Más de 30 becarios regularizados y varias empresas sancionadas gracias a la campaña de la Oficina Precaria

Sato Díaz *

practicas-Precarios
Acción de miembros de la Oficina Precaria durante la celebración del IX Foro de Empleo organizado por tres universidades. / oficinaprecaria.org

Más de 30 becarios han conseguido que se les reconozca su situación laboral y han sido contratados por las empresas en las que, hasta ahora, realizaban prácticas como becarios. Gracias a la campaña llevada a cabo por la Oficina Precaria, bajo el título No más becas por trabajo, estos jóvenes cobrarán un sueldo acorde con la jornada laboral que estaban desempeñando, acumulando la diferencia económica de la compensación que han percibido hasta ahora con la que deberían haber obtenido desde el inicio de su actividad. Además, según ha explicado Eduardo Ocaña, uno de los portavoces de la oficina, "varias de las empresas en las que trabajaban los becarios de forma fraudulenta han sido sancionadas".

Publicidad

De este modo, la oficina cursó las denuncias a la Inspección de Trabajo, que en estos casos comprobó que "los becarios no estaban formando parte de ningún programa formativo, sino que en la práctica eran unos trabajadores más", sin que la empresa les retribuyera por ello. Así, las empresas sancionadas han tenido que "contratarles como indefinidos, con un contrato de 40 horas semanales". "De esta manera, se evitan las represalias contra los becarios que han dado el paso para informarnos a la oficina y para que cursemos la denuncia, ya que si se les despide, tienen que cobrar una indemnización por despido improcedente", explica Ocaña. "Es muy fácil demostrar la relación de causalidad entre su despido y la denuncia previa", añade.

Eduardo Ocaña describe que la Oficina Precaria pone a disposición de los becarios que se encuentren en esta situación un formulario, "para que nos comuniquen cuáles son sus circunstancias y podamos actuar". "En algunos casos nos solicitan que cursemos la denuncia y nosotros la enviamos a la Inspección de Trabajo, en otros casos sólo lo hacen como forma de desahogo", dice. "Los becarios que trabajan ocho horas, sustituyendo a un trabajador, sufren una situación de desengaño, porque se esfuerzan para demostrar a la empresa su valía, esperando a que llegue un contrato que nunca llega", relata Ocaña, un joven de 25 años licenciado en Periodismo y en Comunicación Audiovisual.

"También hay becarios que se encuentran en estas condiciones de explotación y que prefieren denunciar directamente a la empresa, en esos casos les ofrecemos asistencia gratuita", informa el portavoz de la Oficina Precaria, "aunque estos son los menos, porque implica una confrontación directa con la empresa, con la que sueñan que les contratará algún día". Además, también recogen testimonios de becarios que hayan pasado por estas condiciones en sus prácticas en el pasado: "colgamos sus testimonios en la web y damos visibilidad a esta realidad ocultada". Una ocultación que atribuyen a la Seguridad Social, "porque tienen la información de cuántos becarios hay, porque tienen derecho a una cotización que, si no les sirve para el paro, sí para la jubilación, pero no facilitan los datos".

Desde la Oficina Precaria animan a que se denuncien estos abusos, "porque destruyen el empleo y empeora las condiciones laborales del resto de la población, porque los becarios realizan trabajos por sueldos menores de los que recoge la ley". "Están echando a nuestros padres mediante EREs para contratarnos a nosotros como becarios", concluye Eduardo Ocaña. Por eso, surgió esta oficina, "una especie de sindicato que nació en Madrid el 1 de mayo del 2012, cuando nos dimos cuenta de que desde el 15M habían surgido muchas iniciativas, pero ninguna trabajaba específicamente por los derechos laborales, y los sindicatos parece que están desaparecidos". "Nos organizamos para plantar cara a estos abusos, desde fuera de los centros de trabajo, porque creemos que es más fácil que la gente se sume así a nuestra iniciativa", comenta.

De esta manera, han surgido oficinas precarias en más ciudades. "Me consta que hay en Londres, en París, en Berlín y en Viena, donde participa gente local y de otros países, principalmente del sur de Europa, y donde también asisten a los recién llegados, que suelen desconocer la legislación laboral". "Aquí también asistimos a los recién llegados, a los recién llegados al mercado laboral, a los que acaban los estudios, porque son más vulnerables", subraya Ocaña, "aunque lamentablemente somos precarios hasta los 35 años, la oficina la conformamos personas desde los 20 a los 35 años".

(*) Sato Díaz es periodista.