¿Por qué Hacienda no investigó a la Infanta?

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Los fiscales Anticorrupción Pedro Horrach y Ana Lamas, a la izquierda de la imagen, durante el juicio del ‘caso Noos’. / Ballesteros (Efe)

Según fuentes judiciales consultadas por cuartopoder.es, el nuevo informe de la Agencia Tributaria aportado a la causa por el fiscal Pedro Horrach contiene algo más que un dictamen técnico sobre la teórica irresponsabilidad penal de Cristina de Borbón. Ese ‘algo más’ sería una justificación de la pasividad seguida por la Agencia, desde el mismo inicio de sus pesquisas, en relación con la Infanta.

Al margen de cualquier actividad judicial (y en fecha no determinada en el nuevo informe), la Dependencia Regional de Inspección de Cataluña inició actuaciones sobre Iñaki Undargarin y Diego Torres (aunque tampoco se precisan en el informe los motivos que impulsaron dicha actividad administrativa de control y, eventualmente, de regularización). Al principio, no hubo más. Pero, adicionalmente, la inspección se amplió después a la persona de Ana María Tejeiro, esposa del Sr. Torres, y también a un conjunto de sociedades controladas por Undargarin y Torres. ¿Por qué la jefa del equipo inspector propuso y consiguió la ‘carga en plan’ (de inspección) de Tejeiro y de las sociedades? La respuesta pertenece al ámbito de lo que una novela de espías denomina ‘el factor humano’. En este caso, al parecer, ‘el factor humano’ fue una imprudencia mayúscula cometida por Ana María Tejeiro. Una estupidez. Según la Agencia Tributaria, dicha señora no había aclarado, previo requerimiento, la razón por la que había dispuesto en una entidad bancaria de 147.800 euros en efectivo.

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Si las cosas realmente hubieran sucedido así, se demostraría por enésima vez que la estrategia más sofisticada y su finalidad (en este caso, supuestamente, la de evitar ilegalmente el pago de impuestos) corren el riesgo de saltar por los aires como consecuencia de un fallo clamoroso perpetrado por un eslabón auxiliar de la cadena de la organización out of law. Siempre hay una debilidad del comportamiento humano que ningún ingeniero de programas puede predecir y, por tanto, evitar que penetre en la vida real. El sistema y sus fugas…

La ‘carga en plan’ de Tejeiro y del conjunto de sociedades controladas por Undargarin y Torres planteó sin duda un problema añadido a la Inspección de Hacienda. ¿Debía también “cargar en plan” a Cristina de Borbón, esposa de Iñaki Undargarin y socia de una de las entidades referidas, AIZOON, S.L.? De no hacerlo –que finalmente fue la opción que adoptó la Inspección−, podía evidenciarse una asimetría legal entre las esposas de los dos socios sobre los que se habían iniciado las actuaciones. Pues bien, con su nuevo dictamen −siempre de acuerdo con la información obtenida por cuartopoder.es− la Agencia intenta desmentir la asimetría con una explicación que no parece del todo convincente. La diferencia de trato se debería, según el informe, a que, mientras Tejeiro había sido la autora de la disposición en efectivo y, por otro lado, percibía importantes rentas de varias de las sociedades instrumentales, la única conexión de la Infanta con las mismas era que figuraba como socia no administradora de una de las entidades, AIZOON, S.L.

Precisamente en dicha condición –la de socia no administradora− se ampara el autor del informe para considerar que debe exonerarse de toda responsabilidad a la Infanta por un supuesto delito contra la Hacienda Pública. Como Cristina de Borbón no habría participado en la gestión o administración de AIZOON, S.L., tampoco habría podido cometer una infracción administrativa ni tener ningún tipo de responsabilidad derivada de aquélla; en cualquiera de sus versiones: directa, de forma solidaria, o en la más minimalista de todas, la responsabilidad subsidiaria. La conclusión es obvia: ¿cómo podría imponerse una sanción penal a una persona a la que ni siquiera se puede imponer una sanción administrativa?  

Muy bien. Con la aportación del informe, el fiscal se guarda una baza para el caso de que no dé un resultado positivo la primera y principal de sus cartas (el archivo de las actuaciones, en su dimensión criminal, para la Infanta, al dirigirse contra su persona únicamente la acusación popular de Manos Limpias). Pero, en mi opinión, los argumentos de la Agencia Tributaria sólo tendrían algún sentido si la hipotética responsabilidad penal de la Infanta estuviera relacionada con el Impuesto de Sociedades de AIZOON, S.L. Sin embargo, se acusa a Cristina de Borbón de cooperadora necesaria en dos delitos contra la Hacienda Pública supuestamente cometidos por su marido. Y los dos se refieren al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Hay locos que se creen Napoleón. No me parece el caso de Horrach, al que veo muy cuerdo –muy cordial− con la Infanta.