente por los Tribunales de Justicia a indemnizar a terceros los perjuicios causados por el retardo culpable en el pago de las cantidades que debe?  ¿Está habilitada para ejercer ese cargo tan necesario para cualquier sociedad bien ordenada una persona que ha sido desalojada de un inmueble que poseía sin título válido por la fuerza legítima de un órgano judicial? Sí, ¿por qué no? Ese individuo puede ser alcalde de Madrid, presidente de la Comunidad de Madrid y ascender en el escalafón político hasta llegar a ser ministro del Gobierno de España. No hay ningún óbice político que se lo impida. Afortunadamente, no existe hoy en España una instancia inquisitorial que desestime a nadie, para el desempeño de un cargo público, por no reunir una hoja de servicios privada que resulte intachable según los cánones de conducta más generalizados y corrientes. La virtud política va por otros derroteros. Lo importante es ser competente, eficaz y honesto con quien te eleva al cargo y, como es natural, también con los electores y el conjunto de los ciudadanos.

Aceptar en beneficio de una convivencia civilizada esas reglas del juego político no supone, a mi entender, que la conducta privada de quienes ejercen cargos públicos sea siempre irrelevante a la hora de admitir sin reproches su nombramiento para desarrollar el oficio de servidor público. En este sentido, los antecedentes, privados y personales, del individuo aludido en el párrafo anterior rebajan necesariamente su altura moral y estética, y –sintiéndolo mucho- ponen en entredicho su afirmación de haberse entregado en cuerpo y alma, y de forma desinteresada,  al servicio de su país. Y también contradicen de alguna manera ciertos principios de su actuación pública, como, por ejemplo, su decisión de limitar la tutela judicial efectiva de los ciudadanos con la imposición de una tasa de no pequeña cuantía. Porque, ¿se encuentra estéticamente habilitado para imponer dicha carga fiscal a los ciudadanos quien no ha cumplido voluntariamente sus obligaciones civiles y ha forzado a sus acreedores a demandarle ante los Tribunales?

El 19 de junio de 1995, por orden del Juzgado de Primera Instancia núm. 41 de Madrid, se produjo el lanzamiento de los ocupantes de un céntrico piso de la capital del Reino. Los poseedores desalojados se apellidaban Ruiz-Gallardón Jiménez y ninguno de ellos residía en la vivienda. Simplemente detentaban su uso material porque la inquilina del piso, la madre de los tres hermanos, había fallecido en octubre de 1992 y los citados eran sus herederos universales. Como quiera que la inquilina fallecida había dejado en el inmueble determinadas pertenencias, sus hijos se habían tomado la libertad, a costa de la propietaria del piso, de retener su posesión mientras se ponían de acuerdo sobre el destino de esos bienes muebles y tramitaban las oportunas particiones hereditarias.

El caso es que la propiedad ni cobraba las rentas de un alquiler extinguido con el fallecimiento de la inquilina (su pago sólo se había transferido, por inercia del banco de la arrendataria, hasta el mes de mayo de 1993), ni tampoco podía disponer del piso. Y, además, tenía que hacer frente a una serie de consumos particulares (gas, electricidad y teléfono) no satisfechos por los hermanos. Cuando, gracias a la tutela judicial de sus derechos, la dueña recuperó la posesión de su piso comprobó que todavía permanecían allí algunos muebles y enseres, situación que comportaría para su peculio el desembolso de gastos adicionales, como los de transporte de los bienes abandonados por los herederos al depósito municipal. No voy a decir los nombres de dos de los tres hermanos porque no tienen relevancia alguna para el interés y el escrutinio públicos. No ocurre lo mismo con Alberto Ruiz-Gallardón, hoy Ministro de Justicia en el Gobierno de Mariano Rajoy.

Ante el cúmulo de hechos consumados por los hermanos, la dueña del piso no se conformó con la recuperación de su posesión. Obtenida ésta, solicitó de otro Juzgado de Madrid la reparación de los perjuicios causados. Y, por Sentencia de 1 de julio de 1997, dictada por el Juzgado de Primera Instancia núm. 8 de Madrid, los hermanos Ruiz-Gallardón Jiménez fueron condenados, solidariamente, a pagar a la dueña la cantidad de 2.664.421 pesetas como indemnización por la privación del uso de la vivienda hasta el día del lanzamiento judicial, más los gastos anejos. Además, fueron condenados al pago de los correspondientes intereses legales y también al de las costas procesales. Posteriormente, la Audiencia Provincial de Madrid, mediante Sentencia de 8 de febrero de 2000, redujo el importe de la condena a la cantidad de 1.327.309 pesetas al considerar que la posesión de los demandados se había extendido “sólo” hasta el mes de mayo de 1994, con los oportunos intereses legales y sin hacer pronunciamiento expreso en materia de costas en ninguna de las dos instancias.

Sea como fuere, la cantidad exacta adeudada es, según mi opinión, lo de menos. Lo más importante para el observador público es el abuso jurídico cometido por los demandados –entre los que se encontraba un servidor del interés general- al disponer de un patrimonio ajeno en su propio beneficio y desconociendo los legítimos intereses de su propietario. Imponiendo su voluntad y, a mayor abundamiento, a coste cero. Obligando al dueño a acudir a los Tribunales para que éstos le repusieran en la posesión pacífica de su dominio y condenaran a pagar a los okupas la indemnización de los daños inferidos. ¿Verdaderamente puede ser un buen Ministro de Justicia un individuo con tales antecedentes? ¿Puede pedir a los ciudadanos que se aprieten el cinturón y paguen el servicio público de la Justicia quien no reconoce espontáneamente los derechos particulares de los demás? Puede. ¿Pero no había en el banquillo de los aspirantes al cargo un candidato con un historial privado más virtuoso?

29 Comments
  1. Rosa says

    No, no lo debía haber. Ni en el banquillo de los aspirantes al cargo ni en la sede del PP (piénsese, por ejemplo, en el tesorero del partido).

  2. juanjo says

    Hombre, dada la idiosincrasia de la aristocracias del PP tampoco es para tanto.
    ..
    O dicho de otro modo, teniendo en cuenta la compleja sarta de latrocinios, desfalcos, dineros negros, prevaricaciones, cohechos, apropiaciones indebidas y demás artimañas económicas que rodean al Rajoy, sus adláteres, indudablemente, el Gallardón estaría, y con mucho, entre los más honrados.

  3. Lukas says

    Así que el perla ya apuntaba maneras. Habrá que ampliar la investigación del duro legislador sobre cadenas perpetuas y maternidad de las mujeres y el generoso indultador de corruptos y camicaces.

  4. santaklaus says

    Por ese mal menor debería ser despedido sin derecho a paro. Pero por atentado de lesa humanidad, el deseo de meter en la cárcel a todo aquel que ayude a un inmigrante indocumentado, este individuo debería estar en la cárcel. Sólo los nazis hicieron algo parecido encerrando a quienes ayudaban a un judío. Este, este… llamémosle sujeto indeseable, no quiere que el hambriento coma si es extranjero, los odia y desea que quien le ayude lo pague con cárcel. A este hay que denunciarlo en Europa y que vaya a la cárcel, que es el lugar de los de su calaña.

  5. Gotera says

    Este no la ha dado un palo al agua nunca, de enchufe en enchufe, ha tenido un buen maestro.

  6. napoleonmalaparte says

    Hay que promocionar la marca España, tal como hacen Ruiz Gallardón y los magistrados de la Sala II del TS.
    http://constituquerella.blogspot.com.es/

  7. Jotauve says

    Dan verdadero asco esta gente. Otro como el florentino el del Madrid, con sus constructoras pagando con pagarés sin fondos, los de los sindicatos robándonos a todos mes a mes sin que podamos hacer nada (exijo que de mi sueldo no se me quite una peseta para esta gente, yo me pagaré los cursos que necesite; que de seguro me saldrá muchísimo mas barato), los contratos en todas las administraciones a dedo y de una manera tan descarada que da asco, aunque, como dar regalos a un político (aunque sea un piso), es
    totalmente legal y además, lo mas normal del mundo es regalar un piso a alguien que te cae bien, en fin, me avergüenzo de ser español, algo que jamás creí que saldría de mi pero que desgraciadamente veo que cada día nos ocurre a mas españoles.

  8. j mos says

    Esta claro que aquí se trata de tener una casilla dentro del partido, sin importar la catadura moral de cada individuo dentro de los principios que rigen nuestra sociedead. En los EE. UU. de America, cuyo modelo resulta tan goloso para nuestros lideres populares por su democracia tan carente de recursos sociales, la vida privada y la etica de los individuos que se dedican a la politica, tienen un gran peso ya que consideran que el que falla en su vida privada , falla también en lo público. Ahí va Señor gallardón, tan defensor de la propiedad privada, como defiende su partido, pero a la hora de la verdad se lo pasa por el forrro, con perdon

  9. Rodrigo says

    Impresentable este articulo. Sacar del pasado, hechos como este, tan solo demuestra que clase de persona es el autor de esta bazofia.

  10. Ángel says

    Coincido con Rodrigo. Auténtica bazofia. ¡Qué puristas nos hemos vuelto todos!

  11. Ramon dionisio ojeda says

    mi abuelo que hera un hombre muy capas y inteligente me decia Ramon ten cuidado con los innorante ,,,, son muchos y tienen asta ministro de justicia,,,,,,,

  12. gzllardonalparedon says

    1.La alcaldada de llenar de parquimetros con sus amiguitos gallegos que antes plantaban patatas, riendose de las opiniones de los vecinos. 2. El faraónico y olimpico Gallardon se gastó 7.000 Millones de Euros en sus obras. 3. Las obras del canal de Panama cuesta 5.000 Millones, según la constructora Española. 4. Las obras de Gallardon tienen incrementos de presupuesto del 75%, 100% y hasta 300% (Sede Cibeles y túneles). 5o. Gallardon dió 120.000 Euros a Urdangarin, no se sabe por que, mientras era alcalde de Madrid. Documentado. Alguien le ha pedido responsabilidades al actual ministro de justicia ?. .Gallardon tendria que estar delante de un juez explicando la presunta prevaricacion, cohecho, apropiacion ilegal, falsedad documental, etc, etc. Pero bueno, la justicia es igual para todos, no tardara en estar en un juzgado (o no?). No me extraña que Madrid haya perdido un turista de cada cuatro. Demosle las gracias. Y ahora metiendo la mano en la vagina de las mujeres, cuando nadie se lo pide. El problema de este putero y sinverguenza es que para el, el fin justifica los medios. Saludos.

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