“Los sindicatos podemos mejorar, pero no somos los responsables de la crisis”

Silvia Sazatornil, responsable de Juventud de la Unión General de Trabajadores. / UGT
Silvia Sazatornil, responsable de Juventud de la Unión General de Trabajadores. / UGT

Silvia Sazatornil (Huesca, 1983) fue nombrada responsable de Juventud de UGT tras el Congreso Confederal celebrado el pasado mes de marzo. Considera que en este 1 de Mayo los trabajadores, incluidos los jóvenes, deben demostrar, con cuanta más contundencia mejor, su oposición a las últimas reformas laborales. Asume que las organizaciones sindicales han cometido errores durante los últimos años, pero recuerda que los sindicatos no son los responsables de la crisis.

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– ¿La nueva realidad laboral, devastadora en el caso de los jóvenes, no requeriría de profundas adaptaciones en la actividad sindical tradicional?

– Parece que sí. Hacer el seguimiento de una persona con una extremada movilidad laboral, que hoy trabaja dos horas aquí y mañana cuatro allá, resulta extremadamente difícil y es, sin duda, un reto al que nos enfrentamos todos, tanto las organizaciones sindicales como los propios jóvenes, que no deben renunciar a sus derechos y están obligados a reclamar todo aquello que les han arrebatado en estos años. A pesar de los errores que los sindicatos hayamos podido cometer, los jóvenes están obligados a pelearse por esos derechos.

– No parece que sea fácil reivindicar el valor de lo colectivo en un contexto en el que solo importan los triunfos individuales.

– Está claro que si hoy podemos hablar de estado de bienestar, o de lo que queda de él, es porque durante cientos de años ha habido trabajadores que han entendido que la solución a sus problemas pasaba por lo colectivo, porque sus problemas son los mismos que los de su compañero de trabajo, y que coordinando los esfuerzos es más factible encontrar una solución. Eso sí, nada es gratis y las soluciones requieren compromiso y esfuerzo. Siempre ha sido así, y ahora también lo es.

– ¿Cómo se defienden desde la UGT los derechos de aquellos jóvenes que han tenido que marcharse al extranjero para buscar un empleo?

De momento, no tenemos ninguna estructura específica en el sindicato para apoyar a los jóvenes en esa situación, pero ese es un asunto que habrá que afrontar. De todas formas, la mejor forma de hacerlo es conseguir que solo salgan del país los que quieren hacerlo, no los que estén obligados porque no encuentran un empleo aquí. Adaptar las estructuras organizativas en un tiempo de cambios tan vertiginosos no es sencillo, pero sí necesario.

– Desde hace algún tiempo, los sindicatos mayoritarios no siempre son bien recibidos en determinadas movilizaciones sociales.

Es importante sumar. Hay diversidad de opiniones, de acciones y de organizaciones que pueden estar enfrentándose a lo mismo de formas distintas. Está claro que el sindicato puede mejorar en muchos sentidos, pero, desde luego, no somos los culpables de la situación de crisis que atraviesa el país. Sería injusto decir lo contrario.

– ¿No puede deberse una parte del desapego de los jóvenes respecto a la actividad sindical a la falta de autocrítica respecto a determinados casos de corrupción interna?

“La corrupción
a quien más perjudica es a los miles de afiliados
y delegados que dan la cara cada día en sus centros de trabajo

– Autocríticos hemos sido. Quizás hayamos sido lentos en la respuesta. Creo que el nuevo equipo surgido del último Congreso ha tomado la decisión de ser más ágiles a la hora de responde a estos casos, porque es del todo inaceptable que haya corrupción en nuestra casa. Entre otras cosas, porque hace daño no solo a la marca del sindicato, sino lo que es peor, porque hace más difícil el trabajo de los miles de personas de la UGT, afiliados y delegados sindicales, que dan la cara todos los días por los derechos de los trabajadores en sus centros de trabajo. Ese es el problema.

En su último Congreso se presentó una enmienda que planteaba la elección directa de los secretarios generales (confederal y autonómicos) por parte de los afiliados. Al final, la propuesta quedó aparcada hasta el próximo. ¿No es eso esperar demasiado?

– Es un asunto que hay que trabajar. En el último congreso se adoptaron fórmulas como la reducción del número de avales para poder presentarse a la secretaría general y se decidió poner en marcha una comisión para estudiar los temas de la participación y de la democracia interna. No es una cuestión sencilla y habrá que afrontarla con el mayor rigor posible.

– ¿Ser mujer supone un plus de dificultad también en el ámbito sindical?

– Efectivamente. Los sindicatos no son ajenos a lo que ocurre en el resto de la sociedad. Y todo esto tiene que ver con lo que pasa en las casas de este país respecto a los cuidados en la familia. Todo es más difícil para una mujer, también en un sindicato.

– ¿Qué espera de este 1 de Mayo?

– La situación exige una gran movilización. En esta ocasión debería primar el carácter reivindicativo frente a la fiesta. Las decisiones sociales y laborales que deberá afrontar el nuevo gobierno resultan cruciales para los trabajadores, y en este 1 de Mayo deberíamos reivindicar con toda la fuerza que sea posible las que lleva años poniendo por delante el movimiento sindical. Cuanta más fuerza demostremos, mejor para echar abajo las dos últimas reformas laborales que nos han llevado a donde estamos ahora.