Punto final a la ‘doctrina Monedero’

Monedero_sociedad_pantalla
El dirigente de Podemos Juan Carlos Monedero en una imagen de archivo. / Efe

Durante muchos años -en realidad desde siempre- ha estado en vigor una práctica fiscal para profesionales ricos (o casi) a la que «podemos» llamar doctrina Monedero. Esta costumbre inveterada y de gran rendimiento económico consiste en facturar a los clientes, a nombre de una “sociedad pantalla”, las prestaciones de servicios efectuadas por una persona física, por ejemplo un abogado o un politólogo de reconocido prestigio en el extranjero. De forma que el profesional y dueño de la “sociedad interpuesta” obtiene un notable ahorro tributario por la diferencia de tipos marginales del Impuesto sobre Sociedades y el IRPF (mucho más elevados los del IRPF en los tramos superiores de renta). Además, tener una sociedad permite computar como gasto deducible, con mayor facilidad, determinadas partidas. Esta práctica ha dado lugar a numerosos “sustos retardados” para el profesional y, frecuentemente, también a litigios entre la Inspección fiscal y los contribuyentes afectados. Sin embargo, a partir de 1 de enero de 2015 la doctrina Monedero es ya un subterfugio imposible gracias a una reforma legal prêt-à-porter.

La clave está en el artículo 27.1, último párrafo, de la Ley del IRPF, introducido por la Ley 26/14. Dicha modificación legal establece una regla objetiva que permite a Hacienda calificar como rendimientos de actividades económicas los percibidos por el socio con cargo a la sociedad siempre que se den los dos siguientes requisitos: que los rendimientos deriven de la realización de actividades incluidas en la sección 2ª de las tarifas del IAE (profesionales), y que el contribuyente esté adherido al RETA o a una mutualidad de previsión social alternativa.

Publicidad

El nuevo párrafo es demasiado abierto y se presta a muchos interrogantes. Por eso tiene un interés extraordinario la consulta vinculante V1148-15, que acaba de salir “calentita” (el 13 de abril) de la cocina de la Dirección General de Tributos (DGT). Para situarles en un contexto preciso, diré que el consultante es abogado y socio de una sociedad de responsabilidad limitada (cuyo objeto es la asesoría de empresas), en la que el socio –que está dado de alta en el RETA- presta servicios de abogacía. Aquí pueden examinarla. Sigan mi consejo y no se la pierdan.  

Aparte de la tributación que corresponde a la sociedad, el criterio de la DGT se centra en la relación socio-sociedad. Dentro de este espacio acotado, existe una prestación de servicios del socio a la sociedad que, como contraprestación, origina una retribución a integrar en el IRPF del socio. Esta regla se aplica no sólo a las sociedades profesionales (Ley 2/2007), sino también a las demás sociedades que realicen cualquier actividad de las incluidas en la sección 2ª de las tarifas del IAE. Pero es necesario que la actividad efectuada por el socio coincida con los servicios profesionales que constituyen el objeto de la sociedad. Si se da dicha circunstancia y la persona física cotiza en el RETA (o está afiliada a una mutualidad alternativa), sus rendimientos (al margen de su posible condición de administrador) deben calificarse como procedentes de una actividad económica. En caso contrario, serán rentas del trabajo. Por otra parte, y con independencia de la calificación fiscal de la renta, la DGT nos recuerda algo fundamental que obvia la “doctrina Monedero”: la necesidad de valorar las operaciones entre personas o entidades vinculadas por su valor normal de mercado.

Hay más. Si las prestaciones del socio a la sociedad se califican, según las normas del IRPF, como una actividad económica, también podrían estar sujetas a IVA. Habría que ir caso por caso, analizando los indicios relativos a las condiciones de trabajo, la remuneración y la responsabilidad frente a terceros que establece la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Sin menoscabo de dicha cautela, es evidente que el profesional que posea la mayoría del capital de una mercantil cuya actividad coincida con la de ese socio profesional, si no hace las cosas bien, será un explorador en terra incognita. Sobre todo si da crédito a las justificaciones del señor Monedero.