¿Qué supone el escándalo de Gowex?

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Jenaro García, ya ex-CEO de Gowex, en una imagen de archivo del 12 de marzo de 2010 cuando la empresa comenzó a cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil. / Ángel Díaz (Efe)

El sector tecnológico y financiero lleva varios días en estado de shock tras el sonoro escándalo que ha protagonizado la firma Gowex, proveedora española de servicios de WiFi. La compañía fue acusada la semana pasada, en un informe demoledor realizado por la consultora de investigación Gotham City Research, de falsear sus cuentas desde hace cuatro años, justo cuando comenzó a cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil.

Gotham valoraba la compañía en cero euros. Aunque en un principio negó las acusaciones, el castillo de naipes montado por Jenaro García, CEO de la firma de WiFi, se derrumbó por completo en la noche del sábado al domingo, cuando la empresa tuvo que solicitar el concurso voluntario de acreedores al no poder hacer frente a sus “deudas corrientes de vencimiento”. Esa misma noche dimitía García, quien admitió la estafa, e incluso llegó a pedir disculpas desde su cuenta personal en Twitter. Pero las disculpas llegaban tarde y el daño ya estaba hecho.

Se trata de un daño irreparable que afecta a los empleados de la compañía, que se han desvinculado de toda acción que conllevara al falseamiento de las cuentas. De hecho, están estudiando emprender acciones legales contra García y la compañía.

También afecta a los más de 5.000 accionistas que poseían parte de la compañía y cuyos valores han quedado suspendidos hasta que se resuelva el caso, aunque posiblemente pierdan todo su dinero. Por extensión, afecta también a todo el sistema bursátil alternativo, salpicando incluso a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, encargada de supervisar a las firmas cotizadas, y que no detectó las irregularidades.

Analistas, reguladores e incluso autoridades gubernamentales se encuentran en el punto de mira. ¿Cómo no pudieron detectar un fraude que se extendió durante más de cuatro años? No sólo no se percataron de él, sino que premiaron y alabaron la actividad de Gowex durante años.

El pasado febrero el Gobierno destacaba la “visión global” de Gowex concediéndole el premio Start-EX e incluso hace poco más de un mes, Carlos Espinosa de los Monteros, alto comisario de la Marca España, tenía una mención especial para la firma por su trayectoria durante los los II premios de Crédito y Caución a la Internacionalización.

Son sólo algunos de los muchos reconocimientos que ha ido aglutinando la firma durante los últimos años, en los que su facturación subía como la espuma. De hecho, en 2013 registraba un crecimiento del 60%. Pero el milagro económico ha resultado ser un auténtico fiasco.

La caída de Gowex tiene también otros efectos colaterales. Algunas empresas que también cotizaban en el MAB como Eurona o Ibercom han señalado que quieren abandonar el índice. Bodaclick, que también cotizaba en el mercado no regulado, presentó ayer su liquidación. El miedo se ha apoderado de las firmas del MAB y la reputación de este mercado alternativo ha quedado gravemente dañada.

No todas las compañías que cotizan en este índice son un fraude o fruto de una burbuja 2.0. “No creemos que Gowex sea un reflejo de España o los españoles. Los EE.UU y todos los demás países tienen su parte de fraudes. Errar es humano”, han señalado desde la consultora que destapó el escándalo. “En todo caso, los españoles han demostrado que existe una sólida cultura de honestidad, moralidad y honor”, apuntan.

Sin embargo, sí es cierto que la denominada Marca España ha sufrido un varapalo importante con este fraude de repercusión internacional. Además, si los reguladores no toman las medidas oportunas para controlar este tipo de situaciones, lo que sí podría suceder es que los inversores internacionales dejaran de mostrar interés por apostar por empresas que cotizan en un mercado de regulación “dudosa” como podría llegarles a parecer el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) español.

Está todavía por ver si la imagen de las compañías nacionales no queda manchada por la sombra de la corrupción que ya planea sobre la clase política y que ahora salpica al ámbito emprendedor y empresarial. “Gowex tampoco es un reflejo para las startups españolas. Gowex nunca fue una startup, así que ¿cómo podría ser positiva o negativa para las startups españolas?”, señalaba Gotham, intentando no crear alarma en el entramado emprendedor español.

Contra quien sí ha arremetido la consultora es contra la Comisión Nacional del Mercado de Valores, quien un primer momento cuestionó la veracidad de su informe sobre Gowex. “Los auditores, reguladores, abogados, banqueros de inversión, raramente detectan el fraude. Tal ver los reguladores deberían centrarse en la investigación de las empresas y ejecutivos que se benefician de la difusión de mentiras en lugar de ir a por quienes tratan de exponerlos”, ha matizado.